Internacional
Jueves 04 octubre de 2018 | Publicado a las 08:53 · Actualizado a las 10:41
Terremoto en Indonesia: alertan sobre ni√Īos traumatizados tras quedar separados de su familia
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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La ayuda llegaba este jueves con cuentagotas a las localidades devastadas por el se√≠smo y el tsunami en la isla indonesia de C√©lebes, donde los responsables humanitarios alertaban sobre los numerosos ni√Īos “traumatizados” tras haber quedado separados de sus familias por la tragedia.

Seg√ļn el √ļltimo balance de las autoridades, 1.411 personas murieron y m√°s de 2.500 resultaron heridas en el terremoto de magnitud 7,5, seguido por un tsunami, que golpe√≥ la isla el pasado 28 de septiembre.

En la regi√≥n de Palu, una localidad de 350.000 habitantes en la costa occidental de C√©lebes, los edificios quedaron derruidos. Las v√≠as de acceso est√°n muy da√Īadas y la ayuda va llegando con cuentagotas a una ciudad escenario de saqueos.

Polic√≠as armados vigilaban las gasolineras para mantener el orden en las largas filas de espera. Camiones que transportaban ayuda a Palu fueron saqueados, seg√ļn la prensa.

En un principio, las autoridades hicieron caso omiso de estos actos, pero al final la policía arrestó a decenas de presuntos ladrones y el ejército advirtió que abriría fuego contra todo aquel que fuera sorprendido robando

Los servicios de rescate seguían tratando de encontrar supervivientes entre los escombros pero, seis días después de la catástrofe, cada vez quedan menos esperanzas. Las autoridades estiman que más de un centenar de personas están desaparecidas.

Solos y aterrorizados

Al menos 600.000 ni√Īos se han visto afectados por el desastre, seg√ļn la ONG Save the Children, que alert√≥ sobre la situaci√≥n de los que han quedado hu√©rfanos o separados de sus familias.

Save The Children explic√≥ que muchos ni√Īos dorm√≠an en la calle en Palu y a√Īadi√≥ que era urgente identificarlos y reunirlos con sus padres.

“Es dif√≠cil imaginar una situaci√≥n m√°s espeluznante para un ni√Īo”, declar√≥ Zubedy Koteng, asesor para la protecci√≥n de la infancia de esa organizaci√≥n, presente en Palu.

“Numerosos ni√Īos est√°n conmocionados, traumatizados, solos y aterrorizados. Los j√≥venes que buscan a eventuales familiares supervivientes habr√°n visto y vivido experiencias horribles que ning√ļn ni√Īo deber√≠a ver”, agreg√≥.

Por otro lado, las autoridades trataban de responder a las necesidades de los habitantes de productos de primera necesidad, mientras que las ONG extranjeras desplegaban equipos en las zonas afectadas.

Casi 200.000 personas necesitan ayuda humanitaria urgentemente, seg√ļn la oficina de Coordinaci√≥n de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). Se calcula que 66.000 viviendas fueron destruidas.

En un primer momento, el gobierno indonesio rechazó la idea de aceptar ayuda internacional, asegurando que su ejército podía hacerse cargo de la situación. Pero, cuando se conoció la magnitud del desastre, el presidente Joko Widodo aceptó que el despliegue de organizaciones de ayuda humanitaria y el apoyo de gobierno extranjeros.

Pese a todo, sigue siendo difícil abastecer a los supervivientes, hambrientos y con sed, de esa preciada ayuda.

En los días que siguieron al tsunami, el aeropuerto de Palu solo estuvo abierto para los aviones militares. Pero, el jueves, se autorizó el tráfico limitado de aviones de línea, dando prioridad a los humanitarios.

Ayuda de la ONU

La ONU ha prometido 15 millones de dólares de sus fondos de emergencia. La Cruz Roja anunció el envío de tres navíos cargados de víveres y material, incluyendo utensilios de cocina, tiendas, bolsas para cadáveres y mosquiteras. De Singapur a Reino Unido, numerosos gobiernos extranjeros prometieron su asistencia

Ida Dewa Agung Hadisaputra, un oficial del ejército de alto rango encargado de la logística en la región, subrayó que la ayuda estaba llegando.

“La ayuda llega de diferentes fuentes, como, por ejemplo, las autoridades locales de C√©lebes y las empresas p√ļblicas”,
afirmó.

Por otro lado, se restableció la electricidad en algunos barrios de Palu, las redes telefónicas funcionaban de nuevo y algunos mercados reabrieron sus puestos.

A√ļn as√≠, para la mayor√≠a de la gente, su vida diaria ha cambiado completamente. Los habitantes esperan para conseguir el agua y el dinero que distribuyen las autoridades. En algunos lugares, hay que esperar hasta 24 horas para obtener unos litros de gasolina.

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