El vicealmirante en retiro Alberto Soto Valenzuela fue designado por el presidente José Antonio Kast como comisionado presidencial de la macrozona norte, con el mandato de coordinar la estrategia contra el crimen organizado, el contrabando y la inmigración irregular en la frontera con Bolivia y Perú.
Instalado en terreno, Soto ha liderado la implementación de un plan que incluye control territorial y optimización de la gestión fronteriza. A poco más de dos meses del inicio del gobierno, en esta conversación con Bío Bío entrega un balance de los avances logrados y los desafíos pendientes en una zona que concentra algunos de los principales problemas de seguridad del país.
Control territorial más allá de la zanja
— Se habla mucho de la construcción de zanja en el norte para controlar la migración irregular, aunque usted ha señalado que no todo debe reducirse a la zanja. ¿Tiene fecha, tiene medición ese proyecto?
Yo siempre he dicho que el plan Escudo Fronterizo es mucho más que la zanja. El plan contiene tres ejes: un eje de control territorial, un eje de optimización de la gestión fronteriza y un eje legal que para mí es el más importante.
La zanja es uno de los elementos de control territorial. La planificación establece que debiéramos tener alrededor de 50 kilómetros de zanja en total. La planificación es variable, ya que varía en función de la amenaza y de la información de inteligencia. De hecho ha habido cambios al respecto.
Con la zanja llevamos un avance cercano a un 40%, y eso que recién cumplimos dos meses desde que el gobierno se inició. Este proceso ha sido incesante, en diferentes zonas de la macrozona norte, ha sido a nivel del mar y también a 4.800 metros de altura. Es un trabajo súper esforzado, súper sacrificado y merece todo mi respeto la gente que está involucrada, que hoy es del Ejército de Chile y muy pronto del Ministerio de Obras Públicas.
– ¿Los pasos irregulares en la frontera norte están contabilizados, están catastrados, se sabe exactamente cuántos son y cuáles son?
Sí hay un catastro. Es parte de la información de inteligencia. Esos pasos son alrededor de 100. Pero evidentemente la frontera es porosa. Yo hablo de 400 kilómetros, aproximadamente, que son vulnerables, y de 200 kilómetros que son muy vulnerables.
Al ser la frontera así de porosa siempre existe la posibilidad de que se abran nuevos pasos irregulares, que se encuentren nuevas rutas de penetración al país. Pero esa información se actualiza siempre y se está monitoreando siempre.
— ¿Los intentos de ingreso en estos dos meses de gobierno han aumentado o han disminuido?
Depende de qué fenómeno ilícito estemos midiendo. Si uno mide la inmigración irregular, uno lo que ve es una baja sustantiva en el área fronteriza. Si comparamos el período del 11 de marzo de 2025 al 11 de mayo de 2025 con el 11 de marzo de 2026 al 11 de mayo de 2026, bajamos de 2.727 inmigrantes irregulares detectados a 265. Es un 90,3% menos. Y eso se nota en la frontera.
Pero cuando uno habla de actividades como el contrabando a través de la frontera, tenemos cifras un poco impactantes. Estamos hablando de seis eventos detectados en ese período del año pasado frente a 34 eventos detectados y frustrados este año. Estamos hablando de un aumento del 466%. Y en el caso del tráfico de droga en particular, hay un aumento de un 450%: de dos pasamos a nueve eventos detectados y frustrados.
Es un buen indicio, porque quiere decir que las medidas que estamos adoptando son las correctas, estamos detectando y frustrando esos ilícitos.
— Arica, Tarapacá, Antofagasta: ¿esas tres regiones tienen fenómenos distintos o particularidades que obliga a abordarlas de manera diferente?
Hay particularidades, pero a las regiones hay que dejar de mirarlas como islas. Hay diferencias, sobre todo de la configuración del terreno. El área de Arica tiene costa a través de la cual ingresaba gente, y no es lo mismo cuando eso ocurre a nivel del mar que cuando ocurre a 4.600 metros de altura. La forma de enfrentarlo es distinta, pero una de las cosas que el presidente me mandató es la coordinación macrozonal, por eso la colaboración interagencial es vital.
Aquí no hay ninguna institución que pueda trabajar sola. Yo he sido mandatado a coordinar para que esto sea lo más interagencial posible, porque así se produce una sinergia que provoca mejores resultados.
