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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Amado Cadenas Ramos es el único luthier de órganos en Bolivia, con formación en carpintería y piano. Construyó 20 órganos, uno con 650 tubos. Especializado en Brasil en claves. Destaca la presencia del órgano en ambientes de distintos tamaños. Diferencia al órgano por su sonido continuo y repertorio específico. Señala variaciones en órganos según origen, como españoles fuertes y alemanes suaves. Destaca la importancia de festivales y escuelas en la preservación de este instrumento. En Chile, destaca la labor de Carlos Valdevenito como único fabricante. Importancia de formar organistas para mantener la vitalidad de estos instrumentos. Germán Barros Aylwin destaca la resistencia del órgano ante la crisis religiosa y la introducción de otros instrumentos. Menciona conciertos en Chile y la importancia de la mantención y uso de órganos existentes. Amado Cadenas destaca su formación y experiencia en restauraciones de órganos, clavecines y fabricación de órganos.

Amado Cadenas Ramos es el único luthier que construye órganos en Bolivia. Estudió carpintería en el Colegio Nacional de San Luis, y siete años de piano en la Escuela Nacional de Música Mario Estensoro, donde fue profesor seis años.

Fue organista desde 1982 al 2006. Aprendió a fabricar órganos luego de participar, junto a expertos franceses, en la restauración de los órganos del Museo Santa Clara de Sucre, la Iglesia San Francisco en Tarja ny la Iglesia de las Misiones de Chiquitos.

Además, se especializó en Brasil en la construcción de claves. Hasta el momento, ha construido veinte órganos de distintos tamaños. El más grande, constituido por unos 650 tubos.

¿Cuál es para usted la característica esencial de un órgano frente a cualquier otro instrumento?

“La misión que tiene que cumplir un órgano es llenar -con música- los espacios pequeños, medianos y grandes. No son para un público muy limitado, sino para una multitud, para grupos entre pequeños, medianos o grandes.

“Por eso tenemos variedad de tamaños, según los requerimientos acústicos, a dónde va a estar destinado. Así, dependiendo del tamaño del ambiente, hay infinidad de opciones para poder escoger.”

Órgano confeccionado por Amado Cadena, foto de Germán Barros Aylwin.

Usted estudió piano, ¿cuál es la diferencia entre piano, el órgano o tener un cuarteto? ¿Qué es lo que caracteriza el sonido y lo que genera un órgano?

El órgano es un instrumento de sonido continuo. Entonces, el órgano como que sostiene el ambiente. Y, lógicamente, el órgano tiene su repertorio específico. No se puede tocar temas de Beethoven o de Mozart en órgano, aunque se puede transcribir. Pero, originalmente, la música de órgano ha sido escrita para este instrumento.”

¿Hay alguna diferencia entre los órganos actuales o los que usted fabrica con los antiguos?

“El órgano ha empezado a surgir en el tiempo medieval y se ha impuesto en el barroco. Desde entonces hasta ahora, ha sufrido pocos cambios.

“No creo que sea grande la diferencia, sí en cuanto a la identificación del lugar que provienen los instrumentos. Por ejemplo, la organería española es típica por su forma de sonoridad. Los españoles suelen ser más fuertes.

La organería francesa también tiene sus características, son medianamente fuertes, no son tan fuertes sus instrumentos. Y los alemanes son mucho más suaves en cuanto al sonido, eso hace la diferencia.

“Nosotros, según los requerimientos que se necesite, de a dónde va a ir el órgano, ajustamos de acuerdo al repertorio que va a ser, en mayor parte, interpretado. El órgano es un instrumento de tubos. Son herramientas de sonido que se pueden modificar, calibrar la intensidad del sonido, la forma de hablar del tubo.

Entonces, si yo quiero un sonido fuerte, pues lo voy a poner fuerte porque el ambiente lo necesita. O porque el cliente me lo impide. Y si quiero más o menos moderado, entonces voy a asegurar las entradas de aire para los tubos para que sean medianamente moderados. Hay una gama muy diversa de poder modificar el carácter que va a tener el sonido, el instrumento.”

Los órganos, normalmente, los asocio a iglesias, a algo religioso. Sin embargo, hoy, al menos en Occidente, el tema religioso está alicaído. ¿Cómo afecta eso a la práctica de usar órganos?

