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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La construcción se ve afectada no solo por la pandemia, sino también por el último shock petrolero, que ha aumentado entre un 5% y un 16,6% los costos de las obras debido a la crisis internacional generada por la guerra en Irán. Los combustibles tienen un papel crucial en la industria, influenciando directamente en los materiales, transporte y logística. A pesar de la baja en los precios del barril tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, se proyecta que si vuelven a niveles cercanos a U$100, los materiales podrían subir entre un 6% y un 16%. El alto stock de viviendas disponibles y la demanda ralentizada en la región Metropolitana están actuando como un amortiguador ante los aumentos de costos.

La industria de la construcción continúa enfrentando presiones en sus costos, ya no por la pandemia sino ante el último shock petrolero.

Según estimaciones del sector, dependiendo de las características de cada obra se ha visto un impacto entre un 5% y 16,6% en los costes de construcción, luego de la crisis internacional desatada por la guerra en Irán y sus implicancias para el mercado global de crudo y los precios de la energía.

Todo esto se ha traducido al encarcimiento tanto de materiales como combustibles.

El gerente general de ICONSTRUYTE, Ignacio Vila, remarcó el valor de los combustibles y su papel en la industria, ya que “tiene una incidencia directa tanto en materiales como en transporte y logística”, por lo que estiman que su evolución continuará siendo clave para el comportamiento de los costos de la construcción.

Sector inmobiliario sigue presionado por los costos de materiales

Si bien los precios del barril se desplomaron tras el anuncio de un inicio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán que puso fin a las hostilidades, las proyecciones apuntan que de regresar a niveles cercanos a U$100, los materiales para la construcción sufrirían un alza de entre 6% a 9%.

De haber mayores presiones, los incrementos serían incluso de 11% a un 16%.

Ahora bien, el análisis de ICONSTRUYE y TOCTOC arroja un aspecto que está conteniendo este incremento en los precios finales de viviendas: el alto stock de unidades disponibles.

Desde TOCTOC estiman que hay cerca de 60 mil unidades disponibles solo en la región Metropolitana, a lo que se suma una demanda ralentizada al comienzo del segundo semestre, todo funcionando como un “amortiguador” frente a las presiones de costos.

“En un contexto de menor dinamismo de la demanda, el mercado tiene poco espacio para trasladar estos incrementos a los precios finales, sin embargo estas alzas en los costos afectan principalmente a los proyectos con entrega futura, los que podrían verse forzados a ajustar sus precios”, señala Jorge Pino, economista senior de TOCTOC.

Por último, aunque ambos reconocen que elementos como el subsidio a la tasa y las iniciativas legales para acelerar los procesos de reconstrucción podrían contribuir a una recuperación del sector inmobiliario, la evolución de costos seguirá ligada a las presiones del combustible y la velocidad de recuperación de la demanda de viviendas.