El Parlamento israelí, Knéset, aprobó hoy el presupuesto anual, el primero que sale adelante en tres años de bloqueo político, lo que asegura la estabilidad del Gobierno de coalición y evita unas nuevas elecciones.

Los diputados tenían hasta el 14 de noviembre para sacar adelante las cuentas del Estado que de no haberse aprobado hubieran llevado a la disolución automática de la Cámara y a los quintos comicios en tres años.

En una votación de madrugada, el Parlamento de Israel aprobó el jueves el presupuesto para 2021, el primero en tres años, aunque la heteróclita coalición de gobierno todavía debe conseguir el visto bueno para sus cuentas de 2022.

“Un día de celebración para el Estado de Israel”, tuiteó tras la votación el primer ministro Naftali Bennett, que encabezó una dispar alianza de ocho partidos para derrocar al longevo Benjamin Netanyahu en junio.

“Después de años de caos, hemos formado un gobierno, hemos controlado la (variante del coronavirus) delta y ahora, gracias a Dios, hemos aprobado un presupuesto para Israel”, añadió Bennett.

Su elección en junio terminó con una parálisis política iniciada en diciembre de 2018 en Israel, con cuatro elecciones anticipadas en ese periodo durante el que no se pudo aprobar ningún presupuesto.

Había mucho en juego para el líder de la derecha nacionalista, cuya coalición con centristas, izquierdistas, islamistas, entre otros, dispone de 61 de los 120 escaños del Parlamento.

Si no conseguían aprobar un presupuesto antes del 14 de noviembre, el Parlamento se hubiera disuelto automáticamente y el país se habría visto forzado a sus quintas elecciones.

Pero, tras una serie de votaciones extendidas a lo largo de la tarde y la noche, el Parlamento aprobó el presupuesto de 2021 a las cinco de la madrugada (medianoche chilena).

Sin embargo, la partida todavía no ha terminado y este jueves los diputados deben reanudar los debates sobre el presupuesto de 2022, que podría votarse el viernes o incluso el domingo.

Respaldo de un partido árabe

“Todavía tenemos una larga jornada por delante”, escribió en Twitter el ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, dirigente del partido centrista Yesh Atid.

Junto a Bennett, Lapid se considera el principal artífice de la histórica alianza entre ocho partidos que en junio de 2021 destronó a Netanyahu del poder y terminó con tres años de inestabilidad en el país.

Además de derechistas, centristas e izquierdistas, el gobierno cuenta con el respaldo por primera vez en la historia de un partido árabe, la formación Raam dirigida por Mansour Abbas, que fue clave para alcanzar los 61 votos necesarios para aprobar el presupuesto.

Los analistas atribuyen este apoyo a las cuentas al plan aprobado recientemente por el gobierno para ayudar con más de 9.000 millones de dólares a la minoría árabe israelí, que representa un 20% de la población.

Los medios israelíes informaron de intentos de la oposición, encabezada por el partido de derecha Likud de Netanyahu, de convencer a un diputado del gobierno para votar contra el presupuesto.

Y el martes por la tarde, cientos de manifestantes de derecha protestaron en el centro de Tel Aviv para denunciar un presupuesto “corrupto”.

Pero ni la presión popular ni las maniobras de la oposición hicieron descarrilar el presupuesto.

Estas cuentas prevén un gasto 609.000 séqueles (194.000 millones de dólares) para 2021. Para 2022, el presupuesto es de 573.000 séqueles (183.000 millones de dólares).