¿Cómo sobrellevar los embates de una emergencia? ¿Cómo sobreponerse cuando se es uno de los más de 3.400 damnificados que dejó el tren de sistemas frontales que afectó las zonas norte y centro-sur del país? ¿Cómo seguir adelante en caso de sufrir las consecuencias de una catástrofe?
Las interrogantes se multiplican en albergues y refugios de Chile. Y con un nuevo sistema frontal ad portas (se proyectan lluvias para este fin de semana en regiones de la zona central), la impaciencia comienza a afectar incluso a quienes no se han visto afectados por la coyuntura.
“El día viernes estaremos bajo la influencia de un frente frío; el sábado llegará un sistema frontal débil que dejará precipitaciones en diferentes sectores; mientras que el domingo llegará un nuevo ciclón acompañado de un río atmosférico, reactivando las precipitaciones”, informan desde Meteored, plataforma digital que analiza los movimientos del clima.
En un país con altos índices en problemas de salud mental (de acuerdo al último estudio de Termómetro de Salud Mental Achs-UC, un 12.7% de la población urbana adulta reporta problemas generales activos de este tipo), contingencias como esta dejan al descubierto la realidad del país.
El mismo informe de la Achs-UC detalla que un 26,6% de los consultados entre 30 y 39 años confesó sentirse solo, y que 7 de cada 10 personas que presentan signos de depresión o ansiedad no perciben la necesidad de tratarse, especialmente los hombres, todo esto a pesar que el 80% de quienes sí consultan reportan mejoras significativas en su bienestar.
Según estudios de la consultora Ipsos, más de 4,2 millones de personas en el país conviven actualmente con alguna condición relacionada con el deterioro de la salud mental.
“La crisis de salud mental en Chile, podría describirse como la consecuencia de un efecto acumulativo de situaciones”, resume para BioBioChile Christian Schnake, psicólogo y director del Centro de Psicología Integral de la Persona de la U. Finis Terrae.
“Vivimos el efecto de una crisis económica, venimos de diversas crisis naturales, y si a eso sumamos la presión del ritmo de vida actual, se va generando ‘una tormenta perfecta’, ya que se acumula en una base emocional desgastada”, continúa. “La emergencia actual no crea la crisis de salud mental en Chile, pero sí la visibiliza, se evidencia la falta de apoyos existentes, el aislamiento social que tienen ciertos grupos de personas y la dificultad de acceso a la atención psicológica para la comunidad”, explica.
Para imaginar esto de manera gráfica, Schnake propone pensar en una sección de pilares desgastados que deben someterse a nuevas presiones. “Los materiales ya no se encuentran en las mismas condiciones que cuando fueron recién instalados”, afirma.
Con una cobertura 24/7, tanto en medios de comunicación tradicionales como en canales digitales, la angustia puede sobrepasar las pantallas y la propia realidad colindante. En este aspecto, Schnake lamenta que los espacios para la contención psicológica aún sean marginales en la conversación pública y masiva.
“Los medios masivos priorizan lo visual y lo inmediato. Aunque en los últimos años se ha abierto un espacio para la contención, el aspecto psicológico suele tratarse como una nota secundaria o tardía, cuando debiera ser parte del protocolo de emergencia”, plantea.
“El impacto de esto en la población no es directo, sin embargo, puede generar estrés vicario o secundario, generando hipervigilancia e incertidumbre y/o fomentando una cultura del pánico si la cobertura está orientada de forma sensacionalista. Lo ideal sería que podamos aportar estrategias prácticas a la audiencia, que les permitan transformar la preocupación en empatía y solidaridad”, agrega
Herramientas psicológicas contra el sistema frontal
Ante el arribo de un nuevo sistema frontal, y en el caso de sufrir algunas de sus consecuencias (desde las más trágicas y graves hasta las más nimias), el académico propone cuatro consejos para enfrentar este tipo de coyunturas, también extrapolables a otras circunstancias de crisis.
1) Separar lo que se puede controlar de lo que no: Tiene relación con sopesar las situaciones y calibrarlas antes de caer en la angustia. “No puedes parar la lluvia ni cambiar el clima, pero sí puedes decidir cómo reaccionas hoy”, explica el psicólogo.
Para Schnake, especialista en procesamiento del trauma, “enfocarse en lo que no podemos cambiar solo nos frena; (pero) orientar la energía a lo que sí está a nuestro alcance nos devuelve el control”, enfatiza Schnake.
“Hacernos la pregunta ‘¿qué es lo que puedo controlar?’ nos permite aceptar aquello que no puedo manejar y comprometernos con aquello que sí está en nuestro control. Pensamientos, acciones, decisiones y actitudes, están dentro de lo que yo puedo escoger y controlar. No puedo controlar lo que me ocurre, pero sí puedo escoger cómo quiero vivir eso que debo enfrentar”, sugiere.
2) Transformar la queja en propósito: Para el especialista, un paso fundamental para sobreponerse a la crisis es reemplazar el “por qué a mí” por el “qué hago con esto”. En resumen, centrarse en soluciones concretas con los recursos disponibles en el momento.
“La importancia de hacernos la pregunta de qué hago con esto, radica en salir de la posición de víctima que nos encierra en la rumiación, impotencia y resentimiento, donde tendemos a buscar un culpable externo, en vez de responsabilizarnos de forma activa por construir soluciones que nos ayuden a enfrentar el problema”, afirma.
“Lo anterior, no pretende negar el dolor, sino más bien reorientar la mente a la acción, devolviéndonos el control de lo que podemos manejar, lo que a la vez activa en nosotros el sentido vital”, añade.
3) Acompañar y dejarse acompañar: “La soledad en una emergencia es terrible. Buscar a los vecinos, llamar a quien esté solo o ponerse a disposición rompe el aislamiento”, recomienda el psicólogo.
Lo anterior se condice con diversos testimonios alrededor del último sistema frontal, donde no pocas comunidades socorrieron a sus adultos mayores mientras se desarrollaban las lluvias, vientos y hasta derrumbes. “Ayudar a otro es la mejor medicina contra la sensación de inutilidad”, afirma.
4) Dosificar el consumo de información: Schnake advierte que estar expuesto 24/7 a las noticias del desastre genera un agotamiento mental excesivo. “Infórmate lo justo para saber qué pasa y ponte en acción en cosas pequeñas y concretas… Cuando la situación no se puede cambiar, el único superpoder que nos queda es elegir con qué actitud la enfrentamos y no dejar a nadie atrás”.