Durante más de un siglo, un pequeño apéndice conectado al ovario fue prácticamente borrado de la medicina. Aparecía en dibujos de las primeras versiones del clásico libro de anatomía Gray’s Anatomy, pero desapareció de los textos modernos porque se le consideraba un resto evolutivo sin ninguna función.
Ahora, un nuevo estudio realizado con ratones, liderado por un equipo de la Universidad de Duke en Estados Unidos, publicado originalmente en la revista científica eLife, demuestra que esa idea estaba equivocada.
La estructura se llama rete ovárica (RO) y fue descrita por primera vez en 1870. Se trata de un conjunto de tubos microscópicos pegados al ovario, presente en la mayoría de los mamíferos, incluidos los humanos, pero que durante décadas ningún investigador logró explicar para qué servía.
Tres partes y un flujo hacia el ovario
Usando microscopía avanzada, el equipo comprobó que la rete ovárica tiene tres regiones distintas que se mantienen desde el desarrollo fetal hasta la adultez: una parte dentro del ovario, una parte conectora, y una parte externa con forma de tubo enrollado que termina en una especie de bolsa ciega.
Para saber si esta estructura hacía algo, los científicos inyectaron un líquido fluorescente (un marcador que se puede seguir bajo el microscopio) directamente en esa bolsa externa.
En solo 15 minutos, el líquido viajó hasta el ovario y se distribuyó por dentro de él.
Cuando hicieron la prueba al revés —inyectando el líquido en el ovario— este nunca llegó hasta la rete ovárica. Es decir, el flujo va en una sola dirección: desde este apéndice hacia el ovario, algo que nunca se había demostrado experimentalmente.
La rete ovárica podría regular la fertilidad
Mediante un análisis químico de las proteínas presentes en ese líquido (una técnica llamada espectrometría de masas), el equipo identificó 15 proteínas candidatas que la estructura secreta y que podrían ser relevantes para el funcionamiento del ovario.
Una de ellas, la IGFBP2, llamó especialmente la atención de los investigadores. Esta proteína puede “atrapar” a otra molécula (el factor de crecimiento IGF1) que estimula el crecimiento de los folículos ováricos, es decir, las estructuras donde maduran los óvulos.
Lo anterior sugiere que la rete ovárica podría ayudar a regular el ritmo al que maduran los óvulos.
Los investigadores también hallaron que las células de esta estructura están rodeadas de vasos sanguíneos, conectadas a células del sistema inmune (macrófagos) y en contacto directo con neuronas, lo que sugiere que podría actuar como una especie de “antena” que recibe señales del cuerpo y las transmite al ovario.
Además, encontraron en sus células receptores para hormonas como el estrógeno y la progesterona, las principales hormonas reproductivas femeninas, lo que refuerza la idea de que esta estructura participa activamente en el ciclo reproductivo.
Por qué desapareció de los libros
“Aún hay mucho que no podemos comprender sobre la anatomía femenina”, declaró la autora del estudio, Dilara Anbarci, a la publicación ScienceNews. “Espero que esto fomente una mayor investigación para reevaluar lo que aún desconocemos sobre el ovario”, agregó.
Según el equipo, estudios previos no lograron ponerse de acuerdo sobre la función de la rete ovárica porque se basaban en cortes de tejido que no permitían ver la estructura completa ni su conexión con el resto del cuerpo. Eso, sumado a la creencia de que se degeneraba tras el nacimiento, hizo que terminara eliminada de los textos médicos recientes.
El hallazgo generó revuelo en redes sociales, donde usuarias criticaron que la medicina, históricamente liderada por hombres, haya “borrado” una estructura del cuerpo femenino mientras que su equivalente masculino, la red testicular (rete testis), sí permaneció en los libros de anatomía.
Si bien los autores advierten que su trabajo se centró en ratones y en etapas fetales, por lo que aún falta confirmar si esta estructura cumple un rol similar en ovarios humanos adultos. Aun así, plantean que la rete ovárica debería sumarse a la lista de órganos que componen el aparato reproductor femenino, junto a la vulva, la vagina, el útero y las trompas.
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