VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El kéfir, bebida fermentada milenaria rica en probióticos, ha desplazado al yogur en popularidad por sus beneficios para la salud intestinal. Con nódulos que fermentan la leche, el kéfir contiene más cepas probióticas que el yogur, mejorando la función digestiva y fortaleciendo el sistema inmune. Sus beneficios incluyen la regulación de la glicemia, aportando calcio, fósforo y vitamina K. Aunque no es recomendable para inmunodeprimidos o intolerantes a la lactosa, se aconseja consumir una taza diaria en el desayuno. Como complemento en una dieta equilibrada y hábitos saludables, el kéfir no causa pérdida de peso directa.

El kéfir se ha convertido en uno de los alimentos fermentados que más popularidad ha ganado en los últimos años, especialmente por su aporte de probióticos y beneficios para la salud intestinal, lo que ha provocado que en el último tiempo haya destronado la popularidad del yogur.

De acuerdo al sitio de Clínica Bupa, el kéfir es una bebida milenaria originaria de las montañas del Cáucaso que se produce mediante la fermentación de un líquido utilizando unos nódulos o gránulos especiales.

Estos nódulos contienen una combinación viva de bacterias beneficiosas y levaduras que transforman la bebida original en un alimento rico en probióticos.

El kéfir le quita el lugar a los yogures

Alejandra Alarcón, nutricionista de Clínica Universidad de los Andes, explica a BioBioChile que el kéfir es una bebida láctea fermentada, similar al yogur líquido con sabor ácido, que se elabora a través de unas bacterias que fermentan la leche, llamadas búlgaros, habitualmente conocidos como “yogur de pajaritos”.

Carolina Pye, de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes, explica por su parte que una de sus principales ventajas está precisamente en la cantidad y diversidad de sus cepas probióticas, lo que ha provocado que destrone al yogur como alimento elegido.

El kéfir suele contener una mayor cantidad de cepas que el yogur tradicional, lo que le otorga un efecto probiótico más potente”, señala.

A esto se suma una diferencia en la composición de ambos productos. Mientras algunos yogures comerciales incorporan distintos ingredientes para prolongar su vida útil, modificar su textura o añadir sabor, el kéfir en su versión más natural requiere básicamente leche y las cepas responsables de la fermentación.

Beneficios

Los principales beneficios del kéfir están relacionados con la salud intestinal y la microbiota, contribuyendo a una mejor función digestiva y generando efectos favorables sobre el sistema inmune.

“Existe evidencia que lo vincula con la regulación de la glicemia y el manejo de la resistencia a la insulina”, aclara Carolina Pye.

“Además, nos va a aportar calcio, fósforo y vitamina K, que son nutrientes que contiene la leche, que es, en el fondo, la leche fermentada que estamos consumiendo. Pero, además, al tener estos microorganismos vivos, nos va a ayudar también a mejorar el sistema inmunológico“, complementa Alejandra Alarcón.

Sobre la cantidad que debe consumir cada persona, la especialista indica que va a “depender de cada persona, pero lo que se recomienda es una porción diaria, equivalente a una taza de 200-250 cc, preferentemente en las mañanas”.

“Al ser una bebida ácida, podemos enriquecerla también con frutas y fibra, y así tener un desayuno mucho más completo”, aconseja.

No obstante, este alimento no es para todos. “Al ser una bebida fermentada, sobre todo si es casera, debieran evitarla aquellas personas que estén inmunodeprimidas, pacientes con cáncer o cualquier persona que esté haciendo un tratamiento inmunosupresor. Esto se suma a aquellas personas que son intolerantes a la lactosa o alérgicas a la proteína de la leche de vaca, quienes tampoco debieran consumirlo”, aclara la nutricionista Alarcón.

¿Ayuda a bajar de peso?

Respecto a si este alimento ayuda a bajar de peso, la Clínica Bupa indica en su sitio que el kéfir por sí solo no hace desaparecer la barriga.

Según indica el sitio, un metaanálisis de ensayos clínicos no encontró que el kéfir, de forma aislada, reduzca el peso corporal, aunque sí observó mejoras en ciertos aspectos de la salud, como la resistencia a la insulina.

“Por eso funciona mejor como complemento de una alimentación cuidada y de hábitos de vida activos que como solución por sí mismo”, destaca el sitio de salud.

“No existe evidencia contundente para atribuirle un efecto directo sobre la pérdida de peso”, aclara por su lado la nutricionista Carolina Pye.

Kéfir casero o comercial: en qué fijarse

Así, tanto el kéfir casero como el comercial pueden ser buenas alternativas para su consumo, aunque el detalle está principalmente en su composición.

“La diferencia entre el kéfir que podemos preparar en casa y el que está en el supermercado es que el que preparamos en casa tiene una gran cantidad de microorganismos vivos. Por otro lado, el que compramos envasado tiene una limitación en cuanto a la cantidad, pero va a tener estándares de salud con leche pasteurizada, explica Alejandra.

A aquello complementa: “Si lo preparamos en casa, es importante cuidar las medidas higiénicas. El búlgaro necesita leche entera, por lo tanto, si nosotros estamos, en el fondo, controlando la cantidad de grasa, quizá debiéramos ser más moderados en la cantidad de consumo. Se puede preparar todos los días. También se puede hacer días alternos con leche semidescremada para no incrementar tanto el aporte de grasa”.

Por lo tanto, “El kéfir casero suele ser preferible porque contiene solo los ingredientes necesarios: leche y cepas probióticas”, señala Carolina Pye.

En tanto, en los productos de supermercado, recomienda preferir aquellos con una lista de ingredientes sencilla y evitar opciones que incorporen innecesariamente almidones, endulzantes, saborizantes o conservantes, agrega la nutricionista.