Durante los últimos días han comenzado a conocerse detalles del acuerdo de deportaciones entre EEUU y Liberia, país africano que aceptó recibir hasta 1.200 inmigrantes expulsados desde norteamérica.
De acuerdo a un informe de Reuters, un funcionario del gobierno de Liberia confirmó que la mayoría de llegados serán venezolanos y cubanos, además de otras nacionalidades ligadas a Latinoamérica.
Lo cierto es que el primer vuelo con 20 deportados despegó este jueves desde Estados Unidos hacia África.
“La mayoría de la gente procede de países latinoamericanos. Algunos son de Venezuela, Cuba, Colombia y otros”, confirmó el portavoz del gobierno liberiano al citado medio, Jerolinmek Piah.
Por lo pronto, desde el país africano aseguran que las personas que lleguen en los vuelos serán tratados como huéspedes, además de contar con facilidades para retornar a sus lugares de origen en el continente americano.
Aunque esto último no sería tan sencillo, debido a que sólo Brasil y Cuba mantiene embajadas actualmente en Monrovia, capital de Liberia.
“El Gobierno desea subrayar que quienes sean trasladados a Liberia no son criminales y no están siendo procesados bajo ninguna circunstancia, ni por la legislación estadounidense ni por la liberiana”, detalló el Ejecutivo en un comunicado
“Se les recibe como huéspedes de la República de Liberia, en consonancia con la larga tradición liberiana de brindar refugio a quienes buscan protección y amparo frente a persecución, guerras y otras formas de conflicto”, añadió, al definir esta decisión como un gesto “enteramente humanitario”.
Así, las autoridades afirmaron que este acuerdo “no constituye una transacción basada en un ‘quid pro quo"”, ya que “Liberia no ha exigido ni recibido ninguna compensación ni promesa de recompensa a cambio”, si bien el país sí que “recibirá apoyo para ayudar a gestionar el programa y reforzar, en términos más generales, su sistema de migración”.
Liberia se suma así a la lista de países, muchos de ellos africanos, que han llegado a acuerdos con Washington para acoger a deportados desde el retorno de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
Otros países son El Salvador, Esuatini, Camerún, Ghana, Ruanda, Uganda, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo (RDC), Guinea Ecuatorial, Sierra Leona y la República Centroafricana (RCA).
Estos pactos implican a menudo pagos millonarios por parte del Gobierno estadounidense.
Organizaciones pro derechos humanos han pedido a las naciones africanas que rechacen firmar acuerdos de expulsión con EE.UU., al alertar que los ya existentes exponen a cientos de personas a riesgos de detención arbitraria, malos tratos y devolución forzada a países donde podrían sufrir persecución o tortura.
La reanudación de vuelos de deportación desde EE.UU. a terceros países se activó después de que la Corte Suprema estadounidense autorizara en junio de 2025 al Gobierno de Trump a efectuar estas expulsiones, un triunfo para su política antimigración.