Nacional
Jueves 17 mayo de 2018 | Publicado a las 10:51
Inicia juicio contra 4 acusados de brutal asesinato de niño de 13 años en Temuco
Publicado por: Catalina Díaz
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La mañana de este jueves se desarrolla el juicio por el brutal crimen de un niño de 13 años llamado Alan Peña, hecho ocurrido en Temuco a fines de 2016.

Se espera que el juicio, que se realiza en el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de la capital de La Araucanía, se extienda por 10 días.

Por este hecho existen 4 personas imputadas -todas en prisión preventiva- quienes enfrentan los cargos de sustracción de menor con homicidio y sustracción de menores con graves daños.

Los hechos se registraron en diciembre de 2016 en el macrosector de Pedro de Valdivia de Temuco, y quedaron al descubierto cuando personal de Carabineros encontró el cuerpo del niño de 13 años, el cual estaba debajo de la cama y envuelto en un cobertor. Además, encontraron un colchón ensangrentado, junto al cual había un cinturón y un martillo.

Luego de esto y tras los peritajes correspondientes procedieron a detener a los implicados.

Según se dio a conocer, este brutal crimen habría sido cometido por los padres de una menor -con la ayuda de otras dos personas- en venganza, ya que que presuntamente la niña habría sido abusada sexualemente por Alan Peña, lo que finalmente fue descartado por la justicia.

La vida en la calle

Alan Peña en 2013
Alan Peña en 2013

Alan Peña era conocido por vender calendarios. De hecho esta actividad la realizaba junto a Víctor Chanqueo, de 18 años, quien vivía en el sector Pedro de Valdivia, a unos 30 metros de la vivienda de los agresores.

Incluso, Alan se quedaba a dormir en la casa de Chanqueo cuando se escapaba del Sename.

La mujer declaró haber escuchado a sus hijas de cinco y seis años refiriéndose a un abuso de Alan, por lo que la mujer revisó e interrogó a la menor. Asimismo ella aseguró ver ronchas en sus genitales, sumado al ojo morado que tenía, lo que la hizo suponer lo peor.

La venganza

La madre de la pequeña presuntamente abusada por Alan, le contó a su jefa que su hija había sido violada por un adolescente. Le aseguró que no realizaría la denuncia a Carabineros pues desconfiaba que se hiciera justicia al tratarse de un niño de 13 años.

Ante esta situación la mujer recibió facilidades para ir a su casa y revisar cómo estaba su hija, instancia que aprovechó para llevarla a un centro asistencial. Un colega, Abraham Bravo, la trasladó a su domicilio, y una vez que llegaron a la Villa San Eugenio él relató que vio a la pequeña de cinco años acostada con un ojo morado.

De hecho, fue en ese momento cuando, según los datos policiales y el testimonio de Bravo, apareció el padre de la niña diciendo ‘al huevón lo tengo amarrado en la otra casa’”.

La pareja llevó a Bravo a la casa de Chanqueo. Sin embargo, tras ver a Alan amarrado salió rápidamente de la vivienda para hacer la denuncia en Carabineros. Según antecedentes de la investigación, en ese momento lo llamó la madre de la menor y le señaló textual: “el cabro chico ya era”, por lo que le solicitó ayuda.

Más tarde personal de Carabineros encontró el cuerpo de Alan.

Sus últimas horas de vida

Por alrededor de 12 horas Alan habría sido torturado a golpes, incluso de martillo. Una de las hipótesis que se sostienen es que el trastorno bipolar que padecía, hizo que se mostrara indiferente a los golpes que recibía, o que no exteriorizara el dolor, por lo que los padres de la niña habrían respondido con más violencia a este comportamiento.

Finalmente Alan murió asfixiado. Los agresores primero lo intentaron con una bolsa y luego con una almohada.

Según consigna un reportaje de La Tercera, los padres de la niña dicen que fueron ayudados por Chanqueo en la golpiza. Chanqueo lo descarta de plano. En tanto uno de los imputados asegura que hubo consumo de alcohol y cocaína durante la tortura, lo que aún no se ha acreditado. Ellos tres y Bravo fueron detenidos y se mantienen en prisión preventiva.

Lo concreto es que el informe arrojó que la niña no fue violada, sin embargo aún se indagan otros tipos de abuso de los que pudo haber sido víctima. El abuelo de Alan dijo en su funeral que “para nosotros, la impresión mejor es que el niño quedó absuelto, que no había cometido ningún delito y fue inocentemente sacrificado”.

Al principio de la investigación, se informó que Alan Peña recibía medicación por ser Asperger, sin embargo se determinó que el diagnóstico fue erróneo, ya que el adolescente tenía trastorno bipolar, por lo que no recibió tratamiento adecuado en su momento.

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