En materia de seguridad, no basta con aumentar las penas. También debemos entregar a nuestras policías herramientas científicas y tecnológicas que les permitan investigar con mayor rapidez, precisión y eficacia. Por eso, el avance del proyecto que crea un nuevo Sistema Nacional de Registros de ADN representa un paso importante para fortalecer la investigación penal en nuestro país. La iniciativa fue despachada por la Cámara de Diputados al Senado para su segundo trámite legislativo, avanzando hacia una herramienta que puede marcar una diferencia concreta en la persecución del delito.
Actualmente, cuando Carabineros o la Policía de Investigaciones levantan una huella genética en un sitio del suceso, el cotejo con los registros de ADN debe ser realizado por el Servicio Médico Legal. Debido a su elevada carga de trabajo y a las limitaciones de capacidad existentes, estos procedimientos pueden tardar varios meses e incluso llegar hasta un año. En una investigación penal, ese tiempo puede ser decisivo. Una huella genética puede permitir identificar a una persona, vincularla con un sitio del suceso, relacionar delitos o descartar la participación de un inocente.
Por eso, presentamos directamente al ministro de Seguridad la propuesta de que los laboratorios de criminalística de Carabineros y de la Policía de Investigaciones puedan también realizar estos cotejos genéticos, aprovechando las capacidades profesionales, técnicas y de infraestructura que ambas instituciones ya poseen. La propuesta fue recogida y hoy forma parte de la Agenda contra el Crimen Organizado y Terrorismo (ACOT) del Gobierno. Incorporar estas capacidades permitiría descongestionar al Servicio Médico Legal y reducir significativamente los tiempos de respuesta.
Chile cuenta con policías y laboratorios de criminalística de alto nivel, con profesionales altamente especializados y con experiencia en materias científicas y forenses. Durante años, Carabineros y la Policía de Investigaciones han invertido en la formación y especialización de su recurso humano, desarrollando competencias que debemos aprovechar al máximo. No tiene sentido que, teniendo estas capacidades dentro de nuestras propias instituciones policiales, no las utilicemos para fortalecer y agilizar la investigación penal.
Esta herramienta adquiere especial relevancia frente al crimen organizado, cuyas estructuras actúan con rapidez y operan en distintos territorios. Para combatirlas eficazmente no basta con aumentar las penas: necesitamos fortalecer la capacidad investigativa del Estado y entregar a nuestras policías herramientas que permitan reunir evidencia, comparar información e identificar oportunamente a quienes participan de estas organizaciones.
La creación de un nuevo Sistema Nacional de Registros de ADN permitirá aprovechar mejor las capacidades existentes y fortalecer la coordinación entre las instituciones responsables de la investigación penal. El Servicio Médico Legal continuará cumpliendo sus funciones, pero dejaremos de depender de un único organismo para efectuar estos cotejos, ampliando la capacidad de respuesta del Estado.
Por supuesto, el uso de información genética debe realizarse bajo protocolos rigurosos, controles adecuados y con pleno respeto por los derechos y garantías de las personas. Agilizar las investigaciones no significa disminuir los estándares, sino utilizar de mejor manera las capacidades profesionales y tecnológicas que nuestro país ya posee.
Como integrante de la Comisión de Seguridad Ciudadana, considero fundamental seguir avanzando en iniciativas que permitan fortalecer la persecución del delito y entregar respuestas más rápidas y oportunas a las víctimas y sus familias.
La creación de un nuevo Banco Nacional de ADN no es solamente una modernización tecnológica. Es una herramienta para investigar mejor, aprovechar las capacidades de nuestras policías, perseguir eficazmente el delito y entregar justicia en los tiempos que las víctimas necesitan.
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