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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el Liceo María Auxiliadora de Punta Arenas, una apoderada denunció un caso grave de bullying que llevó a la intoxicación de su hija de séptimo básico. Según la madre, las propias compañeras contaminaron una galleta de la niña, lo que provocó graves síntomas y la necesidad de exámenes toxicológicos. La mujer criticó la falta de información y apoyo por parte del liceo, señalando un intento de silenciar a los padres que reclaman.

Una situación de extrema gravedad fue denunciada en el Liceo María Auxiliadora de Punta Arenas. Una apoderada, que solicitó el resguardo de su identidad por seguridad, reveló que su hija de séptimo año básico ha sufrido bullying sistemático durante tres años, situación que alcanzó un punto crítico con la reciente intoxicación de la niña.

Presuntamente, la acción habría sido provocada por sus propias compañeras, quienes serían las autoras, además, del acoso escolar.

De acuerdo con el relato materno, el incidente ocurrió dentro del colegio cuando otras estudiantes habrían contaminado una galleta que la niña ingirió.

Aunque inicialmente se mencionó el uso de desodorante, la severidad de los síntomas obligó a los médicos del Hospital Clínico de Magallanes a realizar exámenes toxicológicos y pruebas de detección de drogas para descartar sustancias aún más peligrosas.

Acusaciones de silencio institucional

Más allá de la agresión física, la madre denuncia una gestión deficiente por parte del liceo. Asegura que el establecimiento no ha entregado información clara sobre el estado de salud de la estudiante ni ha activado protocolos de acompañamiento efectivos.

Además, la apoderada acusó un intento de “silenciar” a la comunidad: “Me preocupa profundamente la seguridad de mi hija. Existe una práctica de callar a los padres que reclaman; incluso cerraron un grupo de comunicación tras conocerse el caso”, afirmó.

Según su testimonio, la rápida intervención médica fue lo único que evitó consecuencias fatales, pero la incertidumbre sobre la seguridad interna persiste.

Hasta el cierre de esta edición, se espera un pronunciamiento oficial por parte de la dirección del Liceo María Auxiliadora.