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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Michelle Bachelet fue recibida por Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo en París, como parte de su campaña para liderar la ONU. La exmandataria chilena busca apoyo diplomático en Europa, con embajadores de México y Brasil respaldando su candidatura. La reunión con Macron y el canciller galo refleja la importancia de obtener respaldo clave, especialmente de Francia como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. Bachelet ha tenido una intensa agenda en Italia y el Reino Unido, donde participó en foros de candidatos. Se espera con expectación una posible reunión con Putin en Rusia, crucial para su postulación.

Durante la jornada de este viernes, la expresidenta Michelle Bachelet fue recibida en el Palacio del Elíseo por el mandatario francés, Emmanuel Macron. La cita se enmarca en la intensa agenda internacional que la exautoridad despliega en Europa, de cara a su campaña para convertirse en la próxima secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El encuentro de alta diplomacia se concretó cerca del mediodía (hora de Chile) y forma parte de una serie de reuniones estratégicas que la exjefa de Estado ha sostenido con diversas autoridades europeas, buscando amarrar apoyos cruciales para su postulación.

Bachelet se reúne con Macron en medio de campaña para liderar la ONU

En la cita con Macron, Bachelet no estuvo sola: asistió acompañada por los embajadores de México y Brasil en Francia, Blanca Jiménez y Ricardo Neiva Tavares. La presencia de los diplomáticos no es menor, ya que representan a las dos naciones que patrocinan formalmente su candidatura al sillón de la ONU.

Tras conversar con el líder del Elíseo, la exmandataria tenía en pauta reunirse con el canciller galo, Jean-Noël Barrot. Este movimiento representa un fuerte gesto diplomático ante uno de los países con mayor peso político en el tablero internacional.

Cabe recordar que Francia integra el exclusivo grupo de cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU —junto a Estados Unidos, China, Rusia y el Reino Unido—, la instancia que posee el codiciado poder de veto sobre las candidaturas al máximo cargo del organismo.

La exmandataria chilena aterrizó a principios de esta semana en el Viejo Continente en medio de la intensa carrera que busca suceder al portugués António Guterres.

De hecho, la ruta de Bachelet comenzó el lunes en Italia, donde sostuvo diversas citas políticas hasta el miércoles. Ese mismo día se trasladó a Inglaterra para participar en una actividad de la Asociación ONU del Reino Unido.

En Londres, la exalta comisionada de Derechos Humanos también formó parte de un foro junto a otros aspirantes al cargo. Sin embargo, dicha instancia no estuvo exenta de tensiones y críticas, luego de que varios candidatos —incluida la propia Bachelet— evitaran responder preguntas de la prensa y optaran por leer discursos previamente preparados.

El flanco más complejo: Reunión con Putin

A pesar de los hitos en París y Londres, el punto que genera mayor expectación política es un eventual viaje de Michelle Bachelet a Moscú para reunirse con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Para el entorno de la expresidenta, esta gira es considerada “de vida o muerte”. El éxito de la postulación depende estrictamente de las señales políticas y los respaldos cruzados que logre articular entre las potencias mundiales.

No obstante, se suma otra gran interrogante: la posición que adoptará Estados Unidos frente a la carta chilena. Aquel factor asoma como una de las últimas e indispensables piezas de un tablero geopolítico que se anticipa sumamente complejo para las pretensiones de Bachelet.