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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La OMS reconoce la obesidad como enfermedad crónica y respalda el uso de fármacos GLP-1 junto a cambios en alimentación y ejercicio. Estos fármacos estarán en la lista de medicamentos esenciales desde 2025. Especialistas critican comparación de efectos tras suspender tratamiento, enfatizando que la obesidad requiere manejo a largo plazo. Tratamientos basados en evidencia científica buscan mejorar la salud, no solo reducir peso. Expertos llaman a un abordaje integral que incluya cambios de estilo de vida, seguimiento médico y, en casos necesarios, tratamiento farmacológico o quirúrgico. Destacan que presentar estos tratamientos como soluciones temporales desinforma y desalienta buscar atención adecuada.

Un reciente estudio británico demostró que las personas que utilizan inyecciones con medicamentos GLP-1 como Ozempic para perder peso y luego las dejan, recuperan lo perdido 4 veces más rápido que quienes hicieron dieta y ejercicio y luego abandonaron estos hábitos.

Al respecto, Novo Nordisk, farmacéutica detrás del popular fármaco, alzó la voz y estimó que la obesidad es una enfermedad crónica y que su tratamiento no puede evaluarse como una dieta pasajera.

Por lo anterior, citan a especialistas que advierten que “este enfoque es impreciso, metodológicamente incorrecto y contribuye a desinformar sobre una enfermedad reconocida como crónica por diversos organismos sanitarios”.

¿Qué pasa si suspendes el uso de Ozempic?

Por medio de un comunicado de prensa compartido en exclusiva a BioBioChile, Novo Nordisk sostiene que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce a la obesidad como una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral y sostenido en el tiempo.

Asimismo, la organización internacional “respalda el uso de fármacos agonistas del receptor GLP-1 como parte de su tratamiento, siempre bajo supervisión médica y en combinación con cambios en la alimentación, actividad física y acompañamiento profesional continuo“, sostienen.

Ante recientes publicaciones que comparan la recuperación de peso tras suspender el mencionado tratamiento farmacológico con el abandono de dietas convencionales, advierten que este enfoque es impreciso, metodológicamente incorrecto y contribuye a desinformar sobre una enfermedad reconocida como crónica por diversos organismos sanitarios.

En primer lugar, señalan que referirse a estas terapias como “inyecciones para adelgazar” trivializa tratamientos basados en sólida evidencia científica, cuyo objetivo no es solo la reducción de peso, sino también el mejoramiento de la salud cardiovascular, metabólica, hepática y renal, además de la reducción del riesgo de mortalidad asociado a la obesidad.

“El problema no es que estos medicamentos ‘fallen’ cuando se suspenden, sino que estamos frente a una enfermedad crónica. Suspender un tratamiento eficaz en obesidad tiene consecuencias previsibles, del mismo modo que ocurre cuando una persona deja su tratamiento para la diabetes o la hipertensión”, explica el Marcelo Vargas, médico internista y diabetólogo.

Obesidad es una enfermedad crónica: debe tratarse con enfoque serio

Vargas agrega que comparar la recuperación de peso tras suspender un fármaco con la evolución de personas que solo realizan dieta es un error conceptual. “Las dietas aisladas rara vez logran pérdidas de peso clínicamente significativas y sostenidas en el tiempo. La evidencia muestra que la obesidad requiere un manejo integral y de largo plazo, no intervenciones temporales”.

Los especialistas coinciden en que los cambios en el estilo de vida son la base del tratamiento, pero subrayan que no se trata de una elección excluyente. El abordaje moderno y efectivo de la obesidad integra alimentación saludable, actividad física, acompañamiento médico continuo y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico y/o quirúrgico, según el perfil clínico de cada persona.

En esa línea, Renate Fleskamp, directora médica de Novo Nordisk Chile, señala que “como industria y como sociedad, tenemos la responsabilidad de comunicar con rigor. La obesidad no es un problema de fuerza de voluntad ni una condición transitoria. Es una enfermedad compleja que requiere un enfoque científico, sostenido y libre de estigmas, siempre con seguimiento médico y cambios permanentes en el estilo de vida”.

Enfatizan que presentar estos tratamientos como soluciones de corto plazo refuerza una visión errónea de la obesidad y puede desalentar a las personas a buscar atención adecuada y continua.

El debate, según dicen desde la farmacéutica, no debe enfocarse en si los medicamentos funcionan o no al suspenderse, debe centrarse en reconocer que la obesidad es una enfermedad crónica que debe tratarse con el mismo enfoque serio, prolongado y basado en evidencia que otras patologías crónicas.

¿Cómo funcionan las inyecciones para bajar de peso?

De acuerdo a información del medio británico BBC, hay dos grandes tipos de medicamentos para este contexto: semaglutida, (comercializada bajo la marca Ozempic o Wegovy) y tirzepatida (comercializada como Mounjaro).

Agregan que las inyecciones de semaglutida se utilizan para tratar la diabetes, pero en los últimos años se han vuelto muy populares entre quienes buscan perder peso.

Resulta que ambos medicamentos funcionan como supresores del apetito al imitar una hormona que produce una mayor sensación de saciedad. Generalmente se inicia con una dosis baja, que aumenta gradualmente hasta alcanzar una dosis de mantenimiento.