Un preocupante aumento en el consumo de alcohol, tabaco y marihuana entre estudiantes de segundo medio en Valdivia encendió las alertas de la oficina comunal de Senda Previene. Ante este escenario, el organismo llamó a reforzar de manera urgente el rol de padres, madres y adultos cuidadores, especialmente durante junio, mes enfocado en la prevención del consumo de sustancias.
En conversación con Radio Bío Bío, la coordinadora de Senda Previene, Carolina Larrañaga, explicó que este mes adquiere especial relevancia en el marco del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, conmemorado por Naciones Unidas cada 26 de junio.
En este contexto, el servicio ha desplegado diversas actividades en establecimientos educacionales, barrios focalizados y espacios comunitarios, con el objetivo de fortalecer factores protectores y reducir los riesgos de consumo en niños, niñas y adolescentes.
La principal preocupación de las autoridades se concentra en la capital regional, luego de que los últimos resultados de la encuesta “Juventud y Bienestar” revelaran alzas significativas en el uso de distintas sustancias en este nivel escolar.
Según las cifras, el consumo de alcohol durante el último mes alcanzó un 21,6%, mientras que la proporción de estudiantes que declaró haberse embriagado aumentó de 3,8% a 4,6%. En tanto, el consumo de tabaco registró un fuerte incremento, pasando de 2,2% a 5,8%. La marihuana, por su parte, escaló de 15% a 21,6%, situación que genera especial preocupación debido a la baja percepción de riesgo entre los jóvenes.
Larrañaga advirtió que el consumo de marihuana se ha ido normalizando y que, pese a ser una droga ilícita, está alcanzando niveles similares al alcohol. En esa línea, enfatizó que se trata de una sustancia que debe ser abordada con preocupación, debido a los efectos que puede generar en el desarrollo adolescente, como dificultades en la concentración, disminución de la motivación y un mayor riesgo de dependencia cuando su consumo se inicia de forma temprana.
Asimismo, recordó que cualquier nivel de consumo en esta etapa es riesgoso, dado que el cerebro aún se encuentra en desarrollo.
“Se ha normalizado y, siendo una droga ilícita, está alcanzando casi el mismo porcentaje que el alcohol. Es una sustancia que merece preocupación por los daños que genera en el desarrollo de los adolescentes: afecta la concentración, disminuye la motivación y eleva el riesgo de dependencia al usarse en una etapa tan precoz”, advirtió.
Para actualizar este diagnóstico, Senda anunció que entre julio y septiembre de este año se volverá a aplicar la encuesta “Juventud y Bienestar”. El proceso, de carácter voluntario para los establecimientos educacionales, permitirá contar con una radiografía actualizada a nivel nacional, regional, comunal y por establecimiento.
Finalmente, Larrañaga llamó a las familias a mantenerse atentas ante posibles cambios conductuales, de ánimo o en los círculos de amistades de los adolescentes, recomendando abordar estas situaciones desde el diálogo y el apoyo, evitando el juicio o la crítica. Desde el organismo, además, recordaron que quienes requieran orientación pueden acudir a las oficinas comunales de Senda Previene o comunicarse de forma confidencial al Fono Drogas y Alcohol 1412.