“Lo que afecta al instrumento, en toda Sudamérica, es que no tenemos formación para organistas en las universidades y escuelas. Algo que sí sucede, por ejemplo, en Estados Unidos y Europa, donde además hay competencias de organistas como de fabricantes, tanto de órganos grandes, medianos o pequeños. En Sudamérica no sucede eso, pero tampoco es que estamos a cero kilómetros y no tengamos nada. Chile tiene sus organistas, Bolivia también, un poco, y así en toda Sudamérica.

“Entonces, lo que mantiene vivo a este instrumento es el repertorio que existe en el mundo. Existe el repertorio para la iglesia, aunque la iglesia esté de capa caída y que haya sido invadida por la electrónica, los órganos electrónicos, en todo el mundo. Pero también hay un repertorio para salón, el repertorio para concierto. Hoy en día, hay un movimiento general en el mundo para recuperar lo antiguo, en este caso lo barroco, lo medieval.

“Ese repertorio que hay en el mundo hace que se enseñe en las escuelas de música, que esté en festivales. En Bolivia tenemos el famoso Festival Misiones de Chiquitos, que se hace cada dos años. En él, he trabajado 20 años haciendo el mantenimiento y reparación de los instrumentos de teclado en el festival.

“Entonces, están estos festivales, escuelas, universidades y personas, que están a veces trabajando en las sombras, que no se las ve. Todo esto hace que el órgano no muera y se mantenga vivo como lo está ahora. No quizás como lo quisiéramos, en el caso de Bolivia, Chile o Sudamérica, pero sí hay de qué aferrarse para decir que está vivo.”

Órgano francés, privado, ubicado en el Galpón de Culiprán en la comuna de Melipilla. foto de Germán Barros Aylwin.

“Si se analiza la historia del órgano, hay algo que le pegó más fuerte que esta contingencia que hay ahora con la religión. Tiene que ver con el Concilio Vaticano II, porque hay una sección que habla sobre la música en la misa. En ella, se le abre el paso a otros instrumentos. Hasta entonces, el órgano era el único instrumento que se podía utilizar en la misa, dentro de la iglesia. Y entra la guitarra. Ahí comienza el decaimiento histórico del órgano. En una Iglesia que tenía otro poder al de hoy. En realidad, la crisis del órgano venía fuerte desde antes. Lo curioso es que se resiste a morir”, complementa Germán Barros Aylwin, Director Ejecutivo de la Fundación Amigos de los Órganos de Chile.
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“Aquí se está empezando a tocar. Hay lugares como la Catedral Anglicana de Valparaíso, en la Iglesia de San Ignacio, en Alonso de Ovalle, hay misas con órgano todos los domingos. En la Catedral de Santiago hay dos órganos, hay uno que está en el altar que suena y se toca. Se está terminando de recuperar ahora el de Las Agustinas. En el Monasterio de Los Benedictinos hay un órgano. Amado ha traído su segundo órgano a Chile, lo que desde mi perspectiva es muy auspicioso. Pero sí, estamos hablando de una cosa que es bastante de nicho”, agrega Germán Barros Aylwin.

Órgano alemán, ubicado en la iglesia Luterana el Redentor, de calle Lota, Providencia. Foto de Germán Barros Aylwin

Son instrumentos caros, que se deben mantener.

“Estamos haciendo unos conciertos en el norte, en Belén, en San Pedro de Atacama. En el caso de Belén, que está al lado de Putre, es una iglesia en la que el cura va desde Arica, a veces. Pero existe la figura del mayordomo. Ellos son los que administran y, bueno, vamos a hacer un concierto ahí. Andacollo, por ejemplo, que tiene una iglesia gigantesca, tiene un órgano, y ahí también se va a hacer un concierto. Cartagena tiene un órgano maravilloso, francés, que está impecable. Son casos, pero un caso más otro caso, hacen varios casos. El órgano es un instrumento patrimonial que se niega a morir. (GBA)

Órgano construido en Chile, en 1919, por el luthier italiano. Actualmente está en el Monasterio Benedictino. Foto de Germán Barros Aylwin.

Hoy en día, usted es el único fabricante de órgano en Bolivia.

“Y creo que de los pocos en Sudamérica. Muy pocos pueden empezar de un tablón de madera hasta transformarlo en un instrumento. Ahora se pueden comprar partes, armar un kit. Pero hay muchas diferencias entre hacerlo de cero y comprar un kit.”

