No podemos seguir reaccionando caso a caso ni esperar a que ocurra una nueva tragedia para actuar.

Los sucesos de violencia en algunos establecimientos educacionales, donde alumnos han sido detenidos portando armas de fuego y decenas han debido suspender sus clases por amenazas de tiroteo, no son casualidad. Reflejan cómo sectores de nuestra sociedad han ido normalizando la violencia, incluso dentro de espacios que deberían ser de respeto y aprendizaje.

Chile necesita consistencia para enfrentar este problema. Es decir, que la condena no dependa del contexto, ni del color o ideas del gobierno y que las palabras de los políticos se traduzcan en votos en el Congreso Nacional.

El proyecto “Escuelas Protegidas”, que por estos días discutimos en el Parlamento, entrega herramientas concretas a los colegios para mejorar la seguridad, fortalecer la autoridad de los profesores y directivos, así como también para sancionar a quienes ejercen violencia.

La izquierda democrática condenó el cobarde ataque sufrido por la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, ocurrido el miércoles 8 de abril en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia.

Hoy tiene la oportunidad de respaldar este proyecto y marcar una diferencia nítida con aquella izquierda que relativiza o justifica la violencia, y que no reconoce la legitimidad de la derecha para gobernar, a pesar de haber ganado la elección presidencial, incluso con una votación histórica.

Recuperar la seguridad en nuestras escuelas y establecimientos de educación superior es urgente. El año pasado fuimos testigos de una balacera en un colegio de la Región del Biobío y, hace pocas semanas, una inspectora fue asesinada en Calama.

No podemos seguir reaccionando caso a caso ni esperar a que ocurra una nueva tragedia para actuar. La oposición tiene hoy la responsabilidad de tomarse en serio este problema y respaldar medidas concretas para enfrentarlo.

Es deber del oficialismo y la oposición devolver la tranquilidad a las familias y garantizar que nuestros niños puedan aprender, desarrollarse y desplegar sus talentos en un entorno de seguridad, orden y paz, sin riesgos para su vida e integridad.