Hoy, miles de personas llevan meses enviando currículums sin recibir una llamada de vuelta. Y también hay empresas que llevan meses intentando contratar para ciertos cargos, sin encontrar a nadie. Ambas cosas están ocurriendo al mismo tiempo en Chile.
No se trata de una simple percepción. Según un reciente estudio de ManpowerGroup, el 62% de los empleadores del país declara tener dificultades para encontrar talento calificado para ocupar puestos de trabajo específicos.
Esta aparente contradicción ayuda a explicar uno de los principales desafíos que enfrenta el mercado laboral actual. Mientras la tasa de desempleo alcanzó un 9,4% en el trimestre marzo-mayo, muchas organizaciones siguen enfrentando problemas para encontrar personas con las competencias que hoy demandan sus procesos, tecnologías y modelos de negocio.
El mismo estudio advierte que las dificultades de contratación están asociadas a la falta de competencias TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) que hoy son cada vez más relevantes para la competitividad de las empresas. Una señal de que el mercado laboral está atravesando una transformación profunda -en el que los empleos están cambiando y las destrezas que buscan las empresas también-, pero a la que se la prestado poca atención.
Detrás de este desajuste está la presión por aumentar la productividad y hacer más eficientes los procesos, que ha llevado a empresas de distintos tamaños y sectores a incorporar nuevas herramientas digitales. Porque lo que hasta hace algunos años era patrimonio de compañías tecnológicas hoy forma parte de la realidad cotidiana de industrias tan diversas como el comercio, los servicios, la salud, la educación o la logística.
Por eso, cada vez son más valoradas habilidades relacionadas con el análisis de información, la automatización de tareas y el aprovechamiento práctico de la inteligencia artificial. Lo interesante es que esta transformación no está beneficiando únicamente a quienes estudiaron carreras vinculadas a la tecnología. También está abriendo oportunidades para personas provenientes de sectores completamente distintos que han decidido actualizar sus conocimientos y adquirir nuevas competencias.
Cada vez es más frecuente encontrar casos de trabajadores que desarrollaron gran parte de su trayectoria profesional en áreas como la atención de público, la salud, la educación o tareas administrativas y que, tras capacitarse en habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), lograron acceder a nuevos empleos y mejores perspectivas laborales. Independiente del rubro de origen, demuestra que la reconversión laboral es posible y que aprender nuevas herramientas puede marcar una diferencia real en la empleabilidad.
La pregunta que surge entonces es evidente: ¿qué vale la pena aprender hoy para mejorar las posibilidades de encontrar trabajo durante los próximos seis a doce meses?
Una de las áreas con mayor proyección es el uso práctico de la inteligencia artificial. No hablamos de desarrollar complejos sistemas tecnológicos, sino de aprender a utilizar herramientas que permitan redactar documentos, organizar información, resumir contenidos o realizar tareas que hoy consumen tiempo valioso dentro de una organización.
También está cobrando fuerza la capacidad de trabajar con datos. Las empresas necesitan cada vez más personas capaces de interpretar información, identificar tendencias y apoyar la toma de decisiones. No se requiere ser un especialista en matemáticas para comenzar; para eso existen herramientas accesibles que permiten desarrollar estas capacidades de manera gradual.
Otra habilidad cada vez más demandada es la automatización de tareas simples y repetitivas. Muchas organizaciones buscan optimizar procesos para que sus equipos puedan concentrarse en actividades que aporten mayor valor. Comprender cómo funcionan estas herramientas puede transformarse en una ventaja importante al momento de buscar empleo.
A ello se suman competencias que muchas veces pasan inadvertidas, pero que los empleadores valoran cada vez más, como la capacidad de aprender nuevas tecnologías, trabajar colaborativamente en entornos digitales, gestionar proyectos y adaptarse con rapidez a los cambios.
Ninguna de estas habilidades garantiza empleo por sí sola. Tampoco existe una receta infalible para encontrar trabajo. Pero sí hay algo claro: quienes invierten tiempo en desarrollar competencias alineadas con las necesidades actuales del mercado laboral aumentarán significativamente sus posibilidades de acceder a nuevas oportunidades.
Muchas personas, especialmente jóvenes que recién están ingresando al mercado laboral, ven la inteligencia artificial como una amenaza para su futuro. La mejor estrategia para no ser reemplazado por esta tecnología es perderle el miedo y aprender a utilizarla para trabajar mejor, resolver problemas más rápidamente y aportar valor a sus equipos. En otras palabras, llegar a un empleo como “junior aumentado por IA” en lugar de “junior reemplazable por la IA”.
Lejos de generar una brecha entre generaciones, los profesionales más jóvenes, que suelen incorporar estos conocimientos con mayor rapidez, pueden ayudar a que equipos con más experiencia integren la inteligencia artificial a sus procesos diarios. La experiencia y el conocimiento del negocio seguirán siendo fundamentales, la IA simplemente ampliará las capacidades de quienes saben utilizarla.
La economía continuará siendo un factor determinante para la creación de empleo. Pero mientras esperamos que las cifras mejoren, hay una decisión que depende de cada persona: prepararse para los trabajos que hoy se están creando y para aquellos que seguirán surgiendo en los próximos años. Porque en muchos casos el empleo no está desapareciendo. Lo que está cambiando son las habilidades necesarias para acceder a él.
Sebastián Espinosa
Fundador de Skillnest
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