El sábado 1 de agosto comenzó a regir la autenticación reforzada para transferencias y otros procesos bancarios digitales, dejando atrás a la tradicional tarjeta de coordenadas como mecanismo para validar determinadas operaciones bancarias.
Mediante la norma N° 538, la Comisión para el Mercado Financiero exigió combinar al menos 2 factores independientes para comprobar la identidad del cliente: algo que conoce, como una contraseña; algo que posee, como su teléfono; o un elemento inherente, como su huella o rostro.
Y en ese sentido, pidió “eliminar el uso de mecanismos que incorporen conjuntos de datos impresos, utilizados para la autenticación”, como lo son las tarjetas de coordenadas.
Ahora, los clientes deberán usar otros mecanismos para autorizar sus operaciones bancarias como:
• Aplicaciones bancarias.
• Claves dinámicas.
• Sistemas de verificación en dos pasos.
Polémica con los adultos mayores
Recordemos que, tras el anuncio, miles de consumidores que utilizan este método reaccionaron sorprendidos, y debido a las consecuencias que podría traer su eliminación, la Comisión para el Mercado Financiero decidió aplazar la medida un año más (1 de agosto de 2026).
Sin embargo, con el correr de los meses las críticas continuaron, sobre todo las de los expertos que advirtieron que la iniciativa podría perjudicar a algunos usuarios (adultos mayores y clientes con dificultades para utilizar teléfonos inteligentes o aplicaciones bancarias), ya que se traduciría para ellos en una exclusión del sistema financiero.
El presidente de Conadecus (Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile), Hernán Calderón, apuntó a una posible exclusión del sistema financiero para los que no sean nativos digitales, asegurando que quienes no tengan dominio de los dispositivos móviles, posiblemente serán los más complicados.
¿Quiénes podrán usar la tarjeta de coordenadas?
Bajo la nueva normativa de Autenticación Reforzada de Clientes (ARC), los bancos están obligados a usar métodos más seguros (como reconocimiento facial o huella digital). No obstante, el regulador permitirá que las entidades financieras mantengan la tarjeta de coordenadas para:
• Adultos mayores.
• Personas con menor acceso a tecnología.
• Usuarios que no manejan aplicaciones móviles.
Cabe señalar que la decisión final quedará en manos de cada banco, que deberá definir qué clientes cumplen con esos criterios.