Investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, midieron los riesgos de olvidar o dejar de tomar la medicación para la presión arterial y encontraron que significa un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares.
Los resultados de este análisis fueron presentados en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de este año. El organismo, de hecho, indica que unos 1.400 millones de adultos de entre 30 y 79 años tendrían hipertensión en el mundo.
Sin embargo, pese a que los fármacos han demostrado reducir los eventos cardiovasculares, cerca de la mitad de los pacientes no los toma como se les indicó.
Los investigadores hicieron un metaanálisis de 91.339 participantes de nueve ensayos clínicos. En cada uno, un tratamiento para la hipertensión se comparaba con placebo o con un esquema menos intenso.
Se consideró que tenían mayor adherencia quienes tomaron al menos el 80% de su tratamiento. Quien tomó menos de ese porcentaje se clasificó como de menor adherencia.
En este contexto, la diferencia fue clara. En el grupo que cumplió mejor, la presión sistólica (la cifra más alta, que mide la fuerza de la sangre cuando el corazón late) bajó 5,2 mmHg más que en el grupo de comparación. En quienes cumplieron menos, la baja fue de solo 3,0 mmHg.
En cuanto a las enfermedades graves, el riesgo de eventos cardiovasculares mayores se redujo un 11% en los pacientes con buena adherencia. Se contaron accidentes cerebrovasculares, infartos, cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca que causó muerte u hospitalización. En los de baja adherencia no hubo reducciones significativas.
Qianqian Yang, investigadora de la Universidad de Oxford que lideró este análisis, dice que “nuestros resultados refuerzan el dicho de que ‘los medicamentos no funcionan en pacientes que no los toman’. Los pacientes con menor adherencia obtuvieron poco o ningún beneficio cardiovascular, mientras que aquellos con mayor adherencia experimentaron mayores reducciones en la presión arterial y una mayor prevención de eventos cardiovasculares”.
Los riesgos de no controlar la presión arterial
En concreto, estos medicamentos se encargan de mantener niveles seguros de presión arterial en las arterias de personas con presión elevada.
Algunos reducen la cantidad de líquido en el torrente sanguíneo, aliviando la presión sobre los vasos sanguíneos. Otros relajan estos vasos o bloquean las hormonas que provocan el estrechamiento de las arterias. También existen algunos que disminuyen la frecuencia cardíaca para reducir el esfuerzo del corazón.
De acuerdo con el Hospital y Centro de Fertilidad St John’s, dejar esta medicación trae riesgos inmediatos y también a largo plazo. Por ejemplo, saltarse la dosis, aunque sea ocasionalmente, causa cambios repentinos en la presión.
“Estos picos pueden causar dolores de cabeza, mareos, visión borrosa o, en casos graves, crisis hipertensivas, una emergencia médica en la que la presión arterial aumenta peligrosamente”, señalan.
Además, al tener que adaptarse el corazón rápidamente a estas fluctuaciones, “puede aumentar el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular“.
Por otro lado, a largo plazo, suspender la medicación puede tener consecuencias graves al permanecer elevada. Esto último daña gradualmente el corazón y las arterias.
“Este daño puede incluir engrosamiento de las paredes cardíacas, debilitamiento de las arterias, disfunción renal y mayor riesgo de accidente cerebrovascular“, añade el organismo de salud.
Asimismo, tener la presión arterial descontrolada puede causar insuficiencia cardíaca; acelerar el desarrollo de la aterosclerosis, donde las arterias se obstruyen con placa, lo que restringe el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de infarto; y dañar los riñones, ya que dependen de vasos sanguíneos sanos para filtrar sus desechos.
“Aunque una persona se sienta bien, la hipertensión, al ser un trastorno silencioso, puede causar daño orgánico sin previo aviso. Por eso, interrumpir la medicación sin supervisión médica es extremadamente peligroso”, concluyen.