Comentario sobre el Mapa Nutricional publicado por Junaeb (marzo 2026), y el reporte de obesidad de UNICEF (septiembre 2025).
En el marco del World Obesity Day (Día Mundial de la Obesidad), celebrado el pasado 4 de marzo, asistí al webinar titulado “8 Billion Reasons to Act on Obesity”, organizado por la Global Obesity Coalition (conformada por la World Obesity Federation, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF). El panel contó con la participación de destacados exponentes y líderes internacionales en el ámbito de la obesidad, e incluyó además la presentación de la Directora del CIAPEC-INTA de la Universidad de Chile, Dra. Camila Corvalán.
El seminario se centró en el último reporte de la UNICEF sobre obesidad infantil “Feeding Profit: How food environments are failing children – 2025 Child Nutrition Report”, publicado en septiembre 2025. La verdad es que los resultados son preocupantes.
En resumen, los problemas de sobrepeso y obesidad afectan a niños y adolescentes en todas las regiones del mundo. Uno de cada veinte niños menores de 5 años (5%) y uno de cada cinco niños y adolescentes de 5 a 19 años (20%) a nivel mundial, tienen sobrepeso.
América Latina y el Caribe, Oriente Medio y Norte de África, y América del Norte se encuentran entre las tres regiones con mayor prevalencia de sobrepeso en niños y adolescentes de 0 a 19 años. La situación ha empeorado indiscutiblemente: desde el año 2000 a la fecha, el número de niños y adolescentes entre 5 y 19 años con sobrepeso se ha duplicado, pasando de 194 millones a 391 millones.
Panorama en Chile
El 5 de marzo se publicaron en nuestro país los resultados del Mapa Nutricional de la Junaeb (resultados de 2025). Este informe proviene de un monitoreo anual de la situación nutricional de estudiantes de enseñanza parvularia, básica y media de establecimientos educacionales financiados por el Estado.
Anualmente, se recoge información de peso (kilogramos) y talla (centímetros) de un grupo de estudiantes que pertenecen al universo de la Encuesta de Vulnerabilidad de Junaeb. Los niños y niñas pertenecen a cinco cursos incluyendo: prekínder, kínder, 1° básico, 5° básico y 1° medio. Se registra información sobre el establecimiento educacional, curso, fecha de medición, peso y talla. Se obtiene además información del área geográfica (urbana o rural), y se cruzan los datos con el Registro Social de Hogares (RSH), para contar con información de la vulnerabilidad socioeconómica de la familia.
El año 2025 se encuestó a un total de 729.896 estudiantes, pertenecientes a 6.772 establecimientos educacionales. El 42,9% de la muestra correspondió a niñas.
¿Cuáles fueron los hallazgos?
El 42,8% de los estudiantes evaluados presentó una situación nutricional normal. El 26,9% presentó sobrepeso, y el 24,8% obesidad y obesidad severa, es decir, más de la mitad de los niños y niñas examinados (51,7%), presentó malnutrición por exceso, y 2 de cada 5, presentaron obesidad u obesidad severa.
Al desagregar los resultados por sexo, se observó una mayor prevalencia de malnutrición por exceso en los niños que en las niñas. Los estudiantes chilenos presentaron mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad que sus compañeros extranjeros.
Luego, al mirar los resultados por región, se observa que la Región de Tarapacá y la Metropolitana presentaron la mayor proporción de estudiantes en situación nutricional normal con prevalencias de 45,6% y 45,3%, respectivamente.
Las mayores prevalencias regionales de malnutrición por exceso (obesidad y obesidad severa) se encontraron en las regiones de Aysén (59,4%) y Los Ríos (57,2%). Interesantemente, la Región de Aysén presentó la mayor variación de estado nutricional con respecto al informe del año anterior (2023-2024): la proporción de estudiantes en situación nutricional normal disminuyó en 4,6 puntos porcentuales y aquellos en situación de malnutrición por exceso, aumentó en 5,9 puntos porcentuales.
En resumen, se mantiene la tendencia de años anteriores de que las regiones de la zona sur tienen mayores prevalencias de malnutrición por exceso.
El área geográfica marca una diferencia
Los patrones de malnutrición difieren entre estudiantes de escuelas urbanas y aquellos que asisten a escuelas rurales.
Los resultados del mapa muestran que hay proporcionalmente más estudiantes en situación de sobrepeso, obesidad y obesidad severa en zonas rurales (prevalencias de 27,3%; 21,3% y 8,6%, respectivamente) que en zonas urbanas (prevalencias de 26,9%; 18,1% y 6,2%).
Al comparar con el informe del año anterior, se destaca que, tanto en zonas urbanas como rurales, aumentó la malnutrición por exceso y disminuyeron los estudiantes en situación nutricional normal.
