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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Perú planea cuadruplicar su inversión militar para 2027, destinando fondos a aviones F-16 y fragatas, mientras exministros chilenos piden no postergar recursos para sus Fuerzas Armadas y mencionan el programa de adquisiciones de Perú. El presupuesto de defensa peruano aumentará un 283%, priorizando la Fuerza Aérea, la Marina y la modernización de la Base Naval del Callao. A su vez, se observa una reducción en seguridad ciudadana, generando críticas y preocupaciones.

La propuesta de Lima eleva a S/2.548 millones las partidas para proyectos castrenses en 2027, con foco en la Fuerza Aérea y la Marina, mientras reduce los fondos para enfrentar la delincuencia urbana.

El Perú proyecta cuadruplicar en 2027 los recursos para inversión militar, con partidas destinadas, entre otras cosas, a aviones de combate F-16, fragatas y la modernización de una base naval. El aumento aparece en momentos en que seis exministros de Defensa de Chile piden no aplazar los fondos para las Fuerzas Armadas de su país y mencionan de forma expresa el programa de adquisiciones peruano como parte del escenario regional.

La señal chilena surgió a través de una carta publicada en El Mercurio y difundida por 24 Horas. Francisco Vidal, Mario Desbordes, José Goñi, Jaime Ravinet, Jorge Burgos y Alberto Espina cuestionaron la postergación de recursos contemplados en la Ley N° 21.174, orientada a financiar capacidades estratégicas militares.

Perú ha emprendido un programa de adquisiciones de real envergadura, y Argentina no se queda atrás”, escribieron los exsecretarios de Estado.

El proyecto presupuestario peruano plantea que el gasto en proyectos de inversión de Defensa pase de S/665 millones en 2026 a S/2.548 millones en 2027. La variación equivale a S/1.883 millones adicionales y a un alza de 283% en un año.

El crecimiento se concentra en tres planes: la recuperación de la capacidad aérea, el fortalecimiento de la fuerza de superficie de la Marina de Guerra y la segunda fase del Plan Maestro de la Base Naval del Callao.

El aumento de la inversión ocurre junto a un recorte en la función de Orden Público y Seguridad, que bajaría de S/15.857 millones a S/15.338 millones. Esa disminución de S/519 millones, equivalente a 3,3%, incluye menos recursos para patrullaje policial, operaciones tácticas vecinales y otros servicios vinculados al combate contra el delito urbano.

La inversión militar

El mayor desembolso previsto en el presupuesto peruano corresponde a la Fuerza Aérea. Según informó Defensa.com, el programa de recuperación de la capacidad de control aeroespacial y de precisión en operaciones militares del Grupo Aéreo N° 4 tendría asignados unos 262,2 millones de dólares. Los fondos estarían dirigidos a la adquisición de otros 12 aviones F-16C/D Block 70.

En moneda peruana, el proyecto para recuperar la capacidad de aviones caza en La Joya, en Arequipa, asciende a S/881 millones. A ello se agregan S/35,2 millones para mejorar servicios básicos, infraestructura de comando y condiciones de entrenamiento de pilotos en la Base Aérea Coronel FAP Víctor Maldonado Begazo.

El exministro de Defensa peruano Jorge Chávez Cresta sostuvo ante RPP Noticias que la modernización de la instalación responde al deterioro acumulado durante años. “Si vas a esta base aérea, parece que se hubiera detenido en el tiempo; no tiene ni agua”, afirmó. Según explicó, la unidad requiere reconstrucción, comunicaciones y radares para recibir a la futura flota de aeronaves de combate.

El presupuesto de Defensa también contempla recursos para el ámbito naval. La Marina de Guerra del Perú recibiría cerca de 156,8 millones de dólares para el programa de mejoramiento de la capacidad operacional de la Fuerza de Superficie. La iniciativa prevé la construcción de seis fragatas multirol que reemplazarían a las fragatas misileras de la clase Lupo.

Defensa.com indicó que la primera unidad de esa serie comenzó a construirse en los astilleros del SIMA, en el Callao, a fines de noviembre de 2025 y tendría como horizonte de comisión mediados de 2030. La partida peruana para ese programa se ubica en torno a S/527 millones.

País disuasivo

Chávez Cresta expresó reparos sobre esa prioridad. “Aquí yo en contra. Si yo quiero ser un país disuasivo, no debería comprar tanques. En el caso de la Marina, hay que potenciar submarinos, darles mantenimiento y modernizar el aparato de lanzamiento de misiles”, señaló.

El tercer eje de inversión está en la Base Naval del Callao y la industria naval. El presupuesto prevé unos 119 millones de dólares para la fase dos del programa de mejoramiento y recuperación de servicios operativos y portuarios de las fuerzas navales en esa zona. Se habla de una cifra de S/400 millones para ese proyecto.

