Internacional
S√°bado 16 noviembre de 2019 | Publicado a las 15:11
Disturbios en París en primer aniversario de protestas de los chalecos amarillos
Por Valentina Gonz√°lez
La información es de Agence France-Presse
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Debilitado pero a√ļn vivo, el movimiento popular de los “chalecos amarillos” franceses, surgido hace exactamente un a√Īo, moviliz√≥ el s√°bado a miles de personas en el pa√≠s, sobre todo en Par√≠s.

Desde primera hora de la ma√Īana, centenares de manifestantes se congregaron en diversos puntos de la capital francesa. En algunas zonas, grupos violentos que se infiltran en las protestas, se enfrentaron a las fuerzas del orden, lanzaron adoquines, incendiaron contenedores de basuras y volcaron veh√≠culos, comprobaron periodistas de la AFP.

La polic√≠a antidisturbios respondi√≥ con gases lacrim√≥genos y ca√Īones de agua para dispersar a la multitud, que se refugi√≥ en caf√©s y tiendas cercanas. Al menos 60 personas fueron detenidas, indic√≥ el jefe de la polic√≠a de la capital, Didier Lallement.

“¬°No vamos a retroceder! ¬°Seguimos aqu√≠, aunque Macron no quiera, seguimos aqu√≠!”, coreaban los presentes, en tono desafiante, en Place d’Italie, plaza al sur de la ciudad.

“Seguimos movilizados porque queremos un futuro mejor para nosotros y nuestros hijos, la situaci√≥n en Francia est√° cada vez peor”, dijo a la AFP R√©mi, un funcionario p√ļblico de 39 a√Īos, que prefiri√≥ no dar su apellido.

“Yo gano un poco m√°s del salario m√≠nimo y tengo dos hijos. El dinero no nos alcanza hasta fines de mes”, agreg√≥ este hombre que hizo el viaje desde Borgo√Īa, a 250 km de Par√≠s, para el primer aniversario de las protestas.

El 17 de noviembre de 2018 más de 300.000 personas, la mayoría vestidos con el chaleco amarillo fluorescente que cargan los conductores en los vehículos para usarlo en caso de accidente, salieron a las calles de Francia para protestar por un impuesto sobre el combustible.

En muy poco tiempo, este movimiento sin líderes ni estructura, que se organizó gracias a Facebook, puso en jaque al gobierno del presidente francés Emmanuel Macron, destapando el profundo descontento en las clases más modestas por la pérdida de poder adquisitivo, la subida de los impuestos y las desigualdades sociales.

“No pensamos parar”

En el primer aniversario del movimiento, los “chalecos amarillos” quieren darle un nuevo impulso porque para muchos, las causas que condujeron al estallido de las protestas no han desaparecido.

“Llevamos un a√Īo en las calles y no pensamos parar. Estamos dispuestos a seguir manifestando hasta que Macron nos escuche”, dec√≠a Sylvestre, un “chaleco amarillo” de unos 50 a√Īos.

“La gente tiene miedo debido a la represi√≥n que hubo en manifestaciones pasadas. Yo mismo prohib√≠ a mis dos hijos salir a manifestar hoy por miedo a que pierdan un ojo”, a√Īadi√≥.

En el √ļltimo a√Īo y seg√ļn un recuento de los manifestantes, 23 personas perdieron un ojo tras recibir el impacto de una bala de goma y otros cinco sufrieron la amputaci√≥n de una mano en la explosi√≥n de una bomba lacrim√≥gena.

Las autoridades francesas prohibieron las manifestaciones en los Campos El√≠seos, escenario de violentos disturbios en el apogeo de las manifestaciones hace un a√Īo.

La manifestaci√≥n de Place d’Italie, que pretend√≠a llegar al centro de Par√≠s y estaba autorizada, fue finalmente anulada por las autoridades debido a los enfrentamientos registrados.

En Par√≠s, los comerciantes protegieron desde temprano sus escaparates y mercanc√≠as por miedo a incidentes violentos. Los transportes p√ļblicos se vieron afectados por la manifestaciones y los bomberos tuvieron que intervenir en varios puntos de la capital.

En Place d’Italie, una mujer que se present√≥ simplemente como Laoiria, escrib√≠a con marcador el n√ļmero de un abogado “chaleco amarillo” en el brazo de varios compa√Īeros.

“Es por si nos detienen”, explic√≥ esta mujer de 52 a√Īos, que llevaba gafas de sol para protegerse de los gases lacrim√≥genos.

En total, se convocaron en Francia el s√°bado 270 manifestaciones. En el sureste del pa√≠s, los manifestantes distribu√≠an panfletos en las carreteras sin bloquearlas. En el norte de Francia manifestantes tomaron algunas rotondas para exigir mayor “justicia social, fiscal y clim√°tica”.

En el apogeo de la crisis, en diciembre de 2018, Macron, que hab√≠a retirado la tasa de combustible que hizo estallar la protesta, declar√≥ que entend√≠a “la c√≥lera” de las calles y se dijo dispuesto a “transformar el pa√≠s”.

“Macron, nuestro primer aniversario, es el √ļltimo para t√≠”, clamaban los manifestantes este s√°bado.

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