Internacional
Lunes 10 junio de 2019 | Publicado a las 19:26 · Actualizado a las 12:30
"Las esposas pueden ser golpeadas siempre y cuando ning√ļn hueso resulte roto por la golpiza"
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Cuesta asimilar con el paso de los días, que hayan retrocesos en la lucha por erradicar la violencia de género. Lo anterior, porque el mundo nos sigue mostrando casos a diario, por los que vale la pena insistir en un cambio radical.

Hablando de radicalismo, la frase que desató la polémica llegó procedente desde Egipto.

El gran im√°n de Al Azhar, Ahmed el Tayeb, es el m√°ximo representante del islam sun√≠ y sobre su cargo, ahora pesa la frase que seg√ļn sus cr√≠ticos (con toda certeza) ha dado luz verde a la violencia que se ejerce entre cuatro paredes en los hogares egipcios.

“Las esposas pueden ser golpeadas siempre y cuando ning√ļn hueso resulte roto como consecuencia de la golpiza”. Con la aseveraci√≥n, vino todo un peregrinaje de quejas desde un pa√≠s que a pesar de ser de los m√°s opresores contra la mujer, transport√≥ el descontento fuera de sus fronteras.

Los dichos polémicos del líder suní, fueron realizados en un canal de televisión local. Quedó claro que no se trató de una ligereza.

“El remedio que el Cor√°n ofreci√≥ es golpear de un modo simb√≥lico con el prop√≥sito de reformar, pero sin causar da√Īo, perjuicio o dolor. Los textos y las disposiciones de la legislaci√≥n isl√°mica son v√°lidos en todo momento y lugar”, dijo el hombre, sin ning√ļn reparo.

El Mundo
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En la cara, no

El fundamento, o fundamentalismo del imán el Tayeb quedó justificado bajo la premisa que su religión le entrega y se siente digno de compartir por sobre todo concepto de derechos humanos o de género.

“Los hombres est√°n al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Al√° ha dado a unos sobre otros. (…) Las habr√° que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Al√° manda guardar”, asegur√≥ en televisi√≥n.

Para este religioso suní, que compartió su propia ley desde El Cairo, toda desobediencia femenina a su pareja, debe ser castigada.

… “aquellas cuya rebeld√≠a tem√°is, amonestadlas, no os acost√©is con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busqu√©is ning√ļn medio contra ellas”, dijo.

Sin embargo, este l√≠der extremista apela a que los agresores sean “concientes” a la hora de aplicar sus castigos.

“No debe romperle un hueso, ni provocarle da√Īos en un √≥rgano o miembro de su cuerpo ni pegarle con la mano en la cara ni dejarle heridas ni causarle perjuicio psicol√≥gico”.

Afirm√≥ que se debe golpear a la mujer de manera “simb√≥lica” con el Swak. Se trata de un palo de madera que en la antig√ľedad era usado para limpiar los dientes.

El congreso egipcio fue el primero en acu√Īar las declaraciones del sun√≠. “La opini√≥n del jeque permitiendo al hombre golpear a su esposa es su principal ideolog√≠a y su discurso est√° grabado en v√≠deo y audio”, se√Īal√≥ el parlamentario Mohamed Abu Hamed.

Resulta que el Tayeb administra colegios a lo largo de la ciudad y la cr√≠tica se centra en el tipo de educaci√≥n que difunde en los ni√Īos, hombres que podr√≠an convertirse en futuros golpeadores.

El hombre, seg√ļn relatan medios europeos, entre estos El Mundo, intent√≥ aplacar la cr√≠tica en su contra, enviando un comunicado asegurando que “el maltratado a la mujer se ha convertido en una de las causas del da√Īo psicol√≥gico que se refleja negativamente en la familia”.

No obstante sus palabras se convirtieron en el tema del día en Egipto. Los medios de comunicación se mostraron abiertos a cuestionar sus dichos, revelando que por muy marcado el extremismo, el pensamiento de hoy apunta a cambiar la violencia de género en cualquier lugar del mundo.

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