Necesidad de reformas legales
— Usted mencionó que uno de los aspectos fundamentales es el eje legal. ¿A qué se refiere? ¿Qué falta, qué espera, qué se va a emprender en ese plano?
Si hay una motivación para ingresar al país para efectuar actividades ilícitas, sobre todo contrabando y tráfico de droga, es porque es un negocio muy rentable. Por lo tanto hay que tener cuerpos legales que se ajusten a esa realidad y que desincentiven el crimen a través de la frontera.
Si usted tiene una legislación contra el contrabando que es blanda, que es laxa, entonces el riesgo para el delincuente es bajo, y se va a mantener el incentivos para hacer contrabando a través de la frontera. Y ese contrabando no es solamente cigarrillos o ropa: también pasan armas a través de la frontera. Eso ha permitido que el país degrade su seguridad sustancialmente. Cuando uno no sabe quién entra al país, si es gente con antecedentes penales, eso influye en la seguridad.
— O sea que usted es de la opinión de que la legislación para castigar el el contrabando o el ingreso ilegal, es blanda en Chile.
Yo creo que es revisable. Con nuestro equipo también le hemos entregado a la Secretaría General de la Presidencia algunos cambios propuestos a la legislación, sobre todo en lo que es contrabando.
— ¿Qué es lo que propone usted?
Aumentar la pena, por ejemplo, a la receptación de vehículos. En el caso de contrabando de vehículos, son penas muy bajas. Y aquí está el fenómeno de robo de vehículos para contrabandearlos a Bolivia.
— ¿Cómo está la relación con las autoridades bolivianas? ¿Qué pasa con los migrantes que ingresan desde Bolivia? ¿Bolivia los está recibiendo de vuelta si los pillan en la frontera?
Tenemos un acuerdo con Bolivia de reconducción, lo que significa que si yo los detecto en la faja de las jefaturas de áreas fronterizas, los reconduzco hacia Bolivia. Si sus antecedentes penales están limpios, si no han cometido delitos en Chile, los reciben.
Aproximadamente el 90% de todos los bolivianos que han intentado ingresar ha sido reconducido. En total, los procesos de reconducción tienen una efectividad, al día de hoy, de un 76%. Con Perú tenemos una realidad distinta. Hay un cambio de gobierno que tiene que producirse para poder negociar un acuerdo de reconducción igualmente efectivo.
— ¿Existe la posibilidad de que la crisis política en Bolivia genere un incremento de la presión migratoria hacia nuestro país?
Potencial, claro que sí. Lo importante es que el país debe tener medios para darse cuenta de inmediato de lo que está ocurriendo. Tenemos vigilancia electrónica, tenemos gente en puestos muy particulares, muy tácticos, muy estratégicos, lo que también explica el éxito que hemos tenido estos últimos dos meses, que permiten que en esto no haya sorpresa.
Tecnología y crimen organizado transnacional
— ¿Qué avances tecnológicos se han implementado para el control fronterizo?
Aquí hay una política de Estado, siempre lo reconozco. Se inició en el gobierno anterior de Gabriel Boric, donde se comprometió una cantidad de recursos. Eso involucra sobre todo capacidades de movilidad a través de la frontera con vehículos adecuados y capacidad de detección a larga distancia.
Eso está acompañado con caminos de penetración, cosa que estamos haciendo hoy, porque la calidad del terreno hace que sea muy difícil que un vehículo que no está preparado circule. También una cantidad importante de drones, que va a seguir llegando, porque este programa de tecnología se va a seguir implementando para la parte terrestre y también para la parte marítima.
Hay una planificación y ahora hay que generar los recursos adecuados para poder avanzar en ese sentido.
– ¿Se han identificado grupos del crimen transnacional que están insertos en el tráfico fronterizo?
Esos aspectos están absolutamente identificados a nivel de las policías y también de la fiscalía. Se conoce exactamente cuáles son los grupos. Yo no le voy a dar un listado, pero hay un trabajo muy integrado con las fiscalías, con las policías: la PDI, la Policía Marítima y también Carabineros de Chile.
Hay data acumulada, se sabe dónde están, hay golpes que todos los días se producen también en las zonas urbanas contra estos mismos grupos. El país dijo: por favor, paremos esto. Eso es lo que estamos haciendo. Pararlo con una potente voluntad y con todo el esfuerzo de los tres poderes del Estado, tratando de coordinarlos a todos para que esto funcione.