La acreditación de instituciones de educación superior por parte de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), es un proceso de suma trascendencia para las universidades chilenas, debido a las importantes consecuencias que trae para las instituciones no alcanzar los años mínimos de acreditación.

Este proceso está normado y sus exigencias son conocidas por todos los actores universitarios, lo que de una u otra forma condiciona el actuar de la universidad, con el fin de cumplir con los requisitos de la acreditación; transformándose así en una suerte de hoja de ruta institucional para alcanzar más años de acreditación y, sin duda, estas exigencias constituyen factores de calidad que, poco a poco, van cambiando a la institución y permiten su desarrollo.

Reconociendo esta ventaja, se deben considerar también algunos puntos débiles del proceso de acreditación, como es el no contemplar entre las exigencias un tema tan vigente hoy en todos los ámbitos, como lo es la sustentabilidad, entendida ésta como el diseño de un nuevo pacto que permita un mundo social y económicamente justo, y ecológicamente regenerativo.

En alcanzar la sustentabilidad, las instituciones de educación superior desempeñan un rol esencial, ya que son quienes forman a los tomadores de decisiones del mundo. Todo aquel que toma decisiones claves en gobiernos, empresas y organismos internacionales ha pasado por aulas universitarias, y hasta hoy, sus decisiones nos han llevado a las múltiples crisis que el mundo enfrenta: pobreza, hambre, desigualdad, cambio climático, deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación de océanos, entre otras, guiados por objetivos cortoplacistas y principalmente monetarios.

Para formar esos agentes de cambio que permitan alcanzar una sociedad sustentable, la universidad requiere cambios profundos; un fuerte compromiso institucional frente a la sustentabilidad expresado en sus lineamientos institucionales; una gestión sustentable de sus campus para predicar con el ejemplo y, como meta final, incluir la sustentabilidad en los currículums de todas las carreras. Es un camino lento y complejo, pero que sería más rápido si las exigencias de acreditación lo consideraran como parte de la calidad de una institución.

Universidades como la UTEM, que ha llevado adelante múltiples iniciativas para avanzar fuertemente en sustentabilidad, se ven perjudicadas por la ausencia de exigencias de acreditación vinculadas a este tema. En términos simples, para el proceso de acreditación que hoy la UTEM enfrenta, el ser un referente en sustentabilidad universitaria no tiene importancia, no tiene cabida como elemento de calidad de una universidad.

Esperamos que los nuevos criterios de acreditación que pronto se entregarán, hayan contemplado las exigencias de universidad sustentable como solución a este mundo insustentable.

Oscar Mercado
Director Programa de Sustentabilidad de UTEM