Vida
La carta viral de un hombre a la madre de sus hijos que identifica a muchas mujeres
Publicado por: Denisse Charpentier
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Muchas personas creen que las madres que se quedan en casa tienen mucho tiempo libre, llevan una vida fácil y son muy cómodas.

Lo cierto, es que tanto las que tienen un trabajo fuera de casa como las que se dedican a cuidar a su hijos a tiempo completo, tienen una jornada agotadora y se enfrentan a las críticas constantes de quienes son incapaces de ponerse por un momento en su lugar.

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Quiz√°s es por esto mismo, que muchas mujeres -y algunos hombres- est√°n compartiendo sin parar una sentida carta en las redes sociales, cuyo verdadero origen se desconoce.

La misiva, que ha sido compartida más de 117 mil veces en Facebook en sólo 6 días- supuestamente fue escrita por un marido que menospreció la labor de su mujer, hasta que tuvo la oportunidad de estar en sus zapatos.

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Mi amor:

Hace dos d√≠as tuvimos una fuerte discusi√≥n. Yo hab√≠a llegado cansado de los problemas del trabajo. Eran las 8:00 de la noche y lo √ļnico que quer√≠a era sentarme en el sill√≥n a ver el partido.

Al verte te encontr√© agotada y de malas. Los ni√Īos estaban peleando y el beb√© lloraba mientras t√ļ lo tratabas de dormir.

Yo sólo subí el volumen de la tele.

‚Äď“No estar√≠a mal que me ayudar√°s un poco y que te involucrar√°s m√°s en la crianza de tus hijos” ‚Äďme dijiste con cara de puchero mientras bajabas el volumen de la tele.

Yo enojado te contest√© que ‚Äúyo me pasaba todo el d√≠a trabajando para que t√ļ pudieras quedarte a jugar en casa a las mu√Īecas‚ÄĚ.

La discusi√≥n se hizo larga. T√ļ llorabas de coraje y de cansancio. Yo dije cosas crueles. Me gritaste que ya no pod√≠as m√°s. Te fuiste de la casa llorando y me dejaste solo con los ni√Īos.

Yo tuve que darles de cenar a los ni√Īos y alistarlos para dormir. Al d√≠a siguiente no hab√≠as regresado, tuve que pedir el d√≠a libre a mi jefe y quedarme a cuidar a los ni√Īos.

Viví los berrinches y los llantos.

Viv√≠ el estar corriendo sin parar y no tener un momento ni para ba√Īarse.

Viv√≠ el tener que preparar la leche, vestir a un ni√Īo y limpiar la cocina al mismo tiempo

Viv√≠ el estar encerrado todo el d√≠a sin hablar con nadie mayor de diez a√Īos

Viv√≠ el no poder comer tranquilo, sentado en una mesa y a mi tiempo por estar persiguiendo a un ni√Īo.

Viví el estar tan agotado física y mentalmente que sólo deseaba dormir por 20 horas seguidas pero tener que despertarme a las tres horas de haberme dormido porque el bebé estaba llorando.

Viví dos días y dos noches en tus zapatos y te puedo decir que ahora lo entiendo.

Entiendo tu cansancio.

Entiendo que ser mam√° es una renuncia constante.

Entiendo que es más agotador que 10 horas entre tiburones empresariales y decisiones económicas.

Entiendo la tristeza de que renunciaste a tu profesión y a tu libertad económica por no perderte el estar presente en la crianza de tus hijos.

Entiendo la incertidumbre que sientes de que tu economía ya no depende de ti, sino de tu pareja.

Entiendo los sacrificios de no tener tiempo de salir con tus amigos, hacer ejercicio o dormir toda la noche completa.

Entiendo lo dif√≠cil que puede llegar a ser sentirse encerrado cuidando ni√Īos y sintiendo que te pierdes de lo que ocurre afuera.

Hasta entiendo el enojo de que mi mamá critique tu forma de educar a nuestros hijos porque nadie va a saber qué es lo mejor para sus hijos que su propia madre.

Entiendo que al ser mam√° llevas la carga m√°s pesada de la sociedad. La que nadie reconoce, ni valora, ni remunera.

Te escribo esta carta no s√≥lo para que regreses por que te extra√Īo, sino porque no quiero que pase otro d√≠a m√°s sin que te diga antes de acabar el d√≠a:

‚ÄúEres muy valiente, lo est√°s haciendo muy bien y te admiro‚ÄĚ

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