Han pasado cerca de diez años y las familias de nuestra región siguen esperando avances concretos.
Esta semana impulsé y convoqué una sesión especial de la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputadas y Diputados para abordar una preocupación que comparten alcaldes, autoridades, dirigentes y miles de familias de nuestra región: el futuro de la red de hospitales comprometida para el Biobío, particularmente los proyectos de Coronel, Lota, Nacimiento y Santa Bárbara.
Se trata de una preocupación que he planteado durante años, porque los retrasos que han afectado a estos proyectos exigen mayor claridad respecto de su futuro y de los compromisos asumidos para fortalecer la salud pública de nuestra región.
En esta sesión participaron el Ministro de Obras Públicas, el Director de Concesiones, representantes del Ministerio de Salud, alcaldes de las comunas involucradas y la diputada Joanna Pérez Olea, quien también manifestó esta preocupación e hizo las gestiones para convocar a los alcaldes de su distrito. El objetivo era claro: conocer las prioridades del Gobierno y obtener mayor certeza respecto de los plazos para la ejecución de estas obras.
La preocupación no es nueva. Estos hospitales fueron anunciados en 2017 y, desde entonces, han enfrentado paralizaciones, dificultades contractuales y sucesivos retrasos. Han pasado cerca de diez años y las familias de nuestra región siguen esperando avances concretos.
Valoro la disposición mostrada por el Ministro de Obras Públicas y el Director de Concesiones, quienes comprometieron una visita a la región para conocer en terreno la realidad de estos proyectos que, tras años de retrasos, aún presentan avances insuficientes.
Necesitamos conocer con transparencia cuáles fueron los acuerdos alcanzados entre el Gobierno anterior y la empresa concesionaria para que continuara a cargo de estas obras. También debemos tener claridad respecto de su solvencia financiera y capacidad técnica para ejecutar simultáneamente cuatro hospitales de esta envergadura, especialmente considerando los dispares niveles de avance que presentan hoy estos proyectos, que en algunos casos apenas alcanzan un 4% y en otros bordean el 14%.
Asimismo, resulta fundamental contar con una carta Gantt detallada, con plazos, hitos y fechas concretas que permitan realizar un seguimiento efectivo y verificar el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
Mi principal preocupación está en Coronel. La comuna ha experimentado un crecimiento sostenido durante los últimos años y requiere con urgencia un hospital de alta complejidad acorde a las necesidades de su población. La ausencia de esta infraestructura afecta a toda la red asistencial de la región y ejerce una presión permanente sobre el Hospital Regional Guillermo Grant Benavente.
Como diputada de la Región del Biobío seguiré atenta, fiscalizando y acompañando este proceso, porque la salud no puede seguir esperando y porque los hospitales comprometidos hace casi una década deben dejar de ser una promesa pendiente para convertirse, de una vez por todas, en una realidad para las familias de nuestra región.
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