Con frecuencia escuchamos temor por la habitabilidad de nuestro planeta Tierra. Nos preocupa que sea el propio ser humano (SH) quien deteriore el medio ambiente y nuestros recursos naturales, hasta hacer difícil y, tal vez, imposible la vida futura.

La temperatura media mundial tiene la capacidad de medir los efectos que el SH provoca sobre la Tierra, a partir del desperdicio de alimentos, materiales de desecho, emanación de CO2, utilización de energía inapropiada y otros factores asociados al consumo y, en especial, al consumo irracional.

La Tierra ha subido la temperatura promedio, desde el año 1880 hasta la actualidad, en 1 grado Celsius, lo que podría aparecer como un cambio muy pequeño, si no se consideran dos elementos fundamentales: tal incremento casi no tiene retroceso y no lo puede materializar el SH, además, todo lo que se está obteniendo es un aumento de la temperatura media en vez de una reducción.

La comunidad científica lleva años advirtiendo que el modelo de desarrollo económico actual no es viable para mantener la temperatura del planeta por debajo de los 1,5 grados, como sugiere el último informe del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), con el fin de evitar el deshielo de los polos, la acidificación de los océanos, la pérdida de biodiversidad y el advenimiento de fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes y potentes.

Algunos de estos problemas los estamos viviendo en el mundo día a día y Chile no es una excepción.

El deshielo en la Antártica, similar al deshielo en el Ártico, es muy significativo. También lo es la falta de lluvia en la Zona Central del país y la subida del nivel del mar que no tiene precedentes conocidos y pone en peligro el diseño actual de nuestros puertos.

Agencia France-Presse
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UNA ALTERNATIVA DEMASIADO LEJOS

Recientemente, se ha descubierto una “supertierra” (código K2-18b), que contiene vapor de agua en su atmósfera. Ese exoplaneta supera 8 veces la masa de la Tierra. Los modelos actuales predicen una temperatura efectiva de -100 a 116 grados Fahrenheit y podría incluso tener una temperatura de equilibrio comparable a la de nuestro propio planeta. Como explica el astrónomo del University College de Londres Ángelo Tsiaris, “Es el único planeta detectado, en este momento, que estando fuera del sistema solar, podría tener la temperatura correcta para el ser humano. No obstante, no nos hagamos ilusiones, el ser humano no se establecerá allí, porque está a 111 años luz de la Tierra. Este es nuestro único hogar y tenemos que cuidarlo.

No es “un cuento chino”

Los ejemplos pueden ser muchos, aunque carecemos de la capacidad de aceptarlos como verdades.

En la Conferencia de París sobre el Clima (COP21), de diciembre de 2015, 195 países firmaron el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima, con el objetivo, a largo plazo, de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales. La COP21 también manifestó que limitar el aumento total a 1,5 °C, reduciría considerablemente los riesgos y el impacto del cambio climático.

No obstante, los acuerdos internacionales no tienen el cumplimiento correspondiente a nivel de las personas y, en el caso de los países más contaminantes, por su nivel de desarrollo y tamaño. El caso de los EE.UU. es notable; el presidente Trump dijo durante su campaña electoral que el calentamiento global “es un cuento chino” y cumplió su promesa de salir del acuerdo de Paris.

Es bueno tener presente que nuestro planeta Tierra presenta condiciones muy exclusivas para que lo habite el ser humano. Se calcula que un planeta similar en clima, humedad calor, vegetación y otros aspectos, sólo se encontraría demasiados años luz. Esto parece obvio pero dice mucho sobre la necesidad que tenemos de proteger la tierra para nosotros y las generaciones futuras.

Columna de Eduardo Moyano
Ingeniero civil, Universidad de Chile