Nacional
Miércoles 15 abril de 2020 | Publicado a las 16:50 · Actualizado a las 17:19
El √ļltimo homicida condenado a muerte en Chile, c√≥mo se salv√≥ y su reciente intento por quedar libre
Por Nicol√°s Parra
Con información de Daniela Forero-Ortiz.
visitas

Hugo G√≥mez Padua fue el √ļltimo criminal en ser condenado a muerte en Chile. En 1999, viol√≥, asesin√≥ y descuartiz√≥ a una ni√Īa de 10 a√Īos, de quien hab√≠a ganado su confianza con dulces y regalos.

El hecho conmocion√≥ al pa√≠s, pero fue salvado por la campana, pues un a√Īo despu√©s de conocer su sentencia la pena capital fue eliminada de la legislaci√≥n nacional.

“Yo no encontr√© nada, nada, nada, absolutamente nada que pudiera yo decir a favor de √©l. No hab√≠an atenuantes”, contar√≠a m√°s tarde su abogada defensora.

Y a√Īadi√≥: “(√Čl) reconoci√≥ que hab√≠a cometido el delito y √©l me dice ‚Äėyo dono los √≥rganos a la humanidad‚Äô, porque √©l sab√≠a que merec√≠a la pena de muerte‚ÄĚ.

Ahora, a m√°s de 20 a√Īos del crimen de Paula L√≥pez, el homicida intent√≥ salir de la c√°rcel, pero su solicitud fue revocada. BioBioChile reconstruy√≥ los pasos del asesino. Esta es la historia.

El hallazgo

Uno de los polic√≠as removi√≥ la tierra con un palo y las sospechas se hicieron evidentes. Poco a poco comenz√≥ a salir a la luz una sandalia, luego unas peque√Īas calzas floreadas y finalmente -al interior de una bolsa nylon- parte del cuerpo de Paula Camila L√≥pez Galdames, de 10 a√Īos de edad.

Era la ma√Īana del 9 de Enero de 1999 en Santa Cruz, regi√≥n de O’Higgins, y por el patio de Hugo G√≥mez Padua desfilaban carabineros y personal de la PDI. La noche anterior, a eso de las 20:30 horas, la menor hab√≠a salido de su casa a comprar un globo justamente al negocio que atend√≠a el hombre de origen colombiano. “Vuelvo luego”, habr√≠a dicho, pero jam√°s retorn√≥.

Al cabo de unas horas, el nerviosismo en casa de Mar√≠a Galdames Acevedo, la madre de la ni√Īa era evidente. Por eso, a las 02:05 horas de la madrugada de ese d√≠a se present√≥ a la guardia de Carabineros relatando que su hija no aparec√≠a. Lo √ļnico que sab√≠a, por vecinos, era que hab√≠a entrado al quiosco ubicado al interior del domicilio de G√≥mez Padua y que de ah√≠ no hab√≠a salido.

Seg√ļn consta en el parte policial de ese 9 de enero, Carabineros concurri√≥ a la casa del √ļnico sospechoso, golpearon puertas y ventanas, pero en lugar de salir √©l a atender contest√≥ otro individuo, quien les solicit√≥ que volvieran m√°s tarde porque G√≥mez Padua estaba cansado y con sue√Īo. Sencillamente se neg√≥ a dejarlos pasar.

Hasta ah√≠, hab√≠a pasado desapercibido, sin embargo, cuando los polic√≠as enfilaban hacia su cuartel, familiares de la menor vieron c√≥mo el colombiano sal√≠a al patio y cerraba la puerta detr√°s de √©l. Ese preciso hecho motiv√≥ a que los funcionarios volvieran a entrar a la casa y lo interrogaron respecto de la ni√Īa. Ella hab√≠a comprado globos, se hab√≠a retirado y no la hab√≠a vuelto a ver, se defendi√≥.

Paula López | Captura PJUD
Paula López | Captura PJUD

Pero sus excusas no fueron suficientes, pues -a eso de las 06:35 horas y con orden judicial en mano- los polic√≠as allanaron el domicilio. Lo hicieron en compa√Ī√≠a de G√≥mez, quien en ning√ļn momento demostr√≥ nerviosismo.

Registraron la casa y no encontraron nada fuera de lo normal.

Eso, hasta que revisaron el patio. Allí el carabinero Ernesto Leal removió con un palo un sector que estaba cubierto con tierra de hoja y encontró la sandalia. No habían dudas, era de Paula, confirmaron su padrastro y mamá.

La escena, sin embargo, empeor√≥ cuando a unos 70 cent√≠metros de profundidad comenzaron a aparecer partes del cuerpo de la menor y luego de que la PDI encontrara oculto en un ba√ļl de madera un serrucho de poda semicurvo, con una hoja dentada de 35 cent√≠metros; y un cuchillo cocinero largo de 17 cent√≠metros. Ambos ten√≠an se√Īales de haber sido lavados recientemente.

Así, no quedó otra opción que detener a Gómez Padua. Lo sacaron de su dormitorio y fue trasladado a la unidad policial, mientras oponía tenaz resistencia al procedimiento.

Confesi√≥n… a medias

Una vez iniciados los peritajes y el proceso contra el homicida de Paula comenzaron a conocerse nuevos y estremecedores detalles: el hombre no sólo había sido el responsable de los hechos antes descritos, sino también había violado a la menor.

