La justicia accedió al levantamiento del secreto bancario respecto de un fiscal secuestrado en febrero pasado, tras concertar una cita a través de la aplicación Tinder. Si bien el persecutor es víctima en la investigación, el Ministerio Público explicó la necesidad de la diligencia debido a los retiros de dinero realizados durante la retención.
Ya son dos meses desde este grave hecho, en el que el entonces fiscal (s) de Tomé, Freddy Benítez, se reunió la noche del 7 de febrero en el centro de Concepción con una joven con quien se había contactado a través de la plataforma Tinder.
Durante la madrugada del 8 de febrero, el persecutor denunció a Carabineros de San Pedro de la Paz que había sido retenido contra su voluntad, robado y además lesionado con un arma cortante por cuatro personas —dos hombres y dos mujeres—, las que finalmente fueron detenidas.
En el marco de la investigación, la fiscal Carmen Luz Flores solicitó acceder a cuatro cuentas bancarias del persecutor, diligencia que fue acordada con la víctima, según explicó la fiscal regional del Bío Bío, Marcela Cartagena.
Esas intervenciones en su patrimonio tendrían que ver con retiros de cajeros automáticos a los que el fiscal Benítez habría sido obligado por sus captores, algo que los imputados no admitirían. El secreto bancario también fue levantado para los detenidos, accediendo la Fiscalía a sus cuentas en el BancoEstado.
Consultada sobre la cita del persectutor, la fiscal regional evitó referirse, no confirmó ni descartó la cita a través de Tinder y solo se limitó a confirmar la gravedad de lo ocurrido.
Actualmente, los imputados —dos hombres y dos mujeres de entre 18 y 21 años de edad— se encuentran en prisión preventiva, enfrentando cargos por robo con retención y lesiones.