El ferry ‘MV/ June Auster’, que navegaba cerca de la isla de Coron en Filipinas, explotó con 117 pasajeros a bordo y 17 integrantes de la tripulación este jueves.
A raíz del accidente fallecieron cinco personas, 86 permanecen desaparecidas y 43 fueron rescatadas, entre ellas dos chilenos: Tábata Jara y Lucas Jofré.
Tal como relató la madre de la joven de 25 años a BioBioChile, la pareja, que lleva cuatro años junta, se salvó de milagro en un escape digno de película.
“El ferry era de tres pisos; ellos estaban en el uno, donde iba un camión, dos autos y atrás estaban los dormitorios”, relató Evelyn Morales. “Y cuando ellos iban en camino al dormitorio, dicen que en una ventana, en una esquina, había un hoyo; estaba roto porque no era un nylon, era más duro, me decían”.
En un comienzo, aquello les causó gracia e incluso hacían bromas, pues no “era tan bacán como se veía”, pero fue esto mismo lo que los terminó por salvar.
“Cuando empezaron las llamas, ellos trataron de arrancar y los dos se acordaron de ese hoyito, fueron hacia ese lado y rompieron esa cosa plástica para poder saltar”, relató la madre de Tabata.
Aquella membrana, explica la mujer, habría funcionado como una especie de cortina para tapar el viento de las ventanas.
Una vez que lograron romperla, en medio de las llamas, Lucas, pololo de Tabata, la empujó al agua para salvarla, pues la joven la nula luz de noche la asustó y no quería saltar.
“Lucas la empuja, luego él se tira al agua y cae mal, se dobla el brazo y se fractura el codo”, detalló sobre la lesión con la que resultó Jofré.
“Aparte Tabata se cayó dos veces corriendo para poder salir. En esas caídas fue que ella se quemó porque dice que se azotó su cara en el suelo que era de lata”, contó Evelyn sobre la hazaña.
En total, ambos chilenos de 25 años tuvieron que nadar 50 minutos, Lucas con su brazo fracturado y Tabata con la cara quemada, hasta que lograron acercarse a una lancha que los llevó hasta la orilla, para luego ser trasladados a un hospital.
Por ahora, las familias de ambos jóvenes se mantienen en contacto con el cónsul chileno en Filipinas, Pedro Pizarro, institución que les ha brindado ayuda hasta ahora, ya que se encuentran a la espera de ser dados de alta para ser trasladados a un hospital de mayor complejidad para sanar sus heridas y retornar a Chile.
Y es que, tal como contó Evelyn, los chilenos aventureros solo quieren cerrar este capítulo y volver a casa tras más de un año viviendo en Australia, pues cabe mencionar que el accidente se dio durante sus vacaciones en el sudeste asiático.