Tras la celebración del Día de Rusia, el pasado 12 de junio, cuando junto a nuestros amigos conmemoramos el aniversario de una nación con una historia, cultura y tradiciones milenarias, quisiera compartir señales positivas que muestran cómo, incluso en un contexto internacional complejo, Rusia y Chile continúan encontrando espacios de intercambio y cooperación en distintos ámbitos.
Hace unos días recibimos la visita de dos jóvenes figuras emergentes del mundo musical: el cantante Fiodor Vershinin y el pianista Stanislav Chernukhin, egresados de este año del Conservatorio Chaikovsky de Moscú, quienes continuaron después una gira que también los llevó a Nicaragua, Guatemala y México, donde se presentaron ante miles de espectadores.
Parto mencionando esto porque estamos viviendo un período especialmente activo para los intercambios culturales entre nuestros países. En los últimos meses hemos impulsado seis exposiciones artísticas, entre ellas una muestra del reconocido acuarelista Serguéi Andriyaka, y una importante exposición de Kandinsky que próximamente llegará al país gracias a una colaboración con la Galería Tretiakov.
A ello se suma la reciente gira del ballet ruso con “El Lago de los Cisnes”, que recorrió ciudades como Temuco, Curicó, Talca, Talcahuano, Antofagasta y Santiago. En noviembre esperamos regresar con otro clásico universal: “El Cascanueces”.
También existen señales alentadoras en el ámbito económico. Gracias al trabajo de empresarios y de la Cámara de Comercio, Cultura y Deporte Chile-Rusia, el intercambio comercial entre ambos países creció un 23% durante 2025, alcanzando los 480 millones de dólares.
Las exportaciones chilenas han mostrado resultados especialmente destacados. Los envíos de salmón y frutas aumentaron cerca de un 40%, mientras que las exportaciones de vino crecieron más de un 45%, consolidando a Chile como el principal exportador hacia Rusia entre los países productores del Nuevo Mundo.
Si bien estas cifras todavía se encuentran por debajo de los niveles previos a la pandemia, cuando el comercio bilateral superaba los mil millones de dólares, reflejan una tendencia relevante. En medio de las actuales turbulencias internacionales, siguen surgiendo nuevas soluciones logísticas, financieras y de transporte que contribuyen a estabilizar los intercambios comerciales y abrir oportunidades para nuestros mercados y economías.
El deporte también ha sido un espacio de acercamiento. Un ejemplo reciente fue el encuentro amistoso disputado en Sochi entre las selecciones de Rusia y Chile, que terminó con una victoria chilena por 2 a 0. Un resultado que, por cierto, deja pendiente una revancha en Santiago.
Estos ejemplos reflejan que, más allá de las complejidades que caracterizan al escenario actual, nuestros países siguen identificando espacios de colaboración e intereses compartidos. Esta realidad se inserta, además, en un contexto global marcado por profundas transformaciones, donde la arquitectura multipolar es una realidad que abre nuevas oportunidades para la cooperación entre países y regiones.
Como destacó el presidente Vladimir Putin durante su reciente visita a Beijing -y reiteró posteriormente en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo ante representantes de 130 países-, la asociación integral y la cooperación estratégica entre Rusia y China constituye un ejemplo de relación basada en la igualdad, el respeto mutuo de los intereses nacionales, el apoyo recíproco y la buena vecindad.
Los mismos principios orientan nuestras relaciones con India, donde en septiembre próximo se realizará una nueva cumbre de los BRICS, así como con Brasil, Sudáfrica y los demás países que integran este grupo. Entre ellos se encuentran Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Etiopía, Indonesia e Irán, además de Estados asociados como Belarús, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.
Se trata de un espacio que no está dirigido contra terceros, sino que busca promover una cooperación práctica, orientada al desarrollo y basada en una agenda de beneficio compartido para todos sus integrantes.
El crecimiento de estos países, que en conjunto ya generan el 44% del PIB mundial, no es producto de la casualidad. Es resultado del trabajo, el talento y la capacidad de nuestras naciones. Por ello, plataformas como los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái —que en los próximos días cumplirá 25 años— y la Unión Económica Euroasiática se han convertido en importantes polos de atracción para numerosos países del Sur Global.
En este contexto, observamos con especial interés el papel cada vez más relevante que desempeña América Latina, una región caracterizada por la paz y la estabilidad, como uno de los polos de desarrollo del mundo contemporáneo.
Una característica central de la política exterior de Rusia es su disposición a trabajar con todos aquellos que estén interesados en desarrollar relaciones basadas en la igualdad y el beneficio mutuo. Estamos convencidos de que escuchar, comprender los intereses de cada parte y buscar soluciones compartidas constituye el camino más adecuado para avanzar hacia un desarrollo armónico. Este enfoque permite enfrentar desafíos que afectan a toda la humanidad, como el crimen transnacional, el narcotráfico, las pandemias, los desastres naturales y muchas otras amenazas comunes.
En ese sentido, vemos con esperanza que valores como el pragmatismo, el respeto mutuo, la búsqueda de soluciones concretas a los desafíos comunes y el fortalecimiento de nuestras sociedades, permiten seguir construyendo puentes entre las naciones. Estamos convencidos de que estos principios seguirán abriendo oportunidades para el diálogo, el entendimiento y la cooperación entre Rusia y Chile.
Enviando corrección, espere un momento...
