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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Semana Santa, las familias chilenas prefieren pescado en lugar de carne, pero no todos los productos son igualmente beneficiosos. Especies como tilapia, panga y perca, importadas y de bajo valor nutricional, son menos recomendadas. La tilapia, económica pero con menos omega-3, la panga, con menos proteínas y de aguas contaminadas, y la perca, con pocas calorías y contaminantes, deben consumirse con moderación. Además, se aconseja evitar pescados con altos niveles de mercurio como tiburón o pez espada.

Con la llegada de Semana Santa, muchas familias en Chile optan por reemplazar la carne por pescado, siguiendo la tradición cristiana. En ese escenario, es importante saber que no todos los productos disponibles en el supermercado ofrecen los mismos beneficios nutricionales.

Aunque el pescado suele recomendarse por su aporte de proteínas y vitaminas, hay algunas especies que especialistas consideran menos convenientes.

Se trata de la tilapia, la panga y la perca, tres pescados de origen extranjero cada vez más presentes en el país, pero que destacan por su menor valor nutricional, bajo aporte de grasas saludables y escaso sabor.

Tilapia, panga y perca: los pescados menos recomendados

De acuerdo a un artículo del medio europeo El Español, estas tres especies comparten varias características: bajo contenido de nutrientes clave —como omega-3—, menor aporte proteico en algunos casos y una calidad que suele depender de sistemas de producción intensiva.

Tilapia: bajo aporte nutricional y poco sabor

La tilapia es un pescado de agua dulce que se ha masificado por su precio accesible. Sin embargo, su perfil nutricional es más bajo que el de otras alternativas.

Aporta cerca de 130 calorías por cada 100 gramos, pero contiene menos ácidos grasos saludables como el omega-3. En esa línea, el medio advierte que es un pez con “menor valor nutricional que otras especies”.

Además, su sabor neutro hace que muchas veces requiera exceso de aliños o acompañamientos para resultar atractivo.

Otro punto que genera cuestionamientos es su producción masiva, pues este tipo de cultivo puede implicar “abusar del uso de aditivos y antibióticos para su cría”.

Panga: menos proteínas y origen en aguas contaminadas

La panga, también conocida como pangasius, proviene principalmente del río Mekong, en Vietnam, uno de los más contaminados del mundo.

En términos nutricionales, presenta desventajas significativas. El bioquímico José Manuel López Nicolás explica que, en comparación con la merluza, este pescado “tiene casi un 50% menos de proteína y entre un 60% y un 80% menos de ácidos grasos poliinsaturados”.

Su insípido sabor también es un punto crítico. De hecho, el chef Tomás Olivera aseguró hace un tiempo que dejó de utilizarlo porque “no tiene sabor y necesita mucho aliño. Además, se alimenta de basura”.

Perca: pocas calorías y presencia de contaminantes

La perca africana cierra este listado. Si bien tiene algo más de proteínas que la panga, sigue siendo inferior a otras especies.

“Su valor energético es realmente bajo”, indica el citado medio, detallando que apenas alcanza las 90 kilocalorías por cada 100 gramos.

A esto se suma que, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), se han detectado contaminantes como pesticidas y mercurio. Aunque aclaran que “los residuos contaminantes están dentro de los límites legales y no suponen un riesgo inmediato para la salud”, recomiendan no abusar de su consumo.

De todos modos, comer estos pescados de vez en cuando no representa un riesgo significativo para tu salud; el tema de fondo es que hay alternativas mucho más nutritivas.

Ojo con el mercurio en los pescados

En fechas como Semana Santa, donde aumenta el consumo de productos del mar, también es importante considerar la presencia de mercurio, especialmente en su forma más tóxica: el metilmercurio.

Si bien la mayoría de los pescados contiene niveles bajos, hay algunos que concentran mayores cantidades.

El grupo internacional de defensa ambiental Natural Resources Defense Council (NRDC) explicó que “el mercurio funciona como una neurotoxina, interfiriendo con el cerebro y el sistema nervioso”.

“La exposición al mercurio antes del nacimiento y durante la infancia puede causar retraso mental, parálisis cerebral, sordera y ceguera. Incluso en dosis pequeñas, el mercurio puede afectar el desarrollo del niño, causando déficit de atención y problemas de aprendizaje”, indicaron.

Según NRDC, especies como el atún, la lubina chilena o la caballa deberían consumirse con moderación (hasta tres veces al mes).

En tanto, otros como el tiburón, el pez espada o la caballa gigante se aconseja evitar, debido a sus altos niveles de este metal.

Si bien el mercurio puede eliminarse naturalmente del organismo, puede tardar meses en desaparecer completamente.