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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Expertos señalan que el accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de discapacidad y muerte, siendo prevenible en casi el 90% de los casos. Se divide en dos tipos: isquémico y hemorrágico, provocados por coágulos o rupturas de vasos sanguíneos, respectivamente. Reconocer rápidamente los síntomas, como pérdida de equilibrio, visión borrosa o debilidad súbita, es crucial. La evaluación médica inmediata y el tratamiento rápido son fundamentales para reducir la discapacidad.

El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de discapacidad grave y muerte y, según expertos, casi el 90% podría prevenirse. Por ello, reconocer rápidamente los síntomas y buscar atención médica inmediata puede mejorar significativamente los resultados.

De acuerdo a la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, un ACV sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Esto provoca que el cerebro no pueda recibir nutrientes y oxígeno, por lo que las células cerebrales pueden morir, lo que causa daño permanente en la persona.

Según el sitio, existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular: el isquémico y el hemorrágico.

Accidente cerebrovascular: ¿cuándo ocurre?

El primero ocurre cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre. También pueden ser causados por una sustancia llamada placa que puede taponar las arterias.

Por su parte, el accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y se rompe. Esto provoca que la sangre se escape hacia el cerebro.

Este último también puede ocurrir cuando alguien está tomando anticoagulantes. La presión arterial (principal factor de riesgo) muy alta puede hacer que los vasos sanguíneos se revienten, ocasionando un accidente cerebrovascular hemorrágico.

Los expertos de Clinica Mayo señalan que ambos tipos de ACV requieren una evaluación médica inmediata, ya que un tratamiento rápido puede mejorar significativamente la recuperación y reducir la discapacidad a largo plazo.

Señales de alerta de un ACV

En esa línea, los especialistas destacan que conocer las señales de alerta de un ACV y actuar con rapidez puede preservar la función cerebral y salvar vidas.

“El tiempo es cerebro cuando se trata del tratamiento del ACV”, afirma Josephine Huang, neuróloga de Clínica Mayo en Florida.

“Cuanto antes reciba una persona atención médica, mayores serán las probabilidades de reducir la discapacidad a largo plazo y mejorar la recuperación”, agrega el especialista.

Los síntomas del ACV suelen aparecer de forma repentina, por lo que en esto debes fijarte:

– Equilibrio: Aparición repentina de pérdida del equilibrio o de la coordinación.
– Ojos: Problemas repentinos de visión o pérdida de visión en uno o ambos ojos.
– Caída de un lado de la cara: Un lado de la cara parece asimétrico o está entumecido.
– Debilidad en un brazo: Debilidad o entumecimiento repentinos en un brazo.
– Dificultad del habla: Dificultad para hablar o comprender el habla.

La Biblioteca de Medicina de Estados Unidos complementa que también es clave notar posibles cambios tras un dolor de cabeza intenso. En específico, si este malestar:

– Comienza repentinamente y puede ser intenso.
– Empeora al acostarse boca arriba.
– Puede despertarte si estás dormido.
– Empeora el dolor cuando cambias de posición o cuando te agachas, haces esfuerzo o toses.

Asimismo, un ACV comienza a mostrarse cuando se presentan cambios en la audición o en el sentido del gusto, cambios que afectan el tacto y la capacidad de sentir dolor, presión o temperaturas diferentes y falta de control del esfínter.

Especialistas hacen hincapié en que la evaluación de urgencia debe comenzar en cuanto aparezcan los síntomas, no después de que empeoren o desaparezcan.

Tratamiento

En cuanto a su tratamiento, el experto de Clínica Mayo indica que, si el ACV se debe a un coágulo sanguíneo, los médicos pueden utilizar medicamentos para disolver el coágulo o realizar procedimientos mínimamente invasivos para extraerlo y volver a abrir los vasos sanguíneos bloqueados del cerebro.

En el caso de los ACV hemorrágicos causados por una hemorragia cerebral, el tratamiento se centra en controlar la presión arterial, revertir el efecto de los medicamentos anticoagulantes si es necesario y, en ocasiones, aliviar quirúrgicamente la presión sobre el cerebro.

Prevención de un ACV

Cabe destacar que ciertos factores de riesgo pueden aumentar el riesgo de ACV, entre ellos la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el colesterol elevado, el sedentarismo y la fibrilación auricular.

Los expertos de Clínica Mayo señalan que casi el 90% de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y cambios en el estilo de vida.

Por ello, recomiendan realizar controles médicos periódicos, actividad física y mantener hábitos de alimentación saludables para ayudar a reducir el riesgo de ACV.

“Identificar estos factores de riesgo y asegurarse de que se traten adecuadamente contribuye en gran medida a prevenir que se produzca un ACV”, afirma la doctora Huang.