Nacional
Jueves 22 marzo de 2018 | Publicado a las 15:33 · Actualizado a las 15:54
Ricardo Rincón acude al Servel y termina oficialmente con su militancia en la DC
Publicado por: Jonathan Flores La información es de: Nicole Martínez
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El exdiputado de la Democracia Cristiana, Ricardo Rincón, llegó hasta el Servel al mediodía de este jueves para oficializar la renuncia a su extensa militancia en la falange.

Lo anterior, luego de un sinn√ļmero de roces que tuvo con la directiva que encabez√≥ Carolina Goic, con quien se enfrent√≥ durante el transcurso de la campa√Īa presidencial de 2017.

Asimismo, tambi√©n la decisi√≥n est√° relacionada a los cuestionamientos que recibi√≥ internamente por el caso de violencia intrafamiliar en el que se vio implicado en 2001 y que reflot√≥ durante el segundo semestre del a√Īo pasado previo a la configuraci√≥n de las listas parlamentarias de la DC, de la cual fue removido por decisi√≥n de Goic pese al apoyo que hab√≠a recibido por la instancia partidaria a cargo de esa definici√≥n.

En concreto, el documento presentado al Servel -y que lleva su firma- sostiene que “en el ejercicio del derecho que me confiere el inciso segundo del art√≠culo de la Ley 18.603, vengo a renunciar al partido pol√≠tico al cual me encuentro en sus registros”.

Con todo, tambi√©n envi√≥ una carta a su partido para anunciar su salida, donde recalc√≥ que la DC perdi√≥ “su car√°cter democr√°tico y su vocaci√≥n cristiana que dicen definirle” y que su expartido “hoy cada vez interpreta menos a los m√°s postergados de mi pa√≠s, cada vez lucha menos por los m√°s desamparados y cada vez est√° m√°s lejos de su compromiso con la erradicaci√≥n de las injusticias m√°s profundas que embargan a Chile y su gente”.

Revisa la carta de renuncia completa a continuación:

Renuncia militancia del PDC

Hoy 22 de marzo del 2018, al cumplir 52 a√Īos de edad, luego de un profundo tiempo de an√°lisis y de reflexi√≥n, y habiendo entregado una vida al PDC desde la √©poca universitaria, tiempos en que luchamos pac√≠ficamente contra la dictadura m√°s cruenta que recuerda nuestra historia, vengo en renunciar al partido en que he militado toda mi vida por haber √©l perdido su car√°cter democr√°tico y su vocaci√≥n cristiana que dicen definirle.

El PDC de hoy cada vez interpreta menos a los más postergados de mi país, cada vez lucha menos por los más desamparados y cada vez está más lejos de su compromiso con la erradicación de las injusticias más profundas que embargan a Chile y su gente.

La infancia de nuestro pa√≠s, vulnerada una u otra vez, encerrada en hogares siniestros donde los ni√Īos mientras m√°s peque√Īos m√°s se esconden y cobijan en sus camas, rogando entre sollozos a Dios o sus padres que extra√Īan que los saquen de ese tormento, escasamente le interesan a la conducci√≥n y dirigencia del PDC, salvo para declaraciones rimbombantes y frases comunes para una cu√Īa de televisi√≥n. Madres que pierden sus hijos por pobreza y que son separadas definitivamente de ellos bajo falsas inhabilidades parentales que no pueden cuestionar, pues no tienen ni los medios ni los conocimientos para ello, no est√°n ni estar√°n lamentablemente en las prioridades ni en los intereses de mi partido, de mi expartido desde hoy.

Las pensiones de miseria de cientos de miles de nuestros jubilados, que les condenan a una vida de indignidad y pobreza no le quitan el sue√Īo ni le remecen el alma a los dirigentes de mi partido y quienes dicen ser sus principales l√≠deres, salvo honrosas y escas√≠simas excepciones. El modelo previsional privado consolidado con la venia de mi partido y buena parte de las 2 coaliciones que en casi 30 a√Īos integramos, no ha sido cuestionado verdaderamente ni han existido respecto de √©l intenciones de modificaci√≥n profunda para resguardar los intereses de digna vejez para nuestra gente. Fusiones falsas, comisiones fantasmas, tablas de mortalidad adulteradas, tasas de inter√©s de re c√°lculo de pensiones impropias, para√≠sos fiscales de rentabilidad negativa para los ahorros previsionales de los chilenos, con la venia o justificaci√≥n de nuestras autoridades, son algunos de los ejemplos de lo anterior.

