La influencia que ha alcanzado el Partido de la Gente en el Congreso sigue marcando el debate político. Luego de que la megarreforma evidenciara que el Gobierno necesita parte de sus votos para sacar adelante proyectos donde no tiene mayoría propia, la colectividad salió a defender el papel que hoy desempeña en la Cámara Baja y descartó actuar como una bancada comprometida con el oficialismo.
Las declaraciones surgieron después de que dirigentes oficialistas cuestionaran el creciente protagonismo del PDG e, incluso, apuntaran a un supuesto “trato especial” de La Moneda hacia la colectividad para asegurar apoyos en votaciones complejas.
Una interpretación que fue rechazada por la diputada Zandra Parisi (PDG), quien aseguró que el escenario político cambió y que eso ha generado inquietud, especialmente en la derecha.
“En el PDG no nos mueve sacar ventajas políticas ni convertirnos en un partido bisagra; nuestros votos no están comprometidos con nadie“, apuntó.
PDG reitera independencia ante críticas
De esa forma, en el partido insistieron en que sus votos seguirán definiéndose proyecto a proyecto y no en función de acuerdos políticos permanentes.
En esa línea, la diputada Lilian Betancurt (PDG) sostuvo que el crecimiento de la colectividad responde a una forma distinta de hacer política, enfocada en las soluciones más que en la confrontación entre bloques.
“Si algunos interpretan nuestro crecimiento como una amenaza, es porque hoy los chilenos están valorando una política que pone por delante las soluciones y no la disputa“, afirmó.
Una mirada que reforzó la presidenta del PDG, Denise Catalán, quien descartó que exista temor hacia la colectividad y aseguró que el nuevo escenario representa una oportunidad para enriquecer los proyectos con una visión central.
“No creemos que nos tengan miedo, todo lo contrario, yo creo que esta es una gran oportunidad, ya sea para el oficialismo o la oposición, de poder nutrir los proyectos con otra mirada”, planteó.
El rol clave del PDG para el Gobierno
Con un Congreso sin mayorías claras, en el oficialismo ya asumen que el Gobierno seguirá necesitando parte de los votos del Partido de la Gente para impulsar futuras iniciativas complejas.
Mientras tanto, en el PDG insisten en que mantendrán su independencia y que cada proyecto será evaluado según su mérito, sin compromisos permanentes con ningún sector político.