Preocupación existe entre los agricultores y productores en la región del Ñuble por los pronósticos meteorológicos que anticipan una primavera lluviosa, con precipitaciones tan intensas como las registradas en julio.
Lo anterior, en el contexto de la evolución del fenómeno de El Niño, un escenario que amenaza principalmente la producción frutícola de la región y que ya había sido advertido por dirigentes agrícolas y por las propias autoridades.
Elena Yáñez, ingeniera agrónoma, agricultora de Coihueco y presidenta del GTT de cerezas en Ñuble, sentenció que las especies más vulnerables frente a eventuales precipitaciones intensas en septiembre y octubre son los carozos, como los duraznos, los nectarines, las ciruelas y las cerezas, debido a que el tiempo que transcurre entre la floración y la cosecha es más breve.
La profesional indicó que, de cumplirse los inquietantes pronósticos, se podrían registrar importantes pérdidas en la producción. “Yo prefiero que llueva ahora y no en primavera o al inicio del verano, que es súper grave, por lo que significa para la cosecha”, manifestó.
Yáñez explicó que un escenario como el que se pronostica “encarece todos los manejos del productor, porque eso significa mayor humedad y con las temperaturas que empiezan de pronto a subir mucho, eso es caldo de cultivo ideal para todo tipo de patógenos”.
Y otro efecto negativo es la menor polinización, porque las abejas no salen cuando llueve. “Si tenemos mucha lluvia en el periodo de floración de las frutas, es muy complejo, porque las abejas no vuelan y, sobre todo, en variedades de polinización cruzada, es bastante grave”, añadió.
“Hay mucha incertidumbre, no sabemos lo que va a pasar, pero hay mucha preocupación”, planteó Yáñez, quien, además, advirtió sobre el efecto del anegamiento de los huertos en las raíces de los frutales, lo que puede derivar en un fenómeno conocido como “suelo frío”.
En esa línea, planteó que los agricultores pueden mitigar estos efectos mediante un manejo integrado del suelo. “Hay suelos con cobertura que resisten mucho mejor estos excesos de precipitaciones”, puntualizó.
Lluvias intensas
Según explicó el investigador y experto en agroclimatología de INIA Quilamapu, Raúl Orrego, El Niño puede favorecer nuevos eventos de lluvias.
“En la zona central y en el centro sur de Chile, con presencia de Niño, la primavera suele ser más lluviosa”, señaló Orrego, quien advirtió que este escenario constituye una preocupación para el sector agrícola.
“Si bien no implica necesariamente que se repitan inundaciones, sí aumenta el riesgo de lluvias intensas durante la floración, especialmente en árboles frutales y berries”, advirtió.
El especialista explicó que las precipitaciones primaverales asociadas a El Niño podrían alcanzar intensidades propias del invierno, vale decir, del orden de 5, 6 o 7 milímetros por hora, que “generarían daños en las plantas por el golpe directo que recibe la flor en época de floración, más que por el anegamiento”.
El especialista sostuvo que bajo las condiciones actuales existe la posibilidad de eventos tormentosos, con viento e incluso granizo, debido a la mayor inestabilidad atmosférica, lo que contrasta con una primavera normal donde las lluvias suelen ser esporádicas y breves.