Con todo, no puedo, no agradecer y reconocer a los miles de militantes sencillos y humildes y que son, sin lugar a duda, la mayor√≠a en un partido que no les escucha ni acoge como debieran y se merecen, pues ellos si me apoyaron, me acogieron, me acompa√Īaron y yo les debo, junto a mis padres que me formaron en las ideas del humanismo cristiano, buena parte de lo que soy y de lo que hemos logrado en el servicio p√ļblico, m√°s ligado por cantidad de a√Īos a la acci√≥n social misma que a los cargos y puestos de elecci√≥n popular. Un especial reconocimiento a los concejales, cores, alcaldes y dirigentes de mi expartido de la regi√≥n de O’Higgins, con quienes caminamos y sufrimos juntos los desaciertos de una instituci√≥n que parece lamentablemente perdida en un mundo que no sabe interpretar.

Gracias a un trabajo serio y abnegado junto a todos ellos conquistamos las m√°s altas mayor√≠a que alguien ha podido alcanzar en O’Higgins, construimos verdadera comunidad y fuimos determinantes para alcanzar los qu√≥rum que el pa√≠s requer√≠a para reformas pol√≠ticas fundamentales para dar mayor representaci√≥n a Chile y los chilenos, incluidas las cuotas de mujeres que posibilitan mayores oportunidades para ellas en una sociedad que a√ļn no las reconoce plenamente.

Concretamos 17 leyes de nuestra autor√≠a para Chile, donde el recuerdo de mis queridos bomberos y de su hoy vigente fuero laboral destaca entre mis recuerdos con fuerza y alegr√≠a. Fiscalizamos sin renunciar jam√°s a nuestras facultades, principios y convicciones, a√ļn se tratara de nuestro propio gobierno, cuesti√≥n que a muchos incomod√≥ y seguir√° incomodando. Pero, por sobre todo, no estuve ni estar√© jam√°s dispuesto a acuerdos espurios o transacciones mundanas carentes de sentido y alejadas de los objetivos de bien com√ļn y justicia social que deben inspirar la acci√≥n pol√≠tica m√°s profunda.

Seguir√© trabajando en O’Higgins junto a nuestra gente y seguir√© so√Īando, como lo hac√≠amos en las √©pocas universitarias, que un Chile m√°s justo y mejor es posible.

No nos vamos de la pol√≠tica, pues a eso un pol√≠tico no renuncia jam√°s. Simplemente dejamos la militancia de un partido que no es capaz de luchar por la √©tica de la verdad, esa que se escribe con may√ļscula y que no se usa para intereses personales ni dividendos electorales.

Dejo de ser militante, pues no he sido escuchado y no hay nada peor que un sordo que no quiere oír o un ciego que no quiere ver, pues cuando hoy hay una crisis de fraternidad reconocida por todos, algunos seguimos siendo perseguidos por nuestras ideas o posiciones mientras otros irrespetan acuerdos e instituciones.

Pude haber tomado esta decisi√≥n hace m√°s de un a√Īo, cuando ella me reportaba beneficios personales y dividendos electorales, pero cre√≠ erradamente que la institucionalidad y la verdad ser√≠an m√°s fuertes que los intereses peque√Īos de un capricho presidencial sin ninguna viabilidad y los √°nimos de revancha de quienes no cuentan con el cari√Īo y apoyo en urnas de la ciudadan√≠a.

Desde hoy que cumplo 52 a√Īos soy con orgullo s√≥lo un exmilitante que recuerda con cari√Īo a los que deja, abogado, exlegislador, nieto de panaderos e inmigrantes e hijo de abogado y profesora, padre de dos hermosos hijos que me ha dado mi esposa y amante de la regi√≥n de O’Higgins y de su gente.

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