Hallazgos según vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes
La información del Registro Social de Hogares (RSH) permite determinar la vulnerabilidad socioeconómica de la familia de los estudiantes. Los datos del mapa mostraron que, a mayor vulnerabilidad socioeconómica, mayor es la prevalencia de malnutrición por exceso.
Así, estudiantes de familias con menores ingresos, y que pertenecen al 40% más vulnerable, presentan un 53,2% de malnutrición por exceso, mientras que aquellos que se encuentren en hogares del 10% de mayores ingresos, presenta un 50,8% de sobrepeso + obesidad + obesidad severa.
Evolución del estado nutricional de nuestros estudiantes desde el año 2009 al 2025
Utilizando los datos del Mapa Nutricional de Junaeb desde el año 2009 al 2025, se construyó una serie de tiempo. Se observa para el periodo, que la proporción de estudiantes en situación nutricional normal ha ido disminuyendo, llegando a su punto más bajo en 2021 durante la Pandemia de Covid-19.
Además, se observa que la proporción de niños en situación normal, ha bajado a expensas del aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad (que también alcanzó su peak en 2021).
¿Implicancias de estos resultados?
El Mapa Nutricional de la Junaeb 2025 es un reflejo de lo que ocurre a nivel global. El sobrepeso y la obesidad son condiciones muy prevalentes entre los escolares y adolescentes, y han ido en aumento en la última década, constituyendo un problema de salud pública que requiere de toda nuestra atención.
Factores que impulsan entornos alimentarios poco saludables
Es una triste realidad. Hoy en día, la dieta de niños y adolescentes está dominada por alimentos y bebidas poco saludables, repleta de “alimentos” ultraprocesados. Estos últimos, están ampliamente disponibles, son económicos y se comercializan agresivamente en los lugares donde los niños viven, aprenden y juegan.
A nivel global, en países de nivel socioeconómico bajo y medio, hay datos que muestran que incluso más del 50 por ciento de los niños menores de 2 años consumieron alimentos o bebidas dulces el día anterior. En población adolescente (15-19 años) ocurre algo similar, hasta un 60% de los jóvenes consumió más de un alimento o bebida azucarada el día anterior.
Los datos son alarmantes. Los alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas representan al menos un tercio de la ingesta energética total de los adolescentes en Chile, Argentina, Bélgica y México, y al menos la mitad de la ingesta energética total en Australia, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Dichos niveles son tan altos que constituyen una parte dominante de la dieta de los jóvenes.
Niños obesos hoy… ¿Cuál es el riesgo?
Según el “Childhood overweight brief – Global nutrition targets 2030” publicados por UNICEF, niños menores de cinco años con sobrepeso presentan un mayor riesgo de desarrollar obesidad y enfermedades no transmisibles (ENT) relacionadas con la dieta en la vida adulta. Lo anterior incluye diabetes tipo 2, hipertensión arterial, asma y otros problemas respiratorios, trastornos del sueño y enfermedad hepática.
Además, la malnutrición por exceso en la infancia y adolescencia puede generar consecuencias psicosociales, afectando la autoestima en los niños, su salud mental, el rendimiento escolar, la participación social y por último la calidad de vida. En un mundo globalizado e hiperconectado como el que vivimos, estas situaciones se ven agravadas por el estigma, la discriminación y el acoso escolar.
¿Cómo mejorar los entornos alimentarios de nuestro niños y adolescentes?
La evidencia es clara al respecto, se requiere de medidas diversas y respuestas coordinadas en múltiples niveles: familiar, escolar, comunitario, y estructurales incluyendo a los sistemas de salud, educación, de seguridad social, producción agropecuaria, entre otros.
No podemos simplemente dejar la responsabilidad al individuo (niño o niña, o sus padres) de “elegir lo más saludable”, sino que es imperativo que los gobiernos, la sociedad civil, los medios de comunicación, las organizaciones humanitarias, la academia e investigación y la industria se hagan parte y co-responsables de generar entornos más saludables por el bien de la sociedad.
En Chile, la Ley 20.606, sobre la Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, publicada hace casi una década, ha generado cambios en los hábitos de consumo de los chilenos y ha logrado que la industria reformule sus productos para reducir los niveles de nutrientes críticos. Este es un claro ejemplo de una medida “Río arriba” que pretende controlar el problema de la obesidad desde un mirada más estructural.
La pandemia global de obesidad es considerada un problema de salud pública complejo, un “Wicked Problem”. Este evoluciona constantemente, carece de soluciones únicas y por ello, para resolverse, requiere de estrategias continuas, colaborativas y adaptables. Todos los actores deben cumplir su rol.
Begoña Ruiz Conrads
Doctora en Salud Pública Oral.
Académica del Departamento de Salud Pública y del Departamento de Odontología Restauradora.
Investigadora Fondecyt de Iniciación: “Ultra-processed food (UPF) and sugars from UPF intake and caries development in a cohort of Chilean children.”
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