Este 18 de mayo se conmemora el Día Nacional de la Lucha Contra la Explotación Sexual Comercial Infantil (ESCI), fecha que nos invita a reflexionar sobre una de las vulneraciones más graves a los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes (NNA), y que ha sido comparada a la esclavitud y los trabajos forzados, es decir, constituye asimismo una de las peores formas de trabajo infantil.

Como lo ha señalado el Instituto Interamericano del Niño, este tipo de vulneración responde a un fenómeno multicausal y complejo, donde los NNA se ven sometidos a diversos factores de riesgo, asi como también a la presencia de adultos explotadores y/o redes que se benefician del comercio sexual.

Uno de estos factores ha sido, sin duda, la desigualdad social y el contexto de exclusión en que viven los NNA y sus familias. Si bien nuestro país ha experiementado significativos avances al reducir de manera importante la pobreza por ingresos, la segregación social y la falta de acceso a servicios sociales en algunos territorios aún constituye una realidad, y un factor de riesgo que expone a los NNA a este tipo de violencia.

Otro aspecto relevante, y que es avalado tanto por estudios de caracterización a nivel nacional, como por la experiencia de Corporación OPCION, es la significativa proporción de niñas y adolescentes afectadas por el fenómeno (en 2017 el 82% de los usuarios de nuestro programa especializado, eran mujeres), constituyéndose la ESCI en una de las más graves expresiones de la violencia de género, y por tanto, manifestación de la cultura sexista y patriarcal existente. La desigualdad de poder en este ámbito no contribuye a erradicar el fenómeno, sino por el contrario, lo refuerza y naturaliza, construyendo discursos y prácticas que responsabilizan a las víctimas de la realidad a la que se ven expuesta.

Como tercer elemento, señalar que si bien se ha logrado construir modalidades y tipologías en que se expresa el fenómeno de la ESCI, abarcando más alla del intercambio exclusivamente de dinero o especies en una relación de abuso de poder entre un adulto y un niño/a, se considera preocupante la amplia exposición de los NNA en las redes sociales, a través del frecuente uso de celulares –y camaras web-, pudiendo ser factible la participación en contactos con adultos, y realizar producción y difusión de material pornográfico, a través del acoso y coerción ejercida por el explotador en esta modalidad.

Nos parece, por tanto, muy relevante destacar estas variables que al dar cuenta de la actual realidad del fenómeno, deben invitar a una revisión más amplia del rol que no solo los organismos gubernamentales e instituciones intervinientes juegan en la erradicación de la ESCI, sino también, el de la comunidad y la sociedad en su conjunto, promoviendo un cambio cultural donde se abandonen patrones tolerantes que naturalizan la ESCI y que dificultan construir los espacios de protección y seguridad que los niños niñas y adolescentes víctimas de estos delitos requieren.

Lorena Bojanic
Coordinadora de Proyectos
Corporación Opción