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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Ejército estadounidense enfrenta una grave escasez de interceptores avanzados de misiles en Europa, situación impulsada por la confrontación del presidente Donald Trump con Irán. La carencia afecta principalmente a los interceptores Patriot, vitales para contrarrestar los misiles balísticos rusos de alta velocidad. Funcionarios de defensa de EE.UU. y la OTAN han confirmado la baja disponibilidad de estos interceptores, advirtiendo que la Alianza podría quedar expuesta ante un ataque similar al de Ucrania.

El Ejército de EEUU atraviesa una escasez crítica de misiles interceptores ‘Patriot’ en Europa, impulsada en gran medida por la guerra del presidente Donald Trump con Irán, según información de la agencia AP.

Un funcionario de defensa estadounidense, en declaraciones a la agencia de noticias de ese país, dijo que la principal preocupación afecta a los interceptores de misiles Patriot, que pueden derribar los misiles balísticos de alta velocidad de Rusia.

EEUU y severa escasez de misiles Patriot

Por su parte, un funcionario de la OTAN, que también habló bajo condición de anonimato con AP, confirmó los bajos niveles de inventario de Patriots entre las fuerzas estadounidenses y de la alianza militar en Europa.

En caso de un ataque con misiles balísticos rusos sobre un cuartel general militar o una central eléctrica, la OTAN podría verse en una posición similar a la de la Ucrania, indicó el funcionario de defensa estadounidense.

Según el mismo funcionario citado por AP, las fuerzas desplegadas en Europa no disponen actualmente de suficientes interceptores para responder a un ataque sostenido con misiles balísticos y tendrían una capacidad “muy limitada” incluso ante un ataque aislado o frente a un proyectil ruso que se desviara accidentalmente hacia territorio de la OTAN.

La advertencia contrasta con la posición oficial del Pentágono y de la Alianza Atlántica.

El coronel Martin O’Donnell, portavoz militar de la OTAN, rechazó que las existencias hayan alcanzado niveles críticos y sostuvo que la organización mantiene capacidad suficiente tanto para defender su territorio como para continuar apoyando a Ucrania.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, también calificó este 27 de agosto de “falsas” las versiones sobre una escasez de municiones estadounidenses.

Tras la guerra iniciada contra Irán, que este viernes cumple seis meses, los misiles norteamericanos en Europa se trasladaron a Medio Oriente, donde Estados Unidos y aliados del Golfo lanzaron una cantidad significativa de interceptores para frustrar a los drones y misiles de Teherán. Algunos de esos ataques mataron e hirieron a tropas estadounidenses.

Mark Cancian, coronel retirado de los Marines y asesor del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), señaló a AP que Estados Unidos había entregado unos 600 interceptores Patriot a Ucrania durante la Administración del expresidente demócrata Joe Biden.

El consumo en la guerra con Irán habría sido considerablemente mayor. De acuerdo con estimaciones del CSIS citadas por AP, el conflicto habría consumido alrededor de 1.500 interceptores, equivalentes al 65% de un inventario estadounidense estimado en 2.330 unidades.

En ese sentido, la velocidad del consumo contrasta con la capacidad actual para reponerlos. Según Cancian, este año deberían producirse unos 600 misiles, mientras que el objetivo es elevar la producción hasta alcanzar los 2.000 anuales en 2030.

Al respecto, Ed Arnold, investigador del Royal United Services Institute (RUSI) de Londres, cree que las entregas a Ucrania habían sido relativamente planificadas y controladas. El problema, explicó a AP, fue el consumo inesperadamente rápido en Medio Oriente, que expuso las limitaciones de la cadena de producción occidental.