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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La tiroides, clave en la regulación del metabolismo y funciones vitales del cuerpo, puede causar problemas graves como hipotiroidismo e hipertiroidismo, afectando el metabolismo y el funcionamiento corporal. Se recomienda chequearla regularmente, ya que alteraciones pueden pasar desapercibidas. El consumo excesivo de yodo puede desencadenar problemas en la tiroides. Es crucial detectar a tiempo estas afecciones, especialmente en grupos vulnerables como embarazadas y adultos mayores, para evitar complicaciones graves.

La tiroides, una pequeña glándula en forma de mariposa ubicada al frente de nuestro cuello, cumple una vital función en nuestro cuerpo y también la capacidad de causar considerables problemas si falla. Por ello es crucial incluir su chequeo en el listado de exámenes habituales.

Dicha glándula produce dos hormonas tiroideas: T3 y T4, las cuales regulan funciones tan importantes como el metabolismo, la energía, la temperatura corporal y el funcionamiento de órganos como el corazón y los músculos.

Por ello, cuando esta glándula falla (generalmente por trastornos autoinmunes o factores genéticos), puede provocar enfermedades altamente complejas como el hipotiroidismo e hipertiroidismo.

Problemas en la tiroides

El hipotiroidismo es la disminución de la actividad de la tiroides, mientras que el hipertiroidismo es su exceso de actividad, afectando de manera opuesta el metabolismo y las funciones del cuerpo.

La doctora Claudia Munizaga Mellado, endocrinóloga del Centro Médico Nueva Estoril, explica que el hipotiroidismo es, en esencia, un “freno” para el organismo que se manifiesta con cansancio extremo, intolerancia al frío y dolores musculares o articulares.

Mientras tanto, el hipertiroidismo actúa como un acelerador, provocando taquicardia y ansiedad.

Son síntomas que muchas veces las personas normalizan o confunden con estrés“, advierte la especialista, lo que dificulta su diagnóstico.

De acuerdo a Patricio Cabané, cirujano de cabeza y cuello de Clínica INDISA, en los últimos años, el mayor acceso a ecografías ha permitido detectar alteraciones tiroideas en etapas más tempranas, aunque muchas veces de manera accidental.

Durante ecografías, escáneres o resonancias solicitadas por dolor cervical, molestias en la garganta u otras evaluaciones médicas, aparecen ciertas irregularidades en la tiroides.

“Hoy vemos que muchos pacientes llegan porque, durante un examen solicitado por otra razón, como una ecografía cervical o un estudio de imágenes del cuello, aparece un nódulo que no estaba generando síntomas. Eso ha permitido diagnósticos más precoces y mejores alternativas de manejo”, explica el doctor.

Señales que no conviene ignorar

Muchas alteraciones de la tiroides pueden no producir síntomas en etapas iniciales. Sin embargo, existen algunas señales que ameritan evaluación:

– Aumento de volumen en el cuello.
– Cambios persistentes en la voz.
– Dificultad para tragar.
– Sensación de presión en el cuello.
– Molestias respiratorias.

“Muchas veces los síntomas aparecen de forma progresiva y pueden pasar desapercibidos. Por eso, cuando existen cambios persistentes o molestias que se mantienen en el tiempo, es importante consultar”, señala el doctor Cabané.

De acuerdo con la doctora Munizaga, uno de los factores de riesgo menos conocidos en el país tiene relación con el consumo excesivo de yodo —presente en la sal yodada de uso masivo—.

“En ciertas personas predispuestas, el exceso de yodo puede gatillar una respuesta autoinmune en que el propio cuerpo ataca a la tiroides, lo que con el tiempo deriva en hipotiroidismo”, explica.

Este mecanismo explica por qué Chile, con alta cobertura de sal yodada, también registra tasas elevadas de esta patología, alerta la especialista.

Necesidad de un control médico de la tiroides

Según la endocrinóloga, un impacto de una tiroides no controlada es especialmente severo en grupos vulnerables.

En mujeres embarazadas, el diagnóstico precoz es determinante para el desarrollo del bebé. “El hipotiroidismo en el embarazo se asocia a parto prematuro y a alteraciones neurológicas en el hijo a largo plazo, como trastornos del desarrollo o TDAH”, señala.

En adultos mayores de 65 años, la prevalencia de hipotiroidismo clínico asciende al 5,2%, un grupo donde la enfermedad no diagnosticada aumenta el riesgo de morbilidad sistémica y complicaciones cardiovasculares.

Por ello, para evitar complicaciones en esta glándula, la especialista enfatiza que el estilo de vida cumple un rol complementario clave: una alimentación de tipo mediterráneo, ejercicio regular y el control del peso contribuyen a mantener el equilibrio hormonal.

Los chequeos preventivos periódicos son, además, la mejor herramienta para detectar desajustes antes de que generen síntomas.

“Con un tercio de los pacientes con hipotiroidismo clínico sin diagnóstico en Chile, el llamado es urgente: no normalizar el cansancio crónico, los cambios de ánimo ni la intolerancia al frío. Un examen de sangre puede cambiar la calidad de vida de una persona“, concluye la doctora Munizaga.

“Un diagnóstico precoz permite evaluar distintas alternativas terapéuticas y mejorar el pronóstico en muchos pacientes”, agrega por su parte el cirujano Cabané.