Internacional
Miércoles 16 mayo de 2018 | Publicado a las 11:41
Una joven afgana se viste de varón para ser el "hijo" que sus padres nunca tuvieron
Publicado por: César Vega Martínez La información es de: Agence France-Presse
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Sitara Wafadar anhela tener una larga melena, como otras j√≥venes. Pero la adolescente afgana lleva m√°s de 10 a√Īos vestida de chico, forzada por sus padres a ser el “hijo” que nunca tuvieron.

Con cinco hermanas y ning√ļn hermano, Sitara sigue la costumbre de cambio de g√©nero conocida como “bacha poshi”, que en dari hace referencia a una ni√Īa “vestida como un chico”, lo que le permite realizar con seguridad los deberes de un hijo en este pa√≠s patriarcal.

La chica de 18 a√Īos, que vive con su familia en la pobreza, en una casa de adobe en un pueblo de Nangarharen, la provincia oriental de Afganist√°n, ha fingido ser un chico la mayor parte de su vida.

Cada ma√Īana se pone una camiseta ancha, pantalones y chancletas que tradicionalmente llevan los afganos. A veces cubre su corto pelo casta√Īo con una bufanda y hace m√°s grave su voz para esconder su verdadero g√©nero.

Agence France Presse
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“Nunca pienso que soy una chica”, dice Sitara a la AFP en la f√°brica de ladrillos donde ella y su padre, ya anciano, trabajan seis d√≠as a la semana como trabajadores en condici√≥n de servidumbre para pagar el dinero que pidieron prestado al propietario y alimentar a la familia.

“Mi padre siempre dice ‘Sitara es como mi hijo mayor’. A veces… Voy a funerales como su hijo mayor”, algo que nunca tendr√≠a permitido hacer como mujer.

El ‘bacha poshi’ tiene una larga historia en la sociedad afgana, profundamente conservadora, donde los chicos se valoran m√°s que las chicas y las mujeres son a menudo confinadas al hogar.

Normalmente son las familias sin herederos varones las que hacen a la hija vestirse como un varón para que pueda cumplir con los deberes de un hijo sin ser acosada, o algo peor.

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Pero algunas chicas eligen hacerse pasar como chicos para disfrutar de la libertad que los varones dan por sentada en un país que trata a las mujeres como ciudadanas de segunda clase.

Mientras la mayor√≠a de ‘bacha poshi’, como se les conoce, dejan de vestirse como un chico tras alcanzar la pubertad, Sitara dice que sigue llevando ropa masculina, “para protegerme a mi misma” en el horno de ladrillos, explic√≥.

“Cuando voy al trabajo la mayor√≠a no se da cuenta de que soy una chica”, dice Sitara.

“Si se dieran cuenta de que una chica de 18 a√Īos est√° trabajando desde la ma√Īana hasta la noche en una f√°brica de ladrillos entonces tendr√≠a muchos problemas. Incluso podr√≠a ser secuestrada”.

Sin elección

Sitara empez√≥ a trabajar en la f√°brica cuando ten√≠a ocho a√Īos, siguiendo los pasos de sus cuatro hermanas mayores, que tambi√©n fabrican ladrillos en lugar de ir a la escuela, hasta que se casen y se queden en casa.

Hace 500 ladrillos al día por 160 afganis (unos 2 dólares).

Desde las 7:00 am a las 5:00 pm se agacha en el suelo preparando barro y arcilla para mezclarlos y formar moldes de ladrillos bajo el sol abrasador que ha oscurecido su piel.

“No me averg√ľenzo de lo que estoy haciendo pero la gente de mi edad me dice ‘has llegado a la pubertad y ahora no tienes que trabajar en la f√°brica de ladrillos"”, dice Sitara.

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El padre de Sitara, Noor, dice que “Al√° todopoderoso” no le dio un hijo, dej√°ndole sin otra opci√≥n que obligar a su hija a vestir como un chico y trabajar.

La familia explica que debe 25.000 afganis al propietario de la fábrica y familiares a los que han pedido dinero para sufragar los gastos médicos de la diabetes de la madre de Sitara.

“Si tuviera un hijo no habr√≠a enfrentado todos estos problemas y la vida de mi hija ser√≠a tranquila y pr√≥spera”, dice Noor a la AFP.

“Toda la responsabilidad est√° en mis hombros y los de Sitara, tenemos que proveer a la familia y devolver los pr√©stamos.”

“Ojal√° tuviera un hermano”

El ‘bacha poshi’ suele aplicarse en “zonas particularmente conservadoras” de Afganist√°n, dice a AFP el profesor de sociolog√≠a de la Universidad de Kabul Baryalai Fetrat.

Pero despu√©s de a√Īos de vestirse como un var√≥n, las ni√Īas pueden sentirse confundidas sobre su identidad de g√©nero y estatus en una sociedad controlada por los hombres.

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“Har√© el trabajo duro porque no quiero que mi hermana m√°s joven se vista como un chico y trabaje en la f√°brica”, dice Sitara.

“Si no trabajo tendremos muchas adversidades y problemas”.

Pero incluso despu√©s de muchos a√Īos actuando como un chico, Sitara todav√≠a se sorprende imaginando c√≥mo ser√≠a si tuviera un hermano y pudiera llevar el pelo largo e ir a la escuela libremente.

“Cuando me visto como un chico me gustar√≠a tener un hermano, entonces mis sue√Īos se habr√≠an cumplido”, dice.

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