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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El exfiscal de Antofagasta, Eduardo Ríos, renunció al Ministerio Público y denunció "espionaje clandestino" en su contra en el marco del caso ProCultura. En una entrevista con T13 Radio, mencionó haber vivido situaciones de mobbing y maltrato laboral, incluyendo un patrón de persecución y hostigamiento. Reveló que descubrió el espionaje a través de correos electrónicos y que su relación con el fiscal regional cambió drásticamente.

Han pasado dos días desde que el —ahora— exfiscal de Antofagasta, Eduardo Ríos, renunció al Ministerio Público. La decisión fue informada a través de una carta enviada al fiscal nacional, Ángel Valencia.

Hoy, el persecutor que en su momento lideró la cuestionada investigación en el marco del caso ProCultura, rompió el silencio y acusó “espionaje clandestino” en su contra.

Fue en conversación con T13 Radio que Ríos comenzó diciendo que “no es fácil hablar”, pues “puede existir algún tipo de represalia”. Esto, recordando que su situación laboral con el Ministerio Público se concretará el próximo 20 de marzo.

Sobre su renuncia, comentó “viví una serie de situaciones, durante los meses de noviembre a diciembre (…) sentí que ya debía dar un paso al costado, ya que no estaba conforme con ese tipo de actitudes que estaban relacionadas con mobbing y maltrato laboral”.

Consultado por qué tipo de actitudes, el exfiscal señaló que se trata de “una serie de fenómenos que, a mi juicio, representaban un patrón de persecución, aislamiento, hostigamiento en mi contra, que aún desconozco los motivos”.

“Situaciones tan claras como espionaje clandestino en mis actividades laborales, aislamiento en mi toma de decisiones, desautorización de decisiones, control poco transparente a través de mensajes, instrucciones contradictorias y básicamente un silencio jerárquico que nunca entendí”, complementó.

Respecto al “espionaje”, Ríos dijo que se empezó a dar cuenta, “a través de correo electrónico, que muchas cosas que yo hablaba con mi equipo, luego eran vertidas en correos que luego se remitían institucional e internamente. A través de terceras personas me fui dando cuenta que se le había pedido, bajo reserva, a otra funcionaria, que emitía informes sobre el caso ProCultura, a mis espaldas, sin informarme. Yo era el fiscal del caso a cargo. Me encontré con esa sorpresa. Yo detecto esto en diciembre, no sé desde cuándo se venía generando esto”.

Igualmente, abordó su relación con el fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios: “Yo tenía una buena relación con él, lo conozco hace muchos años. De un día para otro dejó de comunicarse conmigo, ni por teléfono ni por WhatsApp, ni por ninguna vía”, relató.