Nacional
Lunes 18 junio de 2018 | Publicado a las 23:39 · Actualizado a las 07:43
Los hitos que marcaron la visita de cuatro días de Scicluna y Bertomeu en Osorno
Publicado por: Manuel Cabrera La información es de: Eric Paredes
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Diversas lecciones dej√≥ el paso de los enviados papales por Osorno, Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, quienes por cuatro d√≠as sostuvieron largas jornadas de reuniones y recopilaci√≥n de antecedentes, pero donde el objetivo era primero ser enlace en la dividida di√≥cesis local, y a su vez, pedir perd√≥n a toda la comunidad local por los dichos del Papa Francisco, los que significaron que la ciudad quedara estigmatizada bajo el r√≥tulo de “tontos y zurdos”.

Sin embargo, el ambiente previo a la llegada no era precisamente de comuni√≥n, ya que como lo se√Īalaron oportunamente los laicos -a trav√©s de su vocero Juan Carlos Claret- la venida de Scicluna y Bertomeu no significar√≠a la culminaci√≥n de una etapa, sino m√°s bien la apertura de una de largo aliento y que tiene por objetivo la reconciliaci√≥n.

Pero la lucha no terminar√≠a all√≠, toda vez que se sumaba otra petici√≥n a nivel pa√≠s, la cual consisti√≥ en que as√≠ como se fueron obispos ‚Äúpara la casa‚ÄĚ por haber cometido delitos, que ahora ‚Äúvayan a la c√°rcel‚ÄĚ.

A pesar de las discrepancias, las altas expectativas se hicieron notar y los laicos lo expresaron recibiendo a los enviados en el aeropuerto con globos verdes como un símbolo de esperanza.

En la antesala de las reuniones, la mano derecha del arzobispo de Malta, el sacerdote espa√Īol Jordi Bertomeu, fue tajante en asegurar que hab√≠a que terminar con una plaga dentro de la iglesia.

Los testimonios de abusos no se hicieron esperar y se notaba en cada visita a las parroquias locales. Instancias en donde el mensaje de Charles Scicluna era conciso: buscar justicia para las víctimas.

Se buscaba a toda costa culminar con la división e iniciar la reconciliación, es más, ello se reflejaba en el clero, el cual se unió en torno a la presencia de los enviados papales. Peter Kliegel, reconocido sacerdote local, mencionaba tras la reunión que si hubieran escuchado a las personas, esta situación no habría ocurrido.

Y as√≠ fueron pasando las intensas jornadas de trabajo eclesial, que se extend√≠an hasta pasadas las 22:00 o 23:00 horas, pero siempre con el mismo objetivo, poder obtener la mayor cantidad de informaci√≥n posible y donde la comunidad recib√≠a ‚Äďagradecida- a los enviados que se mostraban dispuestos a escuchar.

“Reparaci√≥n y reconciliaci√≥n”

Finalmente este domingo -para el mediod√≠a- se agend√≥ lo que ser√≠a la eucarist√≠a de ‚Äúreparaci√≥n y reconciliaci√≥n‚ÄĚ, donde se albergaba la esperanza que los miembros, que por m√°s de 3 a√Īos se vieron enfrascados en discusiones, dejaran de lados sus diferencias y se estrecharan la mano en se√Īal de paz. Pero ello, no ocurri√≥.

Si bien la catedral San Mateo, el m√°ximo s√≠mbolo del catolicismo en la provincia se vio atestada de feligreses, los bandos a√ļn se observaban.

Pero se sum√≥ un nuevo p√°rrafo a la historia, ya que en la misma instancia donde incluso los enviados papales de rodillas en se√Īal de arrepentimiento ped√≠an perd√≥n a nombre de Francisco, Jorge Concha Cayuqueo asum√≠a como el nuevo administrador apost√≥lico de la fracturada di√≥cesis de Osorno, en reemplazo de Juan Barros Madrid.

Era el comienzo del fin, es decir, de la etapa donde ya un grupo de osorninos comienza a dar vuelta la página, para aceptar que existen graves problemas en la Iglesia Católica y -asimismo- una evidente división en la diócesis de Osorno.

En lo referido a qu√© viene de la mano con un proceso de verdad y justicia, sobre todo es justicia para quienes por a√Īos sufrieron en silencio, dado que enfrentarse a la iglesia parec√≠a imposible.

Pero, hay una duda que se mantiene en el ambiente, relacionada si habrá reconciliación, lo que a juicio de los laicos costará, pero no es un imposible.

Asi concluyó la visita de dos emblemáticos personajes dentro de la Iglesia Católica; los enviados especiales designados para investigar los presuntos abusos y encubrimientos al interior del clero.

Sin embargo, hay muchas lecturas que hacer en torno a la historia que partió a mediados de marzo de 2015, graficadas en la salida de Juan Barros Madrid, sumado a la visita de Scicluna y Bertomeu, sobre si dichos hechos son garantías de una futura reconciliación entre los miembros de la diócesis de Osorno.

Otra interrogante que queda en el aire, es si la visita servirá para que las presuntas víctimas obtengan la ansiada justicia, pero por sobre todo la paz espiritual, a lo que se agrega si se verá nuevamente a la comunidad osornina unida en un abrazo fraternal.

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