“Aquí en Chile hay un solo fabricante, es Carlos Valdevenito. No sé en otros países. En México, por ejemplo, hay una gran tradición organística, pero son órganos patrimoniales. No sé si están construyendo nuevos.” (GBA)

“En todo Chile, sería el señor Valdevenito que hace órganos positivos y clavecines. También hace mantenciones de los órganos.”

¿Qué órgano trajo?

“Un positivo pequeño, que es transportable.”

¿Qué es un órgano positivo pequeño?

“En el órgano grande, comúnmente, tenemos de dos o tres teclados, con sus tubos de 10, 12 metros. Y el segundo teclado, sería un positivo, un órgano pequeño, de pecho. De ahí viene la denominación de positivo, el pequeño, que se puede transportar, mover de un sitio a otro.

Órgano Cavaillé-Coll, con intervenciones del constructor Carlini, iglesia San Ignacio de Alonso Ovalle. Foto de Germán Barros Aylwin

¿Para dónde va el órgano que trajo?

“El que traje fue para el Monasterio de la Asunción de Rengo, para las monjitas del monasterio. Gracias a que se quemó el órgano electrónico, que les duró más de treinta años. Casualmente se les cruzó Camilo Brandi. Él trabaja con las monjitas. Yo a Camilo le hice un instrumento hace dos años atrás, fue mi primer órgano para Chile.

Camilo Brandi es profesor en la Universidad Católica, es organista y clavecinista. Él compró un instrumento mío, le gustó, quedó encantado y tuvo la gentileza de sugerirles a las hermanitas que compraran un órgano de estas características. Llevó su instrumento de Santiago a Rengo para que las hermanitas, en una celebración, con oración, liturgia, pudiesen escucharlo en vivo. Les gustó y, después de un año de empezar a hablar, del contrato, pues he cumplido entregando el instrumento.”

“En Chile hay como 120 órganos, de acuerdo al catastro. Funcionando, depende. Algunos más o menos, otros que a veces funcionan. Es parte de la fragilidad y de la historia.” (GBA)

“En Punta Arenas hay tres órganos, y están sin poder funcionar. Están con problemas, hay que hacerles mantención. En Puerto Montt hay uno que está funcionando. En Frutillar hay uno funcionando, los luteranos se preocupan mucho los órganos. Y en Valdivia está muy bien el órgano de los luteranos. (GBA)

Una cosa es que funcionen y otra cosa es que se usen…

“Sí, porque hay pocos organistas. Necesitamos que haya más organistas para que no sean solo piezas de museo. Por eso, es importante formar nuevos organistas para que los toquen. Ahora estamos haciendo un convenio con un colegio, y le estamos haciendo clases, durante cinco meses, a un joven de diecisiete años de Melipilla.” (GBA)

Órgano construido en Chile en 1754, por artesanos alemanes en la Hacienda de los Jesuitas en Calera de Tango. Hoy se encuentra en la Catedral de Santiago, foto de Germán Barros Aylwin.

Amado, usted tuvo formación como carpintero en una escuela técnica Y como músico, en piano.

“Siete años de piano, que es antes de entrar a la universidad.”

Pero como luthier, ¿tuvo alguna formación?

Trabajé en tres restauraciones de órganos en Bolivia con maestros franceses. Fui a infiltrarme, para que me recibieran. Cada restauración no duraba más de un mes. Fue trabajar tres meses con maestros franceses. Lo que me ha valido mucho ha sido el haber dominado las maderas, como profesión de carpintero, que ya no la ejerzo para el público. Solamente la hago para mis instrumentos, desde hace más de 20 años.

Es la música, la carpintería, más la vocación por este instrumento que me apasiona, porque también aprendí a fabricar clavecín. Para poder aprender el manejo, reparación, restauración de los claves y clavecines en el Festival de Misiones Chiquitos, en Santa Cruz, fui a Brasil. Estuve tres meses aprendiendo las técnicas del clavecín.

“Me hice un pequeño clavecín, pero no fue mi vocación. No hice nunca más otro, no me apasiona hacer este instrumento, mantenimiento sí. Pero el órgano sí me apasiona… Eso me ha llevado a poder ir evolucionando a través de cada instrumento, porque ya son 20 instrumentos que construido. El de Rengo es el instrumento número 20.”