La alta comisionada para las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, respondió a nueve preguntas formuladas por la fiscal que investiga la presunta comisión de delitos de lesa humanidad durante el estallido social de octubre de 2019, Claudia Perivancich.

El texto, despachado a la la oficina de Bachelet el pasado 2 de octubre de 2020, fue recibido en Chile por Perivancich el 10 de diciembre del mismo año, según recogió La Tercera.

La consulta a la exmandataria ocurrió en el contexto de varios emplazamientos similares realizados por la Fiscalía a diferentes estamentos y en el marco de diligencias realizadas por Perivancich a raíz de más de 20 querellas que hoy investiga la fiscal, acciones judiciales vinculadas a la presunta violación de derechos humanos.

En el texto Bachelet explicó, en relación al informe emanado desde su oficina, que “entre otras conclusiones, cabe destacar que el informe concluyó que había razones fundadas para sostener que, a partir del 18 de octubre, se había producido un elevado número de violaciones graves a los derechos humanos, incluyendo el uso excesivo o innecesario de la fuerza que resultaron en la privación arbitraria de la vida y en lesiones, la tortura y malos tratos, la violencia sexual y las detenciones arbitrarias. Estas violaciones se cometieron en todo el país, pero su gran mayoría ocurrió en la región metropolitana y contextos urbanos”.

Asimismo, la fiscal preguntó cómo la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidades para los Derechos Humanos lleva un seguimiento de las recomendaciones que realizaron al Gobierno. Al respecto, Bachelet contestó que se está desarrollando un documento para dar cuenta del cumplimiento de las propuestas realizadas.

Con respecto a si se realizaron reuniones entre la oficina y el Gobierno, Bachelet contestó que “la Oficina Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para América del Sur ha mantenido un diálogo con diversas autoridades para conocer sus versiones, perspectivas y datos sobre las posibles violaciones de derechos humanos cometidas en el contexto de las movilizaciones en Chile, desde el 18 de octubre de 2019″.

“Además de reuniones regulares con la Subsecretaría de Derechos Humanos, la oficina regional sostuvo reuniones con: la comisión de derechos humanos de la Cámara de Diputados, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados, el presidente de la Corte Suprema, el ministro de Justicia, el ministro de Salud, el contralor general de la República, el Ministerio Público, la Defensoría Penal Pública y la directora de derechos humanos de Carabineros de Chile”, sostuvo.

Sin embargo, Bachelet agregó que “la oficina regional no ha podido sostener reuniones con las más altas autoridades del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior, por razones ajenas a la oficina”.

“Por otra parte, la oficina regional intervino en el Comité Interministerial de Derechos Humanos, en su reunión del 30 de enero de 2020, expresando su preocupación por casos del uso excesivo de la fuerza (incluso, en contra de manifestaciones pacíficas, observadores de derechos humanos y brigadistas de salud). En esta reunión, la oficina regional solicitó, sin éxito, que las autoridades, en particular a la más alta autoridad del Ministerio del Interior, a tomar medidas concretas para garantizar que cualquier uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad se realice en estricto respeto de las obligaciones y estándares de derechos humanos”, declaró.

De igual manera, se refirió al Ministerio de Salud en relación a los brigadistas voluntarios de salud que asisten desde esa fecha a manifestaciones: “El 6 de febrero de 2020, integrantes de la oficina regional se reunieron con la más alta autoridad del Ministerio de Salud y le solicitaron que las autoridades tomen las medidas necesarias para garantizar la protección de brigadistas voluntarios de salud, en respuesta a informaciones que indicaban que habían sido reiteradamente agredidos por miembros de Carabineros de Chile. La solicitud no fue aceptada, indicándose que los brigadistas voluntarios no gozan de estatus oficial/profesional y no están autorizados a ofrecer primeros auxilios”.