El exministro vinculó esa inversión con el desarrollo portuario. “Con la llegada de grandes embarcaciones, se crea la necesidad de que la industria naval ofrezca un adecuado mantenimiento”, explicó. En su exposición, aludió al denominado “Efecto Chancay” y al vínculo entre los astilleros del SIMA y la empresa surcoreana Hyundai.

Seguridad ciudadana

La propuesta del Poder Ejecutivo peruano contempla un Presupuesto Institucional de Apertura para el sector Defensa de S/11.660.687.688, unos 3.470 millones de dólares de acuerdo con el cálculo publicado por Defensa.com. Esa cifra equivale a 4,38% del presupuesto nacional, estimado en más de 79.317 millones de dólares.

El monto sectorial supone un incremento de 26,57% frente al Presupuesto Institucional de Apertura de 2026. La información difundida sitúa en S/8.993 millones los recursos de la función Defensa y Seguridad Nacional, luego de un aumento de S/1.812 millones en comparación con el ejercicio anterior.

Más de tres cuartas partes del presupuesto de Defensa estarían destinadas a salarios, pensiones, prestaciones, bienes y servicios. Dentro de la distribución, Defensa.com estimó que 776,7 millones de dólares se destinarían a proyectos de inversión, la cifra más alta de los últimos años. Otros 290 millones de dólares estarían reservados para mantenimiento y operaciones militares.

El contraste aparece en la partida de Reducción de delitos y faltas, vinculada con el patrullaje por sectores y las operaciones policiales contra la delincuencia urbana. El programa pasaría de S/6.878 millones en 2026 a S/6.494 millones en 2027, lo que supone un descenso de S/384 millones, equivalente a 5,6%.

“Irresponsable”

El exministro del Interior Carlos Basombrío cuestionó la reducción. “Me parece profundamente irresponsable e incomprensible. No puedo entender que en un momento en el cual están ocurriendo las tragedias como la de La Libertad (asesinato de cuatro personas) y con la carencia que tenemos, con la falta de recursos que tenemos para el crimen, se reduzca”, declaró.

El exviceministro del Interior Ricardo Valdés también puso el foco en la distribución entre ambos sectores. “Por más que se quiera plantear la necesidad de infraestructura para mantener el orden, priorizar la inversión en Defensa ante una eventual agresión externa no parece tener mucho sentido cuando la principal amenaza que enfrenta el país es interna: la delincuencia”, sostuvo.

Valdés, además, afirmó que el ajuste afectaría labores necesarias para enfrentar el crimen. “Me sorprende esta decisión de reducir el presupuesto porque está afectando el patrullaje policial y los programas de seguridad ciudadana, que son indispensables para controlar la calle”, dijo.

El exministro de Defensa José Luis Gavidia coincidió en cuestionar el recorte dirigido a los sistemas de seguridad. “Definitivamente yo creo que el haber reducido el presupuesto a sistemas de seguridad es un error. Es uno de los problemas más graves de nuestro país y definitivamente tenemos que priorizar los resultados”, afirmó.

Exministros chilenos

La discusión sobre el presupuesto peruano tiene una proyección regional a partir de la advertencia formulada por los seis exministros chilenos. En su reciente carta, señalaron que los recursos establecidos por la Ley N° 21.174 no debían tratarse como una variable de ajuste fiscal.

El grupo mencionó los programas de Perú y Argentina antes de referirse a la situación del Estrecho de Magallanes. Los firmantes plantearon que la ambigüedad de Buenos Aires sobre su carácter “bioceánico” servía de fundamento a la base naval que se construye en Ushuaia.

“Chile no debe seguir postergando lo que la propia ley establece como obligación. Postergar es descuidar, y descuidar la capacidad disuasiva del país en este contexto es una imprudencia que trasciende a cualquier gobierno”, indicaron Vidal, Desbordes, Goñi, Ravinet, Burgos y Espina.

La carta no establece una relación directa entre los programas peruanos y una medida concreta del Estado chileno. Su planteamiento sitúa el aumento de adquisiciones militares en Perú dentro de los argumentos para que Chile mantenga el financiamiento de sus propias capacidades estratégicas.

Debate presupuestario

Mientras el debate presupuestario avanza en Perú, el ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, defendió el gasto destinado a Defensa ante la Comisión Bicameral de Presupuesto y Cuenta General de la República.

El funcionario señaló que las adquisiciones responden a una necesidad puntual y a compromisos internacionales asumidos durante los dos gobiernos anteriores.

“En los últimos 25 años realmente no se ha gastado en Defensa. Solamente el año pasado y este año”, afirmó Cuba. Añadió que las compras de armamento se realizan aproximadamente cada 10 o 15 años y sostuvo que no deberían transformarse en una carga permanente para las cuentas fiscales.

“No es un gasto recurrente. En los siguientes años, obviamente, los recursos van a ir a mejoras salariales, infraestructura y demás”, expresó. También reconoció restricciones en la capacidad estatal para atender las demandas de distintos sectores: “Entonces, con un 15% de presión tributaria, no hay manera de cumplir todas esas demandas”.