Lo primero incluso fue reconocido por el sujeto, quien en una de sus declaraciones cont√≥ que cre√≠a que la ni√Īa hab√≠a muerto luego de haberle atizado un golpe en la nuca con un palo. Inmediatamente -a√Īade- ella cay√≥ al suelo, la llev√≥ al patio, y luego a una bodega, donde realiz√≥ los cortes para intentar hacerla desaparecer.

Sin embargo, se√Īal√≥ que en ning√ļn momento ultraj√≥ a la menor, agregando que estaba “seguro” de que no tuvo “relaciones sexuales con ella y que no se explica el resultado de los ex√°menes”.

Justamente la evidencia acumulada por los forenses no dejaba dudas respecto a que Gómez Padua había mentido, pues se comprobó que el deceso se produjo por asfixia, degollamiento y descuartizamiento y habían signos inequívocos de la violación.

Familiares tras el hallazgo | Captura | PJUD
Familiares tras el hallazgo | Captura | PJUD

“El hombre este se gan√≥ la confianza de la ni√Īa. La ni√Īa iba todos los d√≠as al quiosco, √©l le regalaba todos los d√≠as un dulce. √Čl en el fondo se hizo amigo de la ni√Īa y lleg√≥ ese d√≠a y la hizo pasar al quiosco y la pas√≥ a su casa y ah√≠ fue cuando viol√≥ y la mat√≥‚ÄĚ, contar√≠a al Poder Judicial TV m√°s tarde Visitaci√≥n Carrillo, la exabogada defensora de G√≥mez.

‚ÄúYo no encontr√© nada, nada, nada, absolutamente nada que pudiera yo decir a favor de √©l. No hab√≠an atenuantes porque no pod√≠a decir que la conducta anterior del colombiano hab√≠a sido irreprochable, no colabor√≥ con la investigaci√≥n del delito porque no reconoci√≥ la violaci√≥n‚ÄĚ, a√Īadi√≥.

Esto √ļltimo cobra relevancia, pues G√≥mez Padua hab√≠a sido condenado en Colombia por el mismo tipo de crimen, pero quebrant√≥ la libertad condicional de la que gozaba en ese pa√≠s, ingresando de forma ilegal a Chile.

comillas
‚Äú(√Čl) reconoci√≥ que hab√≠a cometido el delito y √©l me dice ‘yo dono los √≥rganos a la humanidad’, porque √©l sab√≠a que merec√≠a la pena de muerte‚ÄĚ
- Visitación Carrillo, exabogada defensora de Gómez Padua

As√≠ las cosas, finalmente, el 12 de mayo de 2000, el hombre fue condenado a morir. Y pese a que su sentencia era clara, a√ļn quedaba un largo camino judicial que a√ļn no llega a su fin.

Salvado por la campana

Un a√Īo despu√©s de la decisi√≥n de Mar√≠a Ang√©lica Mulatti, magistrada del Segundo Juzgado del Crimen de Santa Cruz, en 2001, las cosas cambiaron en Chile. Bajo el gobierno del entonces Presidente Ricardo Lagos se aboli√≥ la pena capital -vigente en nuestro pa√≠s desde 1875- y se reemplaz√≥ por presidio perpetuo.

Ello abrió la puerta para que la defensa de Gómez presentara una apelación ante la Corte de Rancagua, la que en un fallo de 771 fojas revocó la sentencia a muerte del colombiano. La determinación fue ratificada más tarde por la Segunda Sala de la Corte Suprema y terminó por salvarse del escuadrón de fusilamiento.

comillas
‚ÄúEn la sentencia se fall√≥ m√°s desde el punto de vista cristiano, que desde el punto de vista del c√≥digo penal. Se basaron en que s√≥lo Dios puede disponer la vida del ser humano‚ÄĚ
- Visitación Carrillo, exabogada defensora de Gómez Padua

Sin embargo, 20 a√Īos despu√©s, el condenado volvi√≥ a la carga. Esta vez, solicit√≥ -junto a otros tres condenados por violaci√≥n y homicidio- quedar en libertad, dado que la figura bajo la que fue condenado contempla ese beneficio al cabo de dos d√©cadas. No obstante, los magistrados que integran la Comisi√≥n de Libertad Condicional de Santiago denegaron la petici√≥n, seg√ļn se conoci√≥ esta semana.

La determinación fue celebrada por la Fundación Amparo y Justicia, organización que representó legalmente a la familia de la víctima.

Captura | PJUD
Captura | PJUD

“Esta noticia entrega tranquilidad a la familia de la v√≠ctima y a toda la sociedad, puesto que se trataba de un sujeto con trastornos de personalidad grave e irreversible y que no estaba corregido ni rehabilitado‚ÄĚ, sostuvo Ram√≥n Su√°rez, presidente del organismo.

En esa l√≠nea, el abogado record√≥ el informe psicol√≥gico que le practic√≥ el CAVAS (Centro de Asistencia a V√≠ctimas de Atentados Sexuales) de la Polic√≠a de Investigaciones en 1999, cuyos resultados concluyeron que “el condenado posee un perfil psicol√≥gico con grave deterioro en las relaciones vinculares y afectivas” y “con explosiones de agresividad de tipo sexual-s√°dico”, adem√°s de “desprecio y devaluaci√≥n de la figura femenina, refractario a la psicoterapia y rehabilitaci√≥n”.

En buenas cuentas, “constituye un peligro para la seguridad de la sociedad‚ÄĚ, cerr√≥ Su√°rez.

Tendencias Ahora