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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El enrojecimiento repentino de las orejas no significa que alguien esté hablando de ti a tus espaldas, sino que tiene explicaciones médicas. La vasodilatación, un aumento del flujo sanguíneo en los vasos superficiales de la zona, puede desencadenar este fenómeno. Factores como cambios de temperatura, estrés, fricción, ejercicio físico, consumo de alcohol, alimentos picantes, cambios hormonales o reacciones alérgicas también pueden provocar este síntoma. Además, enfermedades como dermatitis, infecciones, rosácea o dermatitis seborreica pueden ser causantes del enrojecimiento.

¿Alguna vez has sentido que una de tus orejas comienza a arder de repente y, al mirarte al espejo, descubres que está completamente roja? Aunque muchas personas lo atribuyen a que alguien está hablando de ti a tus espaldas, la explicación está muy lejos de ese popular mito.

Existe la creencia popular de que la oreja se pone de color rojo debido a que otras personas están hablando bien o mal de uno. Sin embargo, este fenómeno tiene explicaciones médicas relacionadas con la respuesta del organismo a distintos estímulos o, en algunos casos, puede ser una señal de que se está desarrollando una infección.

Desde el punto de vista médico, el enrojecimiento repentino de las orejas ocurre por una vasodilatación, es decir, un aumento del flujo sanguíneo en los vasos superficiales de esta zona.

Héctor Fuenzalida, dermatólogo de IntegraMédica, explica a BioBioChile que algunas personas tienen una predisposición genética a presentar este fenómeno.

“Primero hay que considerar que existen personas que, por una predisposición genética, tienen tendencia a que sus orejas se pongan rojas o eritematosas, que es el término más técnico”, señala el especialista.

No obstante, también existen diversas situaciones cotidianas que pueden favorecer este enrojecimiento.

Factores que provocan orejas rojas, explicados por un médico

El doctor Fuenzalida explica que los cambios de temperatura son una de las causas más frecuentes: “El frío extremo produce vasoconstricción y las orejas se vuelven más pálidas, mientras que el calor provoca vasodilatación y hace que se pongan rojas”.

A ello se suman situaciones de estrés, ansiedad o vergüenza, “especialmente en personas que tienen esta predisposición genética”.

En esa línea, Ilan Camhi, médico general de Clínica RedSalud Vitacura, explica a BioBioChile que “existe una conexión directa controlada por el sistema nervioso autónomo ante emociones intensas como la vergüenza, el enojo o la ansiedad”.

“El cuerpo libera diversos mediadores que resultan en la dilatación de los vasos sanguíneos del rostro y las orejas, provocando que la zona se sienta caliente, roja e incluso con una sensación de palpitación temporal que suele desaparecer sola”, agrega.

Asimismo, el roce o la fricción de las orejas también puede provocar este enrojecimiento, por ejemplo, al dormir apoyado sobre una de ellas o al utilizar audífonos durante mucho tiempo.

“En general, cualquier situación que produzca fricción o roce de forma sostenida puede generar este cambio de temperatura y, con ello, el enrojecimiento. Esas son condiciones relativamente habituales del día a día”, comenta Fuenzalida.

Camhi añade que otras causas frecuentes son el ejercicio físico, el consumo de alcohol, las bebidas muy calientes, los alimentos picantes, los cambios hormonales y las reacciones alérgicas.

En ese sentido, Fuenzalida explica que “en las mujeres, por ejemplo, los cambios hormonales, particularmente las variaciones en los niveles de estrógeno y progesterona durante la perimenopausia, también pueden favorecer este fenómeno”.

Afecciones que pueden provocar enrojecimiento de orejas

El dermatólogo de Integramédica advierte que algunas enfermedades también pueden provocar que las orejas se enrojezcan.

“Una dermatitis de contacto, en la que existe una alergia o irritación provocada por algún elemento que tomó contacto directo con la piel, puede hacer que las orejas se pongan rojas, piquen, duelan o ardan”, explica el doctor.

También pueden influir ciertas infecciones, como el uso de piercings o una dermatitis que se sobreinfectó por bacterias.

“Una celulitis, que corresponde a una infección más profunda de la piel de las orejas, también puede provocar este enrojecimiento”, indica Fuenzalida.

El especialista añade que “enfermedades como la rosácea o la dermatitis seborreica también pueden causar una mayor inflamación de esta zona. Además, durante el invierno, el eritema pernio, también conocido como sabañones, es otra condición que puede presentarse bajo determinadas circunstancias”.

Cuando consultar con un médico

Si el enrojecimiento se acompaña de dolor intenso o persistente, secreción de pus, sangrado, aparición de ampollas o un aumento importante del volumen de la oreja, es importante consultar de inmediato con un médico, advierte el dermatólogo de IntegraMédica.

Por su parte, Camhi señala que también se debe acudir a un especialista si aparecen fiebre, salida de líquido o pérdida de audición.

“También es una señal de alerta si afecta a una sola oreja con un ardor intenso. Estos síntomas avisan que existe un problema de fondo, como una infección o una condición de la piel, que requiere una evaluación profesional para recibir el tratamiento correcto a tiempo”, concluye.