El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) podría ser la razón por la que experimentas cansancio, desmotivación o cambios en tu estado de ánimo en invierno, propiciados por la disminución de horas de luz natural.
Carolina Cáceres, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, explica que el TAE es un término que se utiliza para describir alteraciones del ánimo en determinadas épocas del año, especialmente entre otoño e invierno.
La especialista aclara en un comunicado que “actualmente no corresponde a una categoría diagnóstica en el DSM-5 (guía que clasifica y describe los trastornos mentales) y que puede responder a trastornos del ánimo que sí son incluidos en el manual de diagnóstico, como el trastorno depresivo mayor o el trastorno bipolar, ambos con rasgos estacionales. Por este motivo es que no se cuenta con cifras claras sobre la frecuencia del TAE en Chile”.
¿Cómo saber si se trata de Trastorno Afectivo Estacional?
A juicio de la profesional, uno de los principales desafíos es diferenciar entre una baja transitoria del ánimo y un cuadro que requiere evaluación profesional. Para ello, detalló algunas señales a las que prestar atención y que son “similares a las planteadas en un episodio depresivo con patrón estacional”.
● Tristeza o decaimiento la mayor parte del día.
● Pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras.
● Cambios en el sueño o el apetito.
● Dificultades de concentración.
● Sensación de desesperanza.
La académica agrega que, para sospechar un patrón estacional, estos síntomas “deberían repetirse en una misma época del año durante al menos dos años y generar un impacto significativo en la vida cotidiana de la persona. En casos de trastorno bipolar, también podría notarse la aparición de episodios de exaltación o de aumento inusual de energía en determinadas estaciones”.
Cáceres también afirma que, aunque el TAE suele asociarse a adultos, los síntomas estacionales pueden presentarse en etapas más tempranas de la vida, tanto en adolescentes y adultos jóvenes, como en niños.
¿Cómo afecta la disminución de la luz natural?
La reducción de la exposición a la luz natural tiene efectos directos sobre diversos procesos biológicos relacionados con el bienestar emocional. La experta sostiene que los cambios de luminosidad alteran el reloj biológico interno, “lo que puede generar desequilibrios en sustancias relacionadas con el sueño y el estado de ánimo. Por ejemplo, pueden aumentar los niveles de melatonina, favoreciendo una mayor sensación de cansancio o somnolencia, y disminuir los niveles de serotonina, que ayuda a regular el estado de ánimo, la energía y la sensación de bienestar”.
En esa línea, recomienda seguir algunas prácticas para enfrentar las alteraciones estacionales, que incluyen actividades que se pueden hacer por cuenta propia y otras que requieren ayuda profesional.
● Buscar instancias de exposición a la luz natural o probar la fototerapia, “en donde la persona se expone a luz artificial de manera controlada”, explica Cáceres.
● Mantener una higiene o rutina de sueño.
● Realizar actividad física frecuente.
● Evitar el aislamiento social
● Terapia psicológica “cuando los síntomas son más intensos, junto con un tratamiento farmacológico dependiendo del caso”.