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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La OMS ratificó que no hay relación entre las vacunas y el autismo, tras nuevo análisis. Expertos descartaron el vínculo, a partir de una revisión sistemática de estudios publicados entre 2010 a 2025. Acá te contamos qué encontraron.

El jueves, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ratificó que no existe un vínculo entre las vacunas y el autismo, esto ya que la administración del gobierno de Donald Trump, en Estados Unidos, había llamado a reabrir este debate.

Sin embargo, el organismo realizó nuevos análisis y descartó que las vacunas produzcan algún trastorno del espectro autista (TEA), tal como ya habían hecho en 2002, 2004 y 2012.

Tedros Adhanom, director general de OMS explicó que la decisión correspondió a un comité global de expertos que revisaron 31 estudios con datos de diferentes países, que fueron publicados entre enero 2010 y agosto de 2025.

Así, confirmaron que las vacunas son seguras durante la infancia y el embarazo y que no hay un vínculo causal con el autismo. Pero, ¿en qué consiste esta evidencia y cuáles fueron los criterios? Acá te explicamos.

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¿Cómo evaluaron los estudios sobre vacunas y autismo?

Quiénes llegaron a esta conclusión fueron el Comité Asesor Mundial sobre Seguridad de las Vacunas (GACVS) de la OMS, que fue creado en 1999 para responder “con prontitud, eficiencia y rigor científico” a problemas de seguridad relacionados con las vacunas.

Está compuesto por expertos de todo el mundo en las áreas de: epidemiología, estadística, pediatría, medicina interna, farmacología y toxicología, enfermedades infecciosas, salud pública, inmunología y autoinmunidad, regulación y seguridad de los medicamentos.

Este grupo evaluó dos nuevas revisiones sistemáticas de literatura científica, bajo una metodología sólida sobre la posible relación de las vacunas con el TEA, según informó la OMS.

Este criterio estableció que, de haber varios estudios de alta calidad que indicaran una asociación estadística entre la exposición a las vacunas y el TEA, se podría sospechar de una relación causal. Así que los científicos revisaron exhaustivamente los estudios publicados para evaluar la calidad de cada uno.

De acuerdo con esta metodología, se debe dar más importancia a los estudios con más alta calidad, ¿qué significa esto? Que estén bien diseñados y con bajo riesgo de sesgos. Paralelamente, se da menor importancia a los estudios que tengan deficiencias metodológicas y alto riesgo de sesgos.

¿Qué encontró el comité de la OMS?

En concreto, la primera revisión sistemática analizó la relación de las vacunas con tiomersal, que es un compuesto orgánico de mercurio que se utiliza como conservante, especialmente en vacunas de multidosis y fármacos para prevenir contaminación bacteriana y fúngica. Cabe señalar que, de los 31 estudios revisados, 16 eran sobre la relación entre vacunas con tiomersal y el TEA, mientras que 15 abarcaban el TEA de manera más amplia.

Los expertos encontraron que 20 de los 31 artículos revisados, no presentaron evidencia que apoyara una relación entre las vacunas y el TEA, independientemente del contenido de tiomersal.

Los otros 11 estudios, de los cuales 9 pertenecían a un mismo grupo de investigación de EE.UU., sugirieron una “posible asociación”. Sin embargo, “presentaron múltiples y significativos problemas metodológicos, y todos tenían evidencia de muy baja solidez y un alto riesgo de sesgo”, dijo el comité.

“En conjunto, el amplio cuerpo de evidencia científica disponible de alta calidad, que abarca décadas e incluye datos de múltiples países, continúa apoyando firmemente el perfil de seguridad positivo y la ausencia de un vínculo causal con el TEA de las vacunas utilizadas en la infancia y el embarazo”, concluyeron.

La otra revisión sistemática analizó estudios en humanos que evaluaron los posibles riesgos para la salud de vacunas con adyuvante de aluminio. En este caso, 10 ensayos controlados aleatorizados y 7 estudios de cohorte a gran escala no encontraron una asociación.

Por otro lado, 2 estudios encontraron una asociación entre acumulación de aluminio por las vacunas y la prevalencia de TEA, “sin embargo, ambos estudios fueron ecológicos y, por diseño, no pudieron informar la causalidad. También presentaron otras limitaciones metodológicas y se consideraron con un riesgo crítico de sesgo; por lo tanto, su nivel de evidencia se calificó como muy bajo”, señaló el comité.

Por último, revisaron un estudio reciente sobre la seguridad de las vacunas con aluminio en infantes, a partir de un cohorte de datos nacionales de niños nacidos en Dinamarca, entre 1997 y 2018.

Este determinó que la incidencia de 50 trastornos del neurodesarrollo, incluyendo el TEA, no se asoció con la exposición en la primera infancia a vacunas con aluminio adsorbido. “La evidencia científica de alta calidad disponible indica que las vacunas, incluidas aquellas con tiomersal o aluminio o ambos, no causan autismo”, concluyeron los expertos.

¿Dónde ver la evidencia sobre las vacunas y el autismo?

El comité publicó una declaración con toda esta información en el sitio oficial de la OMS. La puedes leer acá: Statement of the WHO Global Advisory Committee on Vaccine Safety (GACVS) on vaccines and autism.

Asimismo, el organismo informó que el reporte completo estará disponible próximamente en el siguiente link: https://www.who.int/publications.