Un estudio británico demostró que las personas que utilizan inyecciones para perder peso y luego las dejan, recuperan lo perdido 4 veces más rápido que las personas que hicieron dieta y ejercicio y luego abandonaron estos hábitos.
La investigación se publicó en el British Medical Journal y analizó los efectos rebote de inyecciones como Mounjaro o Wegovy, fármacos GLP-1 (hormona que regula la glucosa en sangre, el apetito y la digestión) similares a la famosa Ozempic.
Se trata de una revisión sistemática donde los científicos analizaron 37 estudios, con más de 9.000 pacientes, para comparar las inyecciones adelgazantes con las dietas convencionales u otros tratamientos, como píldoras.
Cabe señalar que, si bien estos medicamentos mostraron efectos rebote más rápidos, los resultados de esta revisión son todavía estimaciones con algunas limitaciones. Por ejemplo, que los efectos se mostraron en ensayos clínicos controlados y no en personas ordinarias que se sometieron a los tratamientos.
8 de los 37 estudios revisados evaluaron fármacos GLP-1 de los más nuevos, como Wegovy y Mounjaro, el periodo máximo de seguimiento fue de un año tras suspender la medicación. Los expertos encontraron que, si bien las personas que optan por la dieta y ejercicio pierden menos peso que con las inyecciones, luego lo recuperan más lentamente si es que abandonan los buenos hábitos.
Esto varía, los que dejan la dieta recuperan alrededor de 0,1 kg al mes, mientras que quienes dejan el tratamiento inyectable recuperan 0,8 kg al mes en promedio.
Inyecciones para perder peso y el riesgo de recaída
La Dra. Susan Jebb, de la Universidad de Oxford, que participó en la investigación, dijo a BBC News que “las personas que compran estos productos deben ser conscientes del riesgo de recuperar rápidamente el peso una vez finalizado el tratamiento“.
De hecho, el National Health Service (NHS) de Reino Unido recomienda que estas inyecciones sean solo para personas con obesidad y que, en paralelo, los médicos también receten mejorar los hábitos alimenticios y hacer ejercicio.
Algunos expertos han sugerido que estos tratamientos podrían incluso ser de por vida, debido al alto riesgo de recaída. Otros apuntan al efecto de la hormona GLP-1, que regula el hambre.
El Dr. Adam Collins, experto en nutrición de la Universidad de Surrey, dijo al medio citado que “administrar artificialmente niveles de GLP-1 varias veces superiores a lo normal durante un periodo prolongado puede provocar que usted produzca menos de su propio GLP-1 natural y también puede hacerlo menos sensible a sus efectos”.
“Tan pronto como se retira esta ‘dosis’ de GLP-1, el apetito ya no se controla y es mucho más probable comer en exceso”, advierte. Además, los efectos son peores si el paciente no incluyó dieta y ejercicio en el tratamiento para mantenerlo a largo plazo.
Los expertos creen que dosis más ligeras, pero por más tiempo, podrían ser la solución, pero se necesitan estudios más amplios, con seguimiento más prolongado, para saber qué efecto podrían tener estos fármacos en el cuerpo a largo plazo.
Referencia:
West S, Scragg J, Aveyard P, Oke J L, Willis L, Haffner S J P et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. British Medical Journal, 2026.