Señor Director:

El reciente análisis de las modificaciones al sistema de reintegro del impuesto a los combustibles —que reduce la devolución del 100% al 31% para empresas ajenas al transporte terrestre— genera una incertidumbre preocupante en el sector naviero.

Actualmente, los agentes de naves extranjeras de carga de exportación y tránsito internacional recuperan la totalidad de este gravamen. Dado que el combustible representa más del 50% de los costos operativos de una naviera, cualquier alteración en esta exención impactará directamente en la estructura de costos del comercio exterior chileno.

Al revisar el texto legal recién promulgado, inquieta que las excepciones parezcan enfocarse principalmente en las pymes, dejando en la incertidumbre al sector naviero.

Es fundamental que la autoridad fiscal aclare esta situación, respetando la neutralidad y reciprocidad impositiva que, por principios de competitividad, rigen este sector clave a nivel global.

Nuestra realidad geográfica es determinante: Chile se ubica en el “último lugar del mundo”. Una nave en nuestras costas no puede abastecerse fácilmente en un país vecino si los costos locales se disparan.

Ya existen antecedentes negativos, como la migración de líneas de cruceros hacia Argentina en busca de mejores condiciones.

Imponer nuevas cargas tributarias no solo resta competitividad, sino que pone en riesgo la conectividad de nuestras exportaciones e importaciones, las cuales podrían desviarse hacia puertos más competitivos en Perú. Es vital preservar la neutralidad impositiva para el tránsito internacional y así proteger el flujo comercial que sostiene nuestra economía.