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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, fue dada de alta de la unidad de cuidados coronarios del hospital Pars de Teherán, tras 18 días de hospitalización, y continuará su recuperación en casa bajo supervisión médica ambulatoria. Deberá seguir un estricto seguimiento médico, recibir terapia especializada y evitar el estrés. Su hija advierte que volver a prisión sería "una sentencia de muerte" y pide la retirada de los cargos contra su madre, denunciando la persecución judicial.

La activista iraní premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, fue dada de alta de la unidad de cuidados coronarios (CCU) del hospital Pars de Teherán y fue trasladada a su domicilio, donde continuará su recuperación bajo seguimiento médico ambulatorio, según informó este lunes la Fundación que lleva su nombre.

Durante las próximas semanas deberá realizar un seguimiento de sus complicaciones de salud con su equipo médico mediante visitas al hospital y sesiones diarias de fisioterapia ambulatoria, señaló la Fundación Narges Mohammadi en un comunicado publicado en su página web y en sus redes sociales.

Según sus médicos, entre ellos cardiólogos y neurólogos, es “absolutamente vital” que permanezca bajo estrecha observación médica y reciba atención terapéutica especializada fuera de la prisión en la que estuvo encarcelada por varias condenas por cargos relacionados con “propaganda contra el Estado” y “conspiración contra la seguridad nacional”.

La activista por los derechos humanos, que permaneció hospitalizada 18 días, “necesita reposo y cuidados específicos en un entorno tranquilo, completamente libre de factores estresantes externos, durante un mínimo de ocho meses antes de que se pueda observar una posible mejoría en sus síntomas”, según la Fundación Narges, con sede en París.

En este sentido, la Fundación advirtió que su eventual retorno a un entorno penitenciario supondría un grave riesgo para la vida de la premio Nobel, nacida en 1972.

“Mientras mi madre ha sido dada de alta de la CCU del hospital Pars de Teherán, su recuperación requiere una supervisión médica estricta fuera de la prisión. Devolverla a detención sería una sentencia de muerte”, declaró en el comunicado su hija, Kiana Rahmani, copresidenta de la fundación.

Piden que le retiren los cargos

Rahmani pidió además la retirada de todos los cargos contra su madre y el fin de lo que calificó como persecución judicial.

“Debemos garantizar su libertad, que se retiren definitivamente todos los cargos infundados en su contra y que cese la persecución. El activismo en derechos humanos no es un delito, y ningún defensor debería ser encarcelado por ello”, argumentó Rahmani.

Según la Fundación, Mohammadi fue inicialmente ingresada en la unidad de cuidados coronarios del hospital Mousavi de Zanján entre el 1 y el 10 de mayo, tras 150 días desde su arresto en Mashhad, en el noreste de Irán, después de una suspensión temporal de su condena. Posteriormente, fue trasladada en ambulancia al hospital Pars de Teherán, donde permaneció hasta su alta, dada la víspera.

El 13 de mayo fue sometida a una angiografía y a diversas pruebas diagnósticas para evaluar su estado cardiovascular, así como a estudios por trastornos severos de presión arterial.

Su equipo médico sostiene que su estado de salud está directamente relacionado con una prolongada exposición a estrés psicológico intenso, ansiedad crónica y condiciones ambientales adversas.

Por esa razón, los facultativos advierten de que cualquier nuevo factor de estrés podría agravar de forma significativa su estado clínico.

Llamado a la comunidad internacional

Finalmente, la Fundación Narges Mohammadi instó a la comunidad internacional a mantener su “inquebrantable” solidaridad con la activista, al tiempo que exigió la suspensión “inmediata y permanente” de todas las condenas de prisión y el sobreseimiento “incondicional” de todos los cargos en su contra.

Además, demandó la liberación de todos los presos políticos, con especial urgencia para las mujeres y madres que permanecen encarceladas. “La libertad y la atención médica son derechos fundamentales, no concesiones”, concluyó.