Detienen a dos ciudadanos de nacionalidad colombiana por el asesinato de un hombre de su misma nacionalidad, cuyo cadáver fue encontrado maniatado, calcinado y decapitado a un costado de la cuesta Zapata en Curacaví, a mediados de abril pasado.
El general Jaime Velasco, de Carabineros, detalló que se llevaron a cabo las capturas de dos ciudadanos extranjeros vinculados directamente al crimen.
Además, los uniformados incautaron una cantidad relevante de sustancias ilícitas: 18 kilos de cocaína, junto con cuatro armas de fuego —entre ellas tres pistolas y un revólver—, logrando además determinar el posible lugar donde se perpetró el homicidio.
Velasco sostuvo que la investigación sigue abierta y que la hipótesis principal del hecho estaría vinculada al delito base de tráfico de drogas. Sin embargo, al llevar solamente un mes de indagatoria, este aspecto se encuentra totalmente abierto al análisis del OS9 y a las pericias que está realizando el Laboratorio de Criminalística (Labocar) de Carabineros.
“La vinculación entre la víctima, los victimarios, cuáles fueron las principales consecuencias que llegaron al homicidio de esta persona y a su decapitación, es parte aún de la investigación”, aclaró el general de Carabineros.
Asimismo, Velasco descartó que el lugar del hallazgo de la droga fuera el mismo donde se produjo la decapitación de la víctima.
Hallazgo de Biblia en cuesta Zapata junto a la cabeza de la víctima
Al ser consultado sobre si el fallecido habría traicionado algún código de la banda para terminar asesinado, Velasco reveló un detalle desconocido hasta ahora.
“No hay que olvidar que también dentro de este hallazgo que se encontró en la cuesta Zapata, había una Biblia. Por lo tanto, cada uno de estos detalles y cada uno de estos elementos son parte del proceso de análisis que hoy estamos realizando postdetención”, señaló.
Además, el general indicó que este elemento “es parte de los análisis que podrían estar relacionados con algún tipo de ritual, etc”, por lo que actualmente no se descarta ninguna línea.
Por su parte, la fiscal Carmen Gloria Guevera dijo: “Hay varias hipótesis, pero claramente la forma en que lo presentan, lo dejan, lo queman, lo distribuyen, colocan la Biblia al lado de la cabeza, claramente es una marca delictual de crimen organizado“, afirmó.
Guevara añadió igualmente que la motivación del uso de la Biblia es parte de distintas líneas investigativas que se mantienen bajo reserva.
Fiscalía por detención de hombres colombianos implicados en homicidio
El fiscal Héctor Barros valoró los rápidos resultados de la investigación, puesto que solo ha transcurrido poco más de un mes desde la ocurrencia de los hechos, destacando que en este tipo de casos complejos antiguamente se demoraba hasta seis meses en establecer la dinámica del suceso.
Asimismo, el persecutor informó que los sujetos serán formalizados por el delito de homicidio calificado.
Por su parte, la fiscal Guevara, quien encabeza la indagatoria, señaló que un imputado posee la calidad de autor director del homicidio, mientras el segundo —un taxista— se encuentra en calidad de encubridor en el homicidio calificado por dos causales: premeditación y ensañamiento, lo que está evidenciado en el informe de autopsia.
Además, se precisó que la causa de la muerte de la víctima no fue únicamente la decapitación, sino que presentaba heridas cortopunzantes previas.
Sobre el ataque, este se ejecutó en un departamento donde residía uno de los principales imputados. Tras el crimen, el transporte del cuerpo hacia la cuesta Zapata se realizó entre cuatro personas, dos de ellas los ciudadanos colombianos detenidos, quienes se conocían al menos hace ocho años y mantenían un vínculo de amistad, compartiendo en partidos de fútbol.
Finalmente, si bien existe una línea investigativa de secuestro, hoy solo se puede formalizar por los hechos acreditados, los cuales están vinculados a homicidio calificado con tenencia de arma de fuego prohibida y tenencia de municiones en dos domicilios distintos en carácter de reiteración, tenencia de precursores de drogas, tráfico de estupefacientes y, en el caso del autor material, se suma la reincidencia con vínculo a la Ley de